Protocolo: las malas costumbres de los presidentes argentinos

"El protocolo y el mensaje político han estado siempre estrechamente relacionados. No se pueden descuidar las normas ni las formas", afirma la asesora de imagen Claudia Servino, quien señala que en materia de protocolo nuestros políticos dejan mucho que desear.

Consultados por LA NACION , especialistas en ceremonial coinciden en criticar la displicencia de los líderes argentinos y recuerdan momentos inolvidables de falta de respeto a las reglas establecidas para el comportamiento público. La asesora de imagen Karina Vilella, directora del Centro de Diplomacia que lleva su nombre, expone: "Toda persona que tenga exposición internacional tiene que practicar a la perfección el protocolo, porque son representantes de un pueblo".

La experta protagonizó una polémica al señalar públicamente la impertinencia del entonces presidente Néstor Kirchner por usar saco cruzado abierto y mocasines. Para reafirmar su posición, dice: "La verdad, a mi no me representa alguien que no se comporta como corresponde".

Algunos "errores" de diplomacia

Servino coincide y se refiere a la presidenta Cristina Kirchner. "Algunas reglas de protocolo sucumbieron en el tiempo. Por ejemplo, la Presidenta las trasgredió cuando, durante la ceremonia de asunción de su segundo mandato, rompió el protocolo al evocar a su esposo durante la jura y al recibir la banda presidencial de manos de su hija menor y no del titular del Senado, como lo exigían las normas".

Respecto de la primera mandataria, Vilella se detuvo en el tema del luto. "Sería hora de que disfrute de los colores nuevamente". Si bien explicó que no hay una precisión protocolar al respecto, sostiene que el luto sí exige coherencia; es decir, mientras uno lo lleve, no deben existir bailes, ni brillos, ni transparencias.

"Nuestra Presidenta tiene un estilo muy particular y, aunque está de luto, es un tanto excedida en maquillaje; también en el cabello", se queja y luego matiza: "Ella es una mujer muy linda que no necesita llevar el cabello suelo, ni excederse tanto en el color".

Vilella dice que que Cristina protocolarmente cumple más las reglas ahora que cuando era primera dama. "En sus comienzos no le gustaba usar falda, entonces vestía muchos pantalones hasta que el protocolo le pidió que por favor llevara falda como corresponde. Y ella la puede llevar perfectamente bien", evalúa esta experta con casi 20 años en la asesoría de políticos y personalidades públicas.

Los modales de Néstor

Según entiende Servino, Néstor Kirchner también incumplió reglas. No sólo la cuestión de la vestimenta, que señaló su colega, sino varias otras. Por ejemplo, recuerda cuando siendo primer mandatario faltó sin aviso a una recepción que la reina de Holanda había ofrecido en su honor en el Teatro Colón.

"Lo que tenía Néstor es que no preguntaba y tampoco toleraba que se le dijera cómo debía comportarse según el protocolo", apunta Vilella, quien estuvo cerca del gobierno del ex presidente: en 2000 participó de la organización del acto de lanzamiento de la candidatura de Kirchner y, entre 2002 y 2004, fue profesora de ceremonial en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.

De la Rúa, despistado

Las especialistas coinciden en que, históricamente, nuestros políticos desconocen el protocolo. Servino rememora: "Hace unos cuantos años, un 9 de julio, durante el desfile que el presidente Fernando de la Rúa presenciaba desde un palco junto con su nieta, la niña se subió a caballito sobre la bandera de ornamento, algo que se considera un agravio al símbolo patrio y figura como delito en el Código Penal".

Villella suma otras anécdotas de De la Rúa. "En el inicio de su gestión, y durante un tiempo largo, los libros que daba de regalo estaban con la firma y el retrato del presidente anterior", cuenta y luego agrega otra historia: "En un momento en que el Presidente se levantó a despedir a una delegación japonesa, abrió la puerta pero, en lugar de la de salida, abrió la de un placard interno y quedaron los japoneses metidos ahí hasta tanto los rescató el jefe de protocolo de la Casa Rosada".

Los papelones discursivos de Menem

Las expertas coinciden en señalar que Carlos Menem acumuló un incontable historial de faltas protocolares. Por ejemplo, en una visita del ex presidente a España -recuerda Servino-, su hija Zulemita optó por unos pantalones palazzo que no coincidían con lo que exigía el ceremonial; y, en otra ocasión, también en España, se presentó con minifalda ante la infanta Elena que, acorde a la oportunidad, llevaba su falda pasando la rodilla.

Vilella, que hizo dos viajes protocolares con Menem, recuerda las confusiones con los discursos y sus "problemas" con el inglés. "En la Cumbre Mundial de energía de la que participó en Houston la diplomacia argentina le preparó varios discursos porque él cerraba la cumbre en la comida de gala. Estaba tan contento, porque recién habíamos ido a la NASA y había estado jugando con el trasbordador espacial, que cambió el discurso y contó lo bien que la había pasado en la NASA. Cerró diciendo que cuando se retirara de la presidencia quería ser astronauta", recuerda Vilella. La gente lo ovacionó y hasta subió al escenario George Bush [por entonces presidente de EE.UU.] para entregarle una campera y un bate de béisbol de regalo.

"En Menem el error protocolar no se veía tan mal por su carisma. Además, pedía disculpas por su falta de protocolo y preguntaba cómo hacerlo bien", señala quien fue parte de su comitiva.

Los expertos en esta materia siempre dicen que cuando un político habla, más importante que lo que dice, es cómo lo dice. También, en gran medida, que se habla a través de su vestimenta y de sus modales. El protocolo actual se ha adaptado a los nuevos tiempos y está a tono con una sociedad moderna y globalizada. Sin embargo, no descuidar las formas sigue siendo el gran imperativo. Flexibilizar algunas pautas, no quiere decir desconocerlas.

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