Putin quiere militares en los directorios de la industria belica

Moscú, 27 de junio (Télam).- El presidente de Rusia, Vladimir Putin, solicitó hoy la restauración del sistema soviético que colocaba militares en las empresas del sector de la defensa para asegurar la producción de armamento de alta calidad.

El pedido se enmarca en un duro tironeo entre los fabricantes y el estado ruso después de que el país decidiera orientar sus contratos de provisión armamentística a la producción interna, y en una situación mundial en la que las tensiones bélicas se incrementan en torno al país euroasiático.

Putin declaró hoy ante el Consejo de la Federación, cámara alta del parlamento ruso, que estuvo mal eliminar el sistema por el cual los militares decidían en la empresa si la producción se autorizaba o no, difundió la agencia RIA Novosti.

Pidió "restaurar" el "sistema de aceptación militar" para evitar grandes problemas con la calidad del equipamiento militar. Así se conoce al sistema soviético que obligaba a cumplir las normas de calidad indicadas por los inspectores del ministerio de defensa, que aceptaban, o no, los equipos producidos para uso militar.

Estos militares respondían directamente al ministerio y tenían menor tendencia a favorecer a alguna empresa. Los expertos rusos afirman que la eliminación del sistema tuvo un impacto negativo sobre la calidad de las armas.

La solicitud presidencial al parlamento se da en medio de una confrontación del estado ruso con los fabricantes de armas que se arrastra desde 2011, luego de que el gobierno definiera que volcaría sus compras de armamento al interior para evitar la "dependencia" del extranjero.

Para el diseñador de misiles Yuri Solomonov, el actual enfrentamiento entre los fabricantes de armas y el ministerio puede redundar en una interrupción del cumplimiento de los contratos de defensa en 2012, después de la de 2011.

La actualización, revitalización y puesta a punto de la industria armamentística de la Federación Rusa empezó con la decisión, anunciada a mediados de abril de 2011 por el viceprimer ministro, Dmitry Rogozin, de evitar la compra de equipos militares en el exterior.

El 20 de ese mes explicó que "no deberíamos apuntar a la compra de equipos de defensa en el exterior porque nos pondría en situación de dependencia. Nadie nos venderá jamás los productos más actualizados y de mejores perspectivas, sino solamente equipos con baja performance de combate".

En 2011, el regateo entre el ministerio de defensa y las fábricas de armamentos y equipos había puesto en peligro el sistema de defensa ruso, y en febrero de 2012 Putin advirtió que cualquier intento de cobrar sobreprecios en los contratos de defensa se suprimiría sin miramientos.

El 8 de mayo, el primer ministro, Dmitri Medvedev, declaró que apenas se estableciera por completo el nuevo gobierno ruso se determinaría un sistema eficaz para hacer y ejecutar pedidos de defensa por parte del Estado.

En esa línea, el 16 de mayo el parlamento ruso aprobó sin debate un proyecto de ley, enviado por el gobierno, que castigaba a los funcionarios que no cumplieran con los plazos indicados para los contratos de defensa.

La norma aprobada en mayo definía los principios y procedimientos básicos de la regulación estatal de precios en los contratos de defensa e introducía medidas antimonopólicas que incluían a los subcontratistas de los proveedores de material bélico.

Algunos militares y funcionarios de la industria de defensa fueron reprendidos o despedidos recientemente por mal desempeño en la aplicación de los programas de compra de armamentos.

Putin impuso a los fabricantes márgenes de entre 13 y 20%, para que puedan desarrollarse mientras pagan salarios competitivos a sus empleados.

nmg-mag

27/06/2012 18:30

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