Uruguay denunció nuevos problemas por las trabas de la Argentina

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MONTEVIDEO. Al collar de cruces diplomáticos y las trabas impuestas desde la Argentina se sumó en las últimas horas el problema que transmite Uruguay respecto a las líneas aéreas, lo que se percibe como un obstáculo para el éxito de la subasta que hará el gobierno de los aviones y las frecuencias que tenía la quebrada Pluna.

El gobierno de José Mujica pretende vender esos activos y en el paquete lograr que la compañía inversora absorba parte del personal de la aerolínea que cerró en julio, a la vez que se quede con frecuencias de puente aéreo con Buenos Aires y otras rutas regionales. Eso por doble motivo, para hacer atractiva la subasta y para asegurar conectitividad de aeropuesto de Carrasco con otros puntos de la región.

Los operadores privados que recibieron en forma temporal esas frecuencias, están sufriendo los mismos problemas que tenía Pluna con Argentina, lo que se agrava por la incertidumbre sobre las decisiones de las autoridades de Buenos Aires, dijeron a LA NACION fuentes empresariales.

Es imposible vender pasaje de ida sin tener asegurado el regreso, al no contar con autorización de la Argentina para los vuelos, comentaron operadores privados.

El 30 de julio, el gobierno uruguayo había dispuesto por decreto la reserva de todas las frecuencias que tenía Pluna y simultáneamente, la facultad para autorizar "temporalmente a otras empresas a prestar" esos servicios. Por ejemplo, la Junta Aeronáutica recomendó otorgarle a BQB, la aerolínea del grupo Buquebus, 14 de las 60 frecuencias de puente aéreo que cumplía Pluna. Eso con carácter temporal hasta que se asignen a una empresa que compre los siete aviones Bombardier que pertenecían a Pluna.

Las frecuencias son otorgadas de acuerdo al tratado binacional que establece 60 frecuencias semanales para cada país de la ruta Carrasco- Aeroparque. Pero esa es la autorización temporal de Uruguay, que requiere el aval de la otra terminal.

Un vocero de BQB dijo a LA NACION que la empresa está con muchas alteraciones complicadas por la forma en que se maneja Argentina. "En Buenos Aires, las autoridades habilitan el vuelo y salen, pero otras veces lo suspendes y con esa dificultad de no tener certeza de habiitación, no se sabe cuándo se puede ofrecer vuelos y cuando no", añadieron.

Esto genera un clima de incertidumbre sobre las subas de aviones y frecuencias. Las trabas que Uruguay sufre de la Argentina son en el comercio exterior de bienes, en la relación de servicios por restricciones cambiarias, en importación de energía de Paraguay, en autorización de obras de dos terminales en puerto de Nueva Palmira, en divulgación de resultados de monitoreo ambiental sobre Río Uruguay, y en la profundización del dragado del canal Martín García, entre otros asuntos.

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