La sorda disputa K por el poder en la Casa de Moneda

Dentro del Ministerio de Economía imperan dos visiones sobre la Casa de Moneda. Una la expuso ayer el ministro Hernán Lorenzino, cuando defendió el proyecto de expropiación de la ex Ciccone. Afirmó que se impulsó para "asegurar la soberanía del Estado" en la impresión de billetes y, al mismo tiempo, "desmantelar un plan sistemático para desguazar la Casa de Moneda". Pero dentro del Palacio de Hacienda también ofrecen otra visión, muy crítica del vicepresidente Amado Boudou y de sus más cercanos colaboradores.

Esa otra visión tiene como epicentro al secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, un peronista histórico que participó en el Cordobazo como dirigente estudiantil y tomó el control de la Casa de Moneda cuando Eduardo Duhalde arribó a la Casa Rosada, para luego, ya con Néstor Kirchner, recalar en su cargo actual.

Con Pezoa en Hacienda, un colaborador suyo, Ariel Rebello, asumió en la Casa de Moneda, mientras que tomaba forma un plan de inversiones por cerca de $ 500 millones, que incluía la compra de nuevas máquinas impresoras para potenciar su capacidad de producción.

Ese plan para el "equipamiento línea de billetes de banco" daba vueltas por la Casa de Moneda desde hacía años. Su directorio analizó dos opciones: inclinarse por la "reposición" o "reemplazo" de sus máquinas y el de "ampliación y mejoramiento", que terminó por prevalecer. Se aprobó el 7 de junio de 2007, según consta en una copia de ese proyecto de 25 carillas que obtuvo LA NACION.

"Se evaluó al Banco Nación y al Banco Interamericano de Desarrollo como financistas del proyecto, pero pedían como garantías un aval del Tesoro y un colateral del Banco Central en Basilea", rememoró uno de los informantes, que apuntó a Boudou como un inesperado escollo puertas adentro del Palacio de Hacienda, lo que confirmaron otros dos funcionarios de Economía. "La gente de Boudou lo atacaba a Pezoa para derribarlo, pero es un tipo con peso propio y tenía llegada directa a Kirchner", relató uno de ellos.

Una pelea en el garaje

Según ese sector, la puja de Boudou con Pezoa se extendió luego a Rebello. Al punto de dejarle saber, a través del entonces jefe de Gabinete y hoy subsecretario de Servicios Financieros, Guido Forcieri, que ese plan de modernización e inversiones quedaría congelado mientras él presidiera la Casa de Moneda.

Las fricciones llegaron a tal punto que ambos grupos compartían una sola premisa. Tenían la orden de no serle funcionales a Boldt, ya que la Casa Rosada estaba convencida de que la empresa de Antonio Tabanelli ayudaba a financiar el retorno de Eduardo Duhalde a la política y a la carrera por la presidencia.

Rebello, finalmente, cayó a principios de 2011, cuando se desencadenó la crisis de faltantes de billetes, que el Banco Central buscó paliar con la contratación de la Casa da Moeda do Brasil. Pero caído Rebello -que incluyó una pelea con Boudou a los gritos en el garaje del Ministerio de Economía-, llegó el turno de Katya Daura, una colaboradora de Boudou desde su gestión en la Anses, de tomar las riendas de la Casa de Moneda.

El plan de modernización sufrió entonces un nuevo retroceso. Ocurrió cuando Daura anuló la licitación internacional para adquirir una impresora calcográfica Super Orlof Intaglio de 2 unidades y una impresora offset Super Simultan IV. Y poco después comenzó con las tratativas que llevarían a la firma de un contrato de alquiler de las máquinas de la ex Ciccone, ya en manos de Alejandro Vandenbroele, sospechado de actuar como testaferro de Boudou, según investiga la Justicia.

Elogiada por su gestión por la presidenta Cristina Kirchner durante la presentación del nuevo billete de 100 pesos con el rostro de Eva Duarte de Perón, los empleados de la Casa de Moneda se enfurecieron. Sometidos a una conciliación obligatoria desde hace dos meses, denunciaron a Daura y sus colaboradores por amenazas, persecuciones, contrataciones directas, despidos encubiertos y nepotismo.

RECLAMO PARA QUE PRESERVEN PRUEBAS

El titular del bloque de diputados nacionales de la UCR, Ricardo Gil Lavedra, reclamó ayer al ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y a la presidenta de la Casa de Moneda, Katya Daura, que garanticen la preservación de las pruebas, evitar conflictos de interés y acceder a la información pública que reclama hace meses. "La ausencia de al menos un gesto de buena fe por parte del Gobierno nos hace intuir lo peor", alertó.

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