Cada vez más productos rompen la "barrera psicológica" de los 100 pesos

Al menos en la Ciudad de Buenos Aires, es cada vez más frecuente pagar con más de un billete de $100 productos como un kilo de helado, una docena de empanadas, una bolsa grande de jabón en polvo o un par de entradas de cine para una película 3D.

Son bienes y servicios que forman parte del consumo habitual de muchos argentinos y han superado en los últimos años la "barrera psicológica" de los 100 pesos. Algunos de ellos son: 

- Docena de empanadas ($99)- Un kilo de helado ($105)- Dos entradas de cine para una película 3D ($108)- Estadía en un estacionamiento ($105)- Taxi nocturno de San Telmo a Liniers ($105)- Torta de panadería ($125)- Corte de pelo femenino ($130)- Seis kilos de jabón en polvo de baja espuma ($103)

"En muchos productos la barrera psicológica de los 100 pesos se está rompiendo ahora, por lo que es difícil predecir cómo reaccionarán ante esto los consumidores", le dijo al diario Clarín Susana Marquis, consultora en consumo y directora de Investigación que Inspira. Para esta experta, la reacción de la gente dependerá de los resultados de las negociaciones paritarias.

En base a lo ocurrido en anteriores procesos inflacionarios, la especialista piensa que, si mantienen sus ingresos, los consumidores se adaptarán a los nuevos precios y no dejarán de comprar. "La primera vez que paguen por un producto que rompió la barrera de los 100 pesos se impresionarán, pero a la cuarta vez que lo hagan se habrán adaptado a la nueva situación", pronosticó.

Por su parte, Mariano Otálora, asesor financiero, señaló en diálogo con Clarín que la inflación y las grandes diferencias de precios en algunos productos hacen que se pierdan referencias y que la gente no se sorprenda ante algunos precios.

Para Otálora, los 100 pesos como precio de productos y servicios no son una barrera psicológica para el consumidor argentino. "Las familias saben que un billete de $100 se evapora en segundos tanto en el supermercado, tomando un taxi o almorzando. Hace seis u ocho años, gastar $100 estaba relacionado con la compra de un producto o servicio de calidad, con 'darse un gustito', pero hoy los $100 no rinden como antes, ergo no le asignamos el mismo valor; cuesta ganarlo, pero desaparece muy rápido de nuestros bolsillos", dijo Otálora.

Respecto de la posible reacción de los consumidores ante precios que alcanzan esa cifra, Otálora dijo que cuando el producto sea indispensable, lo terminarán aceptando en forma natural. "Es que la inflación instala precios relativos, no sabemos cuál es el precio de las cosas, cuándo son caras y cuándo baratas", explicó.

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