Randazzo admite sus sospechas por la SUBE

Horas después de confirmar la suspensión del contrato para supervisar la SUBE, el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, admitió que le parece "un poco caro" lo que paga el Estado para controlar el boleto electrónico, y aclaró que no descarta la anulación del contrato de $ 65 millones de pesos.

En una entrevista concedida ayer al diario Tiempo Argentino, Randazzo comparó la supervisión de la SUBE con los nuevos DNI, su bandera de gestión. "Nos llamó la atención el monto de la contratación, cercano a los 17 millones de dólares. Es llamativo, cuando nosotros para el desarrollo de todo el DNI gastamos 18,6 millones de dólares", dijo.

"Para una supervisión de la SUBE nos pareció un poco cara. Encontramos alguna anomalía y lo primero que hicimos fue suspender el contrato, los pagos, y no descartamos rescindir el contrato", agregó el funcionario.

Consultado sobre las razones de la medida, ejecutada luego de que LA NACION revelara la existencia de empleados fantasmas, Randazzo dijo que fue "una decisión política conversada con la Presidenta".

Mientras se estudia la posible anulación del contrato, el control de la SUBE quedó a cargo del equipo de informática del Ministerio del Interior y Transporte, el mismo que desarrolló el nuevo DNI. Fuentes del ministerio aclararon que no descartan que este mismo grupo de trabajo quede definitivamente a cargo de la supervisión.

El control del boleto electrónico fue asignado en marzo de 2011 por la Secretaría de Transporte -en ese momento a cargo de Juan Pablo Schiavi- al consorcio integrado por la empresa inglesa Global Infrastructure (GI), IRV, Iatasa y González Fischer, pese a que contó con una oferta de 10 millones de pesos más económica.

El actual secretario de Transporte, Alejandro Ramos, ratificó el jueves la suspensión del contrato, y detalló que la medida tendrá vigencia por 30 días. En esa misma resolución, se informó sobre la renuncia de Jorge de Beláustegui, coordinador general de Proyecto de Transporte Urbano Buenos Aires (Ptuba), por las irregularidades en la licitación.

En diálogo con LA NACION, Beláustegui aseguró que Randazzo le pidió la renuncia. Su alejamiento se concretó el 19 de junio, luego de que este medio publicara una entrevista con Stephen Chandler, ex jefe de la supervisión de la SUBE. En ese reportaje, el consultor inglés lo acusó de haber gestionado la firma del contrato sin su aprobación y en su ausencia.

Beláustegui era el máximo responsable de ejecutar el préstamo que el Banco Mundial le asignó a la Argentina para promover obras viales. Con esos fondos se financió la supervisión de la SUBE.

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