Supervisa INAH remozamiento de la Alameda Central

* El Instituto vigila las obras que se realizan en este espacio público, donde arqueólogos han detectado vestigios prehispánicos y coloniales

México, 8 Ago,(Notimex).- En la Alameda Central, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que supervisan los trabajos de remozamiento de este antiguo paseo de la Ciudad de México, han encontrado vestigios de canales prehispánicos y restos de cerámica colonial.

Así como vestigios de pisos y cimientos de fuentes, que dan cuenta de la rehabilitación de la que fue objeto dicho espacio público a fines del siglo XVIII o comienzos del XIX.

El arqueólogo Alfonso Araiza Gutiérrez informó que el INAH, a través de la Dirección de Salvamento Arqueológico, ha inspeccionado el lugar desde junio pasado, tiempo en el que ha vigilado las distintas obras que lleva a cabo la constructora a cargo del proyecto de embellecimiento de la Alameda Central.

Todo ello en coadyuvancia con la Autoridad del Espacio Público del Distrito Federal, responsable de la intervención.

Con esta supervisión, que ha permitido reconocer las capas de suelo de las épocas prehispánica y colonial, y puntos específicos donde puede haber una mayor concentración de materiales de ambos periodos, se elaboró un proyecto de salvamento que ya fue presentado al Consejo de Arqueología del INAH.

Con estas labores en la Alameda, el INAH sumará 111 intervenciones de resguardo del patrimonio arqueológico en distintos puntos de la capital, y el área metropolitana en lo que va de 2012.

Araiza explicó que, en tiempos prehispánicos, el lugar donde está la Alameda Central era una parte cercana a la periferia de la antigua ciudad de México-Tenochtitlan y correspondía al barrio o calpulli de Moyotla, uno de los cuatro en los que estuvo dividida la urbe prehispánica.

Comentó que entre los restos prehispánicos detectados en esta supervisión arqueológica, en lo que corresponde a la parte oriente de la Alameda -cercana al Palacio de Bellas Artes-, se han registrado por lo menos cinco canales prehispánicos que datan de 1350-1521 d.C.

Ellos probablemente fueron usados para controlar niveles hidráulicos, dada su anchura, que va de los 60 a los 80 centímetros.

El experto de la Dirección de Salvamento Arqueológico detalló que en esta sección limitada por la calle de Ángela Peralta, coinciden los trabajos de remozamiento de la Alameda, con lo que será la construcción de un estacionamiento subterráneo.

Ambos proyectos son supervisados por un equipo de arqueólogos del INAH.

Araiza abundó que también se localizó la huella de un canal prehispánico, ubicado a 25 metros al oriente del Hemiciclo a Juárez.

La acequia debió tener entre 2.5 y 3 metros de ancho, y corría de norte a sur.

La intención es realizar excavaciones controladas en las áreas ajardinadas para hallar tramos y definir sus dimensiones.

Asimismo, se situaron elementos de ocupación mexica (1350-1521 d.C.), como un basurero prehispánico (concentración de restos de objetos) y un piso de barro de 12 centímetros grosor, este último se detectó -cercano a la Fuente de Venus- asociado a fragmentos de material cerámico.

En épocas anteriores fueron usados como relleno. También se han hallado partes de figurillas antropomorfas y diversos tipos de cajetes.

En cuanto a los materiales coloniales recuperados hasta el momento, la mayoría corresponden a pedazos de cerámica mayólica y vidriada, de los siglos XVI al XIX, algunos de ellos procedentes de los conventos que circundaban esa zona.

Por su parte, el arqueólogo Juan Carlos Campos dio a conocer que otros de los hallazgos corresponden a un piso estucado de tono rojo -que tampoco se ha delimitado-, localizado en el andador central, y que puede corresponder a una remodelación hecha a fines del siglo XVIII o inicios del XIX.

Asimismo, "se hizo un registro pormenorizado de la cimentación (fines del siglo XVIII o inicios del XIX) de las fuentes de Mercurio, de las Náyades, de Neptuno, de Venus y de la Primavera. La cimentación es a base de pilotes de madera, distribuidos de manera aleatoria. Cada una posee un sistema constructivo diferente".

Araiza indicó que una vez aprobado el proyecto presentado al Consejo de Arqueología del INAH, se efectuará un trabajo de salvamento arqueológico con objetivos de investigación, encaminado -entre otros objetivos- a la búsqueda preliminar de los límites de la primera traza que mantuvo la Alameda Central hasta 1770, cuyas dimensiones eran menores a las que vemos hoy en día.

Fue en 1592 cuando se creó este paseo. Con base en la investigación de planos y pinturas coloniales, se sabe que sus lados norte y sur, limitados por las actuales avenidas Juárez e Hidalgo, se han mantenido.

Sin embargo, sus ejes poniente y oriente eran otros. El primero coincidiría con el punto que marcan la calle de Valerio Trujano y el costado poniente del Ex Templo de Corpus Christi; mientras el lado oriental, por la línea paralela que va del ábside de la Iglesia de la Santa Veracruz, a la calle de Dolores.

Las dimensiones que mantiene hasta hoy la Alameda Central, datan de 1770, cuando se extendió principalmente por su parte oeste, sobre lo que era la plaza del Templo de San Diego y el Quemadero de la Inquisición.

Araiza comentó que otro de los aspectos que se buscará investigar como parte del proyecto formulado, será detectar elementos arquitectónicos que se conoce tuvo la Alameda, por ejemplo, de sus tres accesos: sur, este y oeste.

Estos pórticos, dijo, que debieron tener entre 10 y 12 metros de altura, y 10 metros de ancho, estaban precedidos por pequeños puentes, pues la primera traza de este espacio público estaba delimitada por acequias.

"Al excavar es probable que encontramos rastros de esas acequias, pero en forma de zanjas. Los puentes quizá no se encuentren, pero también se pueden hallar indicios, mientras que de los pórticos podríamos encontrar las cimentaciones. Todos estos datos que citan las fuentes históricas, nos dan la pauta para intensificar la indagatoria sobre esa primera Alameda", dijo.

"Es claro que debemos adecuarnos al avance de las obras, pero también, una vez que entremos con excavaciones específicas, será posible recuperar información histórica de este espacio", comentó.

"El remozamiento que se hace de este paseo es una oportunidad para conocer parte su pasado prehispánico, virreinal y del siglo XIX, ya que no se tienen excavaciones arqueológicas previas en la Alameda", finalizó el investigador del INAH.

NTX/AQF

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