Se preparan 281 marinos para volver mañana a la Argentina

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TEMA, Ghana.- Faltan pocas horas para el abandono de la nave -lo peor que le puede pasar a cualquier hombre de mar- y se nota. Los marinos ya no juegan el picado de fútbol a las cuatro de la tarde en la explanada del muelle en frente de la Fragata, como se había hecho costumbre; tampoco están las combis listas para trasladar a grupos que se van de excursión a la pileta o a la playa, sino que se advierte frenesí sobre la Fragata. Hay un ir y venir de gente con cajas y valijas recién compradas, en vista de un retorno sin gloria que nadie quiere, pero inevitable.

Tal como anunció ayer la Cancillería en un comunicado, el plan de evacuación de 281 tripulantes está listo: el Gobierno contrató especialmente un avión de Air France que partirá del aeropuerto internacional de Accra, la capital de Ghana, esta tarde o mañana por la mañana y llegará a Buenos Aires a las 20 del miércoles. Como ya se había advertido el sábado, cuando la Presidenta ordenó sorpresivamente la evacuación inmediata del emblemático buque escuela, una dotación de 44 tripulantes, más el capitán, se quedará en este inmenso puerto comercial al este de Accra para garantizar su manutención "durante su ilegal detención".

"El gobierno argentino se ha visto obligado a tomar esta decisión, ya que el fallo de la justicia ghanesa, aparte de ser violatorio del derecho internacional, pone en riesgo la integridad de la tripulación al negarle el aprovisionamiento necesario para un buque en puerto", reiteró el comunicado de Cancillería, que precisó que todos los gastos incurridos así como todos los perjuicios aparejados por la ilegal detención de la Fragata serán parte de la demanda que presentará la Argentina ante los organismos internacionales.

Que la evacuación era inminente podía advertirse perfectamente ayer en el muelle del puerto de Tema donde se encuentra secuestrada desde el 2 del actual la Fragata. Más allá de que los marinos insistían en decir que no tenían información, que no podían hablar o que estaban a la espera de saber cuándo partían, el ir y venir de marinos con grandes trolleys recién comprados lo decía todo. "Uno piensa en un viaje de 6 meses, nadie imaginaba que iba a pasar esto; además uno pensaba llegar al puerto de Buenos Aires donde hay un auto que espera... Y nos vimos obligados a salir a comprar estas valijas para meter las cosas", dijo a LA NACION un marino marplatense, con flamante trolley en mano.

"Nos cobraron entre 30 y 40 dólares por estas valijas que son truchas, chinas... Pero nosotros no somos los típicos extranjeros con plata que hay acá, nosotros somos militares argentinos", agregó un compañero chaqueño, que se quejaba también del precio del taxi que había tenido que tomar para ir hasta la ciudad de Tema a hacer la compra. De bermudas, remera y zapatillas, otros marinos llegaban con bolsas negras en las que se veían licores comprados en el precario duty free que hay en el puerto para llevar de regalos a familiares. A la vez, se veía el movimiento de oficiales que se desplazaban con carpetas y pasaportes.

En otra jornada de calor tórrido, con humedad infernal, algunos marinos hacía jogging por el muelle, probablemente para matar la tensión. Arriba del barco, mientras algunos deambulaban con cajas, otros fumaban, hablaban por teléfono celular, tomaban mate o sacaban fotos, las últimas en su barco.

"La mayoría estamos tristes, claro. Nadie quiere dejar el barco acá, pero tenemos que cumplir órdenes. Para nosotros éste es el segundo viaje en la Libertad, ya habíamos hecho el año pasado el viaje por Sudamérica, que fue muy distinto porque fue por países que se asemejan más al nuestro", contaron dos marinos que trabajan en el Palo Mesana de la popa de la Fragata, en el mantenimiento de las velas.

"Dejar acá la Fragata es un golpe muy fuerte para nosotros. Éste es un barco único en la Marina y es de gente de mar porque subimos a los palos y cuando hay viento navegamos a vela, sin que haga falta combustible, como hicimos antes de llegar acá durante ocho días", dijeron. "¡A nosotros nos llaman los cuervos del Mesana!", agregaron, llenos de orgullo mezclado con amargura.

Otros confesaron que les hubiera gustado estar entre esas 45 personas que se quedarán en este puerto africano para el mantenimiento de la Fragata, quién sabe hasta cuándo. "Pero para que la Fragata pueda volver navegando hacia la Argentina hacen falta al menos 100 personas... Y entonces, cuando liberen a la Libertad, van a tener que organizar otro traslado, pero al revés", pronosticaban, decaídos.

Hasta la Fragata Libertad lucía distinta, apagada. A diferencia de los días anteriores, ya no estaba engalanda con las coloridas banderolas de comunicación alfanumérica, que habían quitado, quizás en señal del duelo.

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