Un smartphone para bolsillos no abultados

La semana próxima, LG presentará oficialmente en la Argentina su línea Optimus L. El económico L3 ya se vende en el país ($ 550 con Claro y Movistar); el L7 llegará a los negocios la semana próxima, de la mano de Personal y Claro, a un precio de 1300 pesos.

Ese número ya es un indicador general de lo que ofrece el equipo, que se propone como una alternativa para quienes buscan un smartphone moderno, pero no quieren (o no pueden) invertir en un equipo de mayor porte.

El hardware no sorprenderá: chip Qualcomm MSM7227A Snapdragon a 1 GHz, 512 MB de RAM, pantalla LCD IPS de 4,3" (800 x 480 pixeles), 4 GB de almacenamiento interno (2,7 GB disponibles para el usuario), cámara de 5 megapixeles, GPS, Wi-Fi, 3G, Bluetooth 3.0, radio FM, ranura microSD, conector MHL que combina USB y HDMI, batería de 1700 mAh.

Pero esto no le impidió a LG crear un móvil que es más que decente, y que se transforma en el segundo equipo en venderse oficialmente en la Argentina con Android 4 de fábrica, después del Samsung Galaxy SIII.

A LG no le fue particularmente bien con la tanda 2011 de teléfonos con Android, por más que tuvo un par de equipos interesantes, como el Optimus 2X (el primero con chip de doble núcleo) o el Optimus 3D (capaz de registrar y mostrar imágenes y videos tridimensionales).

El Optimus L7 es parte de la familia que LG presentó en febrero último, y que tiene como estandarte al Optimus 4X (competidor directo del Galaxy SIII), y que llegará a la Argentina en octubre próximo.

Como fuere, el L7 tiene un diseño sobrio que me resultó atractivo, con un botón central de control al estilo Apple/Samsung y dos botones capacitivos a los costados. Es bastante esbelto, con 8,7 mm de grosor y una tapa de batería con una trama cuadriculada que ayuda a poder agarrarlo con firmeza, y que contribuye a darle un aspecto levemente retro y a la vez elegante.

La pantalla es buena, aunque es una pena que no sea de mayor resolución. La tecnología IPS de la compañía, no obstante, ofrece colores de adecuada intensidad y nitidez, aunque no tan buena visibilidad al aire libre como las pantallas de tipo Amoled.

LG no modificó demasiado Android 4, lo que se agradece. Más allá de la elección de los íconos, la compañía agrega (como en ocasiones anteriores, y como hace Samsung) una fila de controles al menú de notificaciones, que permiten encender el Wi-Fi, el Bluetooth, el GPS, poner el teléfono en silencio o activar QuickMemo, una aplicación que permite dibujar en pantalla. La buena noticia es que a estas cinco posiciones se le pueden agregar otras (conexión de datos, brillo de la pantalla, sincronización) y elegir cuáles se verán y dónde. El navegador es otra herramienta con una buena elección de diseño, con una pestaña inferior para acceder a varias funciones. La compañía suma también la suite de oficina Polaris, SmartWorld, su herramienta para sugerir aplicaciones, y SmartShare, su cliente DLNA para compartir su contenido multimedia en una red hogareña.

La cámara digital no es mala, pero hay mejores (sólo graba video en resolución VGA, por ejemplo). La batería le da una autonomía decente: una jornada corta. El procesador no tuvo, en general, mayores problemas para correr aplicaciones sencillas, aunque no sirve para videojuegos con gráficos complejos. Por supuesto, un equipo con un chip de doble o cuádruple núcleo y 1 GB de RAM tendrá mejor rendimiento, pero también será más caro.

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