El testigo de jehova internado tras robo salio del estado de coma

Buenos Aires, 18 de mayo (Télam).- Pablo Albarracini, el joven de 38 años testigo de Jehová que se encontraba en coma luego de ser baleado en un robo y que había firmado un documento para que no le hicieran transfusiones de sangre como lo manda su religión, presentó hoy signos vitales.

"Pablo comenzó a responder a estímulos, lo que no implica que esté consciente", explicó a Télam Mariana Gallego, la abogada del padre de la víctima, Jorge Albarracini, quien pelea ante la justicia para que le realicen las transfusiones de sangre a su hijo.

Desde el momento en el que el joven ingresó a la clínica Bazterrica y se planteó el tema de su religión, Jorge se presentó ante la Justicia para que se le pudieran hacer transfusiones, lo que fue autorizado en primera instancia por el juez Horacio Maderna Echegaray.

Sin embargo, la esposa de Pablo presentó junto a un grupo de personas Testigos de Jehová un acta con la firma de la víctima legalizada ante escribano en la que el joven expresaba claramente su voluntad por no ser transfundido "aunque el personal médico lo crea necesario para salvarme la vida".

La medida del juez de primera instancia fue apelada y la Cámara Nacional de Apelaciones determinó que Pablo firmó "directivas anticipadas", que están contempladas entre los derechos del paciente por la Ley 26.529.

"Nosotros estamos preparando un recurso para presentar ante la Corte Suprema porque consideramos que aquí debe primar el derecho a la vida", explicó la abogada.

Y añadió: "lo que su esposa presentó es un documento firmado hace cuatro años que no estaba en poder de Pablo sino de la congregación y que es obligatorio para formar parte de la religión".

"Nadie firma algo así pensando que le van a pegar seis tiros -sostuvo Gallego - además hasta donde sabemos él fue y vino varias veces de la religión. No estamos en contra de los Testigos de Jehová, sino que estamos defendiendo el derecho a la vida".

Según la abogada, la transfusión de sangre en este momento de la evolución de Pablo, no es una cuestión de "vida o muerte", sino que "tiene que ver con mejorar la calidad de vida a futuro".

Por su parte, el subsecretario de Políticas, Regulación y Fiscalización del Ministerio de Salud de la Nación, Andrés Leibovich, señaló que "se trata de un tema complejo que varía según el enfoque que uno le dé".

"Desde el punto de vista médico, cuando un paciente necesita una transfusión se debe realizar, aquí parece increíble el planteo, pero en el caso este se juega la decisión del paciente y el respeto que uno debe tener como médico a esa decisión", detalló.

Leibovich explicó que ante estos casos, si el paciente es un menor decide el juez, pero que en cuanto a Pablo, al ser mayor de edad y "si él expresó con claridad y estando consciente cuál era su voluntad uno no puede violar ese derecho".

"Es un tema muy recurrente con los Testigos de Jehová, y aquí nosotros decimos que el deber del médico termina cuando empieza el derecho del paciente, sino éste puede demandarte luego", concluyó.

Pablo se encuentra internado en el Hospital Bazterrica y, según expresó su padre hoy en conferencia de prensa, el último parte médico señaló que "evoluciona bien, con una infección controlada en los pulmones y un principio de meningitis que ya fue combatido".

"Creemos que ahora más que nunca es importante que le realicen transfusiones, porque ha demostrado que tiene ganas de vivir, y esto va a mejorar la calidad de su vida de aquí a futuro", sostuvo Jorge. (Télam)

nat-jab 18/05/2012 17:18

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