La Presidente superó un obstáculo: evitar un "cara a cara" con Cameron o Rajoy

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En la tradicional "foto de familia" de la cumbre del G20 en el balneario mexicano de Los Cabos, el presidente anfitrión, Felipe Calderón, se había cuidado muy bien de evitar colocar demasiado cerca a la mandataria argentina del jefe del gobierno español y del premier británico.

 

Los dos europeos mantienen una fuerte tensión con Cristina Kirchner por la expropiación de las acciones que Repsol tenía en YPF, y por la espiral de declaraciones en torno a la disputa sobre la soberanía de las Islas Malvinas.

 

Rajoy fue situado en la última fila de los gobernantes en posición de pose, separado de Kirchner por una potente línea de gobernantes como el presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso, y la canciller alemana, Angela Merkel. Cameron fue colocado incluso más lejos, al otro lado del cuadro.

 

Pero la presidente argentina, de nuevo de riguroso negro, estaba en primera fila, casi a la entrada del lugar de paso obligatorio de los mandatarios. Así que tuvo que hacer auténticos malabarismos diplomáticos por ejemplo para girarse convenientemente justo en el momento en que pasaba por su lado Cameron, quien tampoco hizo esfuerzo alguno por provocar un saludo con ella.

 

Según fuentes del ejecutivo español, tampoco durante las primeras reuniones a puertas cerradas de los mandatarios este lunes hubo saludo alguno entre Rajoy y Kirchner, quien entre otros a lo largo de la jornada mantuvo encuentros bilaterales más amenos, como uno con su par brasileña, Dilma Rousseff.

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