"Waterland": el primer nexo entre Boudou y Moyano

"Deténganse, deténganse. No pueden pasar sin el permiso de Moyano". El sereno se inquieta por la presencia de extraños e intercepta el paso. Rodeado de seis perros, su única tarea es custodiar el inmenso predio abandonado sobre la ruta 88, a 6 kilómetros de Mar del Plata. En los años 80, allí funcionaba "Waterland", un complejo recreativo que funcionó con éxito gracias a sus novedosos juegos acuáticos. Ese lugar es el nexo que, hace más de 15 años, unió a Hugo Moyano y Amado Boudou, en una negociación entre Camioneros y la empresa que gerenciaba el actual vicepresidente.

El dueño de Waterland fue hasta 1992 el empresario de la recolección de residuos, Luis Venturino, el primer jefe de Boudou. Según relataron ex integrantes de la compañía y ex funcionarios, Boudou y un yerno de Venturino, Rodolfo Usuna, manejaron desde 1990 las transacciones más importantes de la empresa.

Pero en 1995 la firma quebró, en medio de acusaciones por fraude. La compañía se había vuelto insolvente, acumuló enormes deudas y comenzó a ceder facturación a sus acreedores. Con una planta de más de 650 empleados, la firma llegó a deber al Sindicato de Choferes de Camiones (Sichoca) y a la obra social de los recolectores más de 10 millones de pesos.

A ello se sumó el conflicto con los trabajadores por falta de pago de sueldos, aportes patronales e indemnizaciones. Cuando la empresa cerró, en Mar del Plata se abrieron al menos 87 demandas judiciales en el fuero laboral, según recavó LA NACION.

En Venturino SA, Boudou había escalado hasta convertirse en gerente comercial y, según consta en actas municipales, llegó a ser apoderado de los dueños de la firma. Cuando junto a otros jóvenes tomó las riendas de la firma, la contabilidad se hizo insostenible.

Ante los problemas económicos de la empresa, Héctor Martínez, mano derecha de Hugo Moyano en su ciudad de origen, negoció con la empresa la deuda que tenía con el sindicato. "Era mucha plata y Moyano no podía permitir esa deuda, así que arreglaron con el Waterland", recordó a LA NACION un ex delegado de Camioneros.

Un ex directivo la empresa recolectora explicó a LA NACION: "Venturino SA tenía tantas deudas que, para sacarse de encima al sindicato, les cedió Waterland. Ese lugar tenía muchos problemas, no contaba con la habilitación, tuvo conflicto con quinteros de la zona porque les robo el agua de las napas para los juegos de agua y acumuló enormes deudas de servicios".

Waterland: primeros pasos de Boudou DJ

En la actualidad, en el predio donde funcionaba Waterland quedan sólo los restos de lo que fue un faro de atracción turística. Desde ski acuático, hasta bungalows para dormir, pasando por piletas de natación, toboganes de agua y quinchos. El parque funcionó desde 1982 hasta 1988 como un lugar de vanguardia para los locales y visitantes. "Aunque teníamos la playa, nos íbamos para el Waterland a pasar el fin de semana. Era como Miami, pero a 6 kilómetros de la ciudad", describió un marplatense en diálogo con este medio.

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En el mismo predio se erigía "Frisco Bay", el boliche más convocante de la noche marplatense. Allí, Amado Boudou se destacó como DJ y organizó fiestas especiales. El lugar era el paso obligado de las giras de bandas de rock como Soda Stéreo y Los Abuelos de la Nada.

En la actualidad, como detenidos en el tiempo, se observan toboganes de agua de un azul descascarado, palmeras resecas a lo largo de los caminos, estructuras de madera y los resabios de la famosa discoteca.

Los Moyano no realizaron ningún emprendimiento en aquel lugar. Desde la sede de Camioneros de Mar del Plata, conducida por la secretaria adjunta Irma Eva Moyano, hermana menor de Hugo, se limitaron a informar a LA NACION que el ex Waterland "no se vendió y todavía pertenece al sindicato", pero se negaron a dar detalles sobre posibles usos de esa tierra.

"No se quiere construir porque hay riesgo por los gases de la basura que está bajo la tierra", explicó el custodio del lugar a este medio. Es que Waterland fue construido encima de un relleno sanitario que pertenecía a la empresa recolectora, y sufrió varias explosiones provocados por los gases de la basura.

Bronca de los trabajadores

Mientras Waterland se oxida, los ex trabajadores aún pelean por las deudas salariales que la empresa nunca saldó con los trabajadores. Cuando Venturino perdió la concesión, contaba 650 empleados a los que les adeudaba su último sueldo y la indemnización. Según consta en una solicitada firmada por más de 80 ex trabajadores en enero de 2011, Camioneros "gestionó el cobro de las deudas sindicales con los bienes de las instalaciones del predio Waterland y 20 hectáreas de tierras que fueron donadas al Club Alvarado de Mar del Plata, con lo cual el único beneficiado al día de la fecha es el sindicato".

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"Moyano arregló con Boudou y se olvidó de los trabajadores. Pasaron más de quince años y todavía los recolectores no cobraron su indemnización. Todos nos acordamos del arreglo por Waterland", señaló a LA NACION Lorenzo "Toto" Alderete, ex tesorero del gremio que se abrió de Sichoca.

Pablo Moyano reconoció en diálogo con LA NACION el acuerdo con Venturino SA en Mar del Plata, y dijo que "intervino un juzgado para su cesión", pero no quiso brindar mayores detalles. Este medio también intentó dialogar con Boudou, pero no respondió a los distintos llamados.

Según consta en actas municipales, al día 5 de mayo de 1995 Venturino declaró ante la entonces DGI millonarias deudas sociales y previsionales: "a la Obra Social de Sichoca $1.915.000, a la Federación Nacional de Choferes de Camiones 1.160.000, al Sichoca, $1.530.000, al S.U.S.S. $60.492. Respecto de este último ítem se declara además una deuda total respecto de la Recaudación de la Seguridad Social por la suma de $5.946.155,83".

También se plasmó en registros de la época los problemas que tenía la empresa con los pagos a su planta. En dichas actas se dejó registro de que "hubo pago de horas extras con vales y sin recibo extendido en legal forma, que durante el último mes de prestación de servicio los supervisores para poder efectuar el control en los vehículos abonaban de su propio bolsillo y en forma personal los gastos de combustible y que el personal jubilado percibía haberes no registrados".

Según pudo observar LA NACION en contratos provistos por ex empleados, los trabajadores fueron absorbidos por la nueva empresa recolectora, 9 de Julio, mediante "contratos de trabajo eventual" pero sin reconocer su antigüedad en Venturino. Un ex trabajador de la empresa, de casi veinte años de antigüedad aseguró que "Boudou y otros gerentes de la empresa perdieron papeles de los aportes jubilatorios de los trabajadores".

"Sichoca hizo un circo y nos prometió que cobraríamos las deudas salariales. Pero arreglaron con el Waterland y se borraron. Incluso nos aseguraron que había un fondo de cinco millones de pesos de la empresa, que se utilizaría para saldar las deudas laborales, pero nunca vimos un peso", manifestó a LA NACION otro de los ex recolectores.

Según manifestaron los vecinos, en el alambrado de Waterland hubo carteles de venta que luego fueron retirados. Para pisar el lugar, todavía hay que pedirle permiso a los Moyano.

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