La variada agenda de los que piden otra Constitución

¿Qué quieren reformar quienes quieren reformar la Constitución? Desde el proyecto parlamentarista del juez de la Corte Raúl Zaffaroni hasta la nueva "propiedad social" de la tierra, que postula el gremialista Hugo Yasky, las propuestas esbozadas son de lo más variadas y difusas.

Están dispersas en documentos y declaraciones de políticos, juristas e intelectuales cercanos al Gobierno que hablan de "recuperar el Estado", ponerle una "barrera al neoliberalismo" y darle reconocimiento constitucional al "proceso de transformación en curso" en la Argentina.

Lo más claro es si la nueva Constitución -en caso de que haya tal cosa- habilitará una nueva reelección de la presidenta Cristina Kirchner. "No traemos la reelección bajo el poncho", dijo Luis D'Elía, uno de los impulsores de cambiar la Carta Magna, en el primer encuentro de una serie de reuniones dedicadas a impulsar la reforma. La oposición está convencida de lo contrario.

Hasta ahora, en la Casa Rosada nada dicen del tema. Fuentes oficialistas dijeron a LA NACION que ni al Ministerio de Justicia ni al oficialismo en el Congreso se les encomendó trabajar en un proyecto. Tampoco se ve a La Cámpora o

Kolina, las agrupaciones más cercanas a la Presidenta, en las reuniones pro reforma. Pero nadie frena a los que avanzan.

Los más activos impulsores de una nueva Constitución son, por un lado, Zaffaroni, que hace años propone un giro del presidencialismo al parlamentarismo, y por el otro, los intelectuales de Carta Abierta y el flamante Movimiento hacia una Nueva Constitución Emancipadora, del que participan, entre otros, Hugo Yasky (líder de la facción oficialista de la CTA), D'Elía, y el constitucionalista Eduardo Barcesat, que asesora a Julián Domínguez, el kirchnerista que preside la Cámara baja.

Al margen de la reelección, varios temas se reiteran en sus proclamas como ejes de una reforma:

Nuevas formas de propiedad. Es parte de lo que Carta Abierta llama "la barrera antineoliberal" que debe establecer la nueva Constitución. Uno de los intelectuales de ese grupo, Jorge Testero, explicó a LA NACION: "No estamos en contra de la propiedad privada, pero consideramos que existen otras formas de propiedad que deben ser reconocidas: la de los pueblos originarios, la social de las cooperativas, la de aquellos que no quieren tener propiedad privada, la mixta del Estado". Parece ir en línea con la "propiedad social de la tierra", postulada por Yasky.

Los recursos naturales. "El agua, el suelo, los árboles, el petróleo, en fin, todos los recursos naturales deben ser dominio inalienable de todos los argentinos, no de las provincias", declaró el constitucionalista Raúl Ferreyra, que además comparte la idea de Zaffaroni de ir hacia un parlamentarismo al estilo alemán. Que los recursos del subsuelo pasen de las provincias al Estado es una idea repetida por casi todos los impulsores de la reforma.

La soberanía. Barcesat afirmó en una de sus conferencias que la nueva Constitución debe ser una herramienta contra la deuda externa, "que es ilegítima" y para "recuperar la soberanía" ante el "putrefacto" Ciadi (el tribunal de controversias del Banco Mundial). Según explicó, a futuro la Argentina podría salirse de los tratados que reconocen al Ciadi sin necesidad de reformar la Constitución, pero la anulación a través de la Constitución le daría más fuerza a la decisión y, además, evitaría la "ultraactividad", es decir, implicaría una desvinculación inmediata. Barcesat sostiene que podría crearse un organismo regional de resolución de conflictos entre Estados y empresas.

Integración regional. "Creemos que hoy existe una multipolaridad y que hay que defender la integración latinoamericana", dijo Testero. ¿Cómo se volcaría a la Constitución? "La Constitución también tiene un aspecto volitivo. Podría figurar como una aspiración, por ejemplo, que la Argentina tiene como proyecto unirse con las otras naciones latinoamericanas", explicó.

Medios de comunicación. Según Ferreyra, la nueva Constitución debería consagrar una regla que dispusiese: "Decláranse de interés público los servicios de comunicación audiovisual". Para él, la ley de medios no será suficiente.

Asignación universal. "Queremos que tenga rango constitucional la Asignación Universal por Hijo o al menos la obligación del Estado a asistir a los chicos -dijo D'Elía a LA NACION-. Lo mismo en educación, que quede claro en la Constitución que nunca más nadie pueda desguazar el sistema educativo. Y otras cosas, como reconocer el matrimonio igualitario." Existen tratados internacionales, incorporados a la Constitución desde 1994, que garantizan los derechos de los niños y prohíben toda forma de discriminación. "No es suficiente. Queremos obligaciones más concretas", dijo D'Elía. Éste es un punto en el que hay coincidencia de los diferentes promotores de la reforma. "No podemos pensar la palabra Estado como en los 90", dijo Ricardo Forster, de Carta Abierta.

DOS DE LOS IMPULSORES

Sin aval explícito del Gobierno, piden la reforma.

LUIS D'ELía

Líder del partido Miles

Pide incorporar nuevos derechos, como el matrimonio igualitario. Asegura que no trae "la reelección bajo el poncho".

RICARDO FORSTERCarta Abierta

La agrupación de intelectuales promueve un mayor énfasis en el Estado desde la Constitución.

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