Los tradicionales pasteles de nata portugueses quieren conquistar el mundo

Los pasteles de nata, unas tortitas de crema típicas de la gastronomía portuguesa, viajarán por todo el planeta gracias a una cadena de cafeterías que quiere exportar el arte de vivir lisboeta.

Espolvoreado de canela y de azúcar glas, este dulce de masa hojaldrada se degusta con un buen café. Es una de las especialidades pasteleras más apreciadas por los portugueses y por los extranjeros que visitan el país.

Todos los días cientos de turistas acuden a Belem, al oeste de Lisboa, para degustar el famoso pastel en la no menos famosa pastelería del lugar, reputada por elaborar las mejores tartaletas del país gracias a una receta del siglo XIX que guarda en secreto como oro en paño.

A pesar de su éxito y de las súplicas, la pastelería de Belem siempre se ha negado a exportar su especialidad aduciendo que su elaboración artesana no se adapta a una producción en masa.

Pero estos últimos años, las imitaciones del "pastel" surgieron en el mundo entero, a menudo con otros nombres y con recetas a veces muy alejadas del original.

Esto fue lo que le dio la idea al portugués Be-business de crear una cadena de cafeterías, llamadas "Nata Lisboa", para exportar el arte de vivir lisboeta y su célebre especialidad con una receta que sería única. Un concepto que propone desarrollar como franquicias a empresarios de todo el mundo.

El proyecto recibió en enero pasado el apoyo indirecto e inesperado del ministro de Economía, Alvaro Santos Pereira.

El ministro citó el pastel de nata como ejemplo de un producto típicamente portugués que podría venderse en el mundo, imitando a "las hamburguesas o los donuts".

"El pastel de nata es uno de los productos más emblemáticos de Portugal y a pesar de su éxito, ¿por qué no conseguimos exportarlo?", se preguntó ante un grupo de empresarios, en un momento en que el gobierno intenta favorecer las exportaciones, motor de la economía, actualmente en recesión y bajo ayuda europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

"La verdad es que ya trabajábamos en este proyecto desde hacía meses cuando el ministro hizo estas declaraciones", contó a la AFP Nuno Seabra, uno de los responsables del proyecto.

En junio pasado, el primer "Nata Lisboa" abrió en el centro del casco antiguo de Lisboa.

"El ADN de nuestro concepto es la ciudad de Lisboa, explicó Seabra. En nuestro café también hay varios productos típicos, como la 'bica', el expreso lisboeta o incluso la ginginha, un licor a base de cerezas".

Antes de final de año abrirán una decena de establecimientos en Portugal, y luego probarán suerte en el extranjero.

La próxima etapa "será la apertura de un café nata en París", y antes de 2016 "seguirán Brasil, América del Norte y Asia" bajo el lema "The world needs Nata" (el mundo necesita Nata), adelantó Seabra, convencido de que frente a la crisis en Portugal, el mercado internacional es una prioridad.

Los pasteles de nata, unas tortitas de crema típicas de la gastronomía portuguesa, viajarán por todo el planeta gracias a una cadena de cafeterías que quiere exportar el arte de vivir lisboeta.

Espolvoreado de canela y de azúcar glas, este dulce de masa hojaldrada se degusta con un buen café. Es una de las especialidades pasteleras más apreciadas por los portugueses y por los extranjeros que visitan el país.

"El pastel de nata es uno de los productos más emblemáticos de Portugal y a pesar de su éxito, ¿por qué no conseguimos exportarlo?", se preguntó ante un grupo de empresarios, en un momento en que el gobierno intenta favorecer las exportaciones, motor de la economía, actualmente en recesión y bajo ayuda europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

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