El retorno del paseante solitario

Buenos Aires, 13 de agosto (Télam, por Pablo E. Chacón).- En "Vivan las ilusiones. Conversaciones en Charleville y otros lugares", el escritor austriaco Peter Handke, en conversación con su colega alemán Peter Stamm, retorna al mercado editorial argentino después de un cierto ostracismo impuesto por sus polémicas posiciones respecto a la guerra de los Balcanes.

El libro, publicado por el sello Pre-textos, es la desgrabación (y edición) de cuatro días de encuentros entre ambos escritores, de los que también quedó una película casi documental, "El jugador melancólico", de 50 minutos, algo menos que las doce horas que pasaban juntos el autor de "la mujer zurda" y su amigo.

Dice Stamm, a modo de descargo: "Mi intención declarada, al transcribir estos diálogos, fue conservar con la mayor fidelidad posible la manera de hablar de Handke, en espirales, digresiones o meandros".

Y vaya si lo logra. Al punto de recordar otro libro de conversaciones (de los 80), "Pero yo sólo vivo en los intersticios", donde es casi imposible situar alguna definición taxativa del austríaco sobre cualquier tema (exceptuando quizá la política) aunque aclarando siempre que la literatura, para este hombre, es en sí misma una política: una política de la lengua.

Handke nació en 1942 en Griffen, Carintia (Austria). Escritor, poeta, ensayista, crítico, periodista ocasional, dramaturgo y cineasta, en la actualidad vive en Charleville, en las afueras de París, donde retorna cada vez que pone fin a alguno de sus viajes, casi siempre a pie y por Europa.

Es un escritor al que hay que atender. En sus novelas no abundan las tramas, sí las pequeñas historias, o los ritornellos y -desperdigadas acá y allá- las reflexiones sobre los paisajes industriales abandonados como las carcazas de los barcos encallados en mares contaminados.

En ese sentido, su sensibilidad está más cerca de la del cineasta Werner Herzog que de Wim Wenders, con quien colaboró, por ejemplo, como guionista, en "Las alas del deseo".

Publicó, entre otros libros, "El chino del dolor", "La pérdida de la imagen", "El año que pasé en la bahía de nadie", "Ensayo sobre el cansancio", "Ensayo sobre el jukebox", "Carta breve para un largo adiós", "La ausencia", "La repetición", "Historia de niños", "El peso del mundo", "Historia de un lápiz", "El momento de la sensación verdadera" y "El juego de las preguntas".

En "Vivan

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" Handke habla de su país, de Thomas Bernhard, de Goethe, de su pasión por el camino y por España, de la ex Yugoslavia, de Wenders, y del arte de escribir ("Vivir las cosas de un modo fragmentario, narrar de un modo completo"), sobre el cual pareciera no tener dudas respecto a los tipos de escritores.

"Continuamente estamos oyendo acerca de los escritores la frase siguiente: este hombre o esta mujer `tiene algo que decir`. Yo no tengo absolutamente nada que decir. ¡Por eso escribo! Para mí eso ya hace sospechosa a la gente que tiene algo que decir. Un verdadero escritor no tiene nada que decir. Tiene algo que escribir".

Y agrega: "Tiene algo que escribir, que cercar con la escritura, que contar. Si tiene algo que decir que lo diga, pero que no escriba". Polígrafos de panfletos o tramoyistas de la anécdota, abstenerse.

Handke también reconoce su deuda intelectual con Nietzsche aunque deplora el desprecio del filósofo por la compasión, que él relaciona con el acto de mirar: si bien es cierto que se mira de acuerdo a un diagrama armado por el lenguaje, cómo se usa ese diagrama dará una visión u otra del mundo y de las cosas.

"Sin la piedad no es posible en absoluto escribir. En el fondo, a la literatura no le está permitida ser profana. La gran literatura no es nunca profana; ni Dostoievski, ni Tolstoi, para poner dos ejemplos que iluminan este mundo, son profanos".

"Escribir, ser autor, es mi oficio (es un verdadero oficio, igual que cerrajero, labrador, abogado). El escritor investiga su objeto del todo, hasta sus límites. Investigar del todo este momento fragmentario que brilla, en lo épico, en el contexto. Pero no soy partidario del fragmento en la literatura, aunque la mía está hecha de fragmentos", concluye en una de sus digresiones. (Télam)

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13/08/2012 14:04

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