Tras intentos de negociación, sigue la protesta de prefectos y gendarmes

Los efectivos de la Gendarmería y Prefectura cumplían ayer al mediodía su tercer día de protesta, a pesar de que el Gobierno depositó los complementos de los haberes que fueron recortados por el decreto 1307, y que se intentaron negociaciones para destrabar el conflicto.

Los gendarmes y los prefectos continuaron concentrados frente a los edificios "Guardacostas" y "Centinela", donde aguardaron la respuesta de los funcionarios nacionales, mientras se sucedían las versiones de reuniones para destrabar el conflicto.

Anteayer, el secretario de Seguridad Sergio Berni recibió su petitorio y se comprometió a dar una respuesta "antes del martes próximo".

Algunos uniformados de la Marina y de la Fuerza Aérea se sumaron a la protesta que tiene su epicentro en el barrio porteño de Retiro y otros puntos de concentración en el interior del país, mientras que desde la Policía Bonaerense también se impulsaron reclamos salariales ante sus autoridades.

El Prefecto Nacional Naval, Luis Alberto Heiler, mantuvo ayer por la tarde distintos encuentros con personal subalterno de la fuerza, pero el conflicto con los prefectos y los gendarmes no cedió.

Las reuniones se desarrollaron en el edificio Guardacostas de la Prefectura Naval con el objeto "recomponer los lazos de autoridad que se vieron deteriorados en las últimas horas y que motivaran entre otras situaciones agresiones a algunos jerárquicos de la fuerza", según destacaron voceros.

No obstante, ayer pasadas las 20, la protesta se mantenía en pie. Los prefectos y gendarmes dieron tiempo hasta el martes para tener una solución, con los puntos del petitorio entregado a Berni.

La página oficial de la Presidencia se limitó a publicar que "los agentes de la Gendarmería Nacional ya tienen depositados sus sueldos con el mismo monto que el que habían percibido el mes pasado y que el personal de Prefectura también recibió las sumas compensatorias para equiparar sus salarios con los correspondientes a agosto".

Los efectivos advirtieron que continuarán con la medida hasta el próximo martes a la espera de la respuesta oficial y garantizaron el normal cumplimiento del servicio.

Sin embargo, un portavoz de los gendarmes había convocado a los efectivos para que "dejen sus puestos".

"Vamos a acampar. Hemos convocado a todos a que se acerquen, que dejen los puestos", sostuvo Raúl Maza. "Nosotros no estamos agudizando la situación, esto lo provocó el Ministerio [de Seguridad], no nosotros. No queremos seguir cobrando en negro", agregó.

"Esperemos que el Gobierno tome conciencia de que está haciendo las cosas mal, de que hay una ministra que hizo las cosas muy mal", lanzó, en referencia a Nilda Garré.

El gendarme Raúl Maza negó ser un "golpista" y aseguró que si el salario mínimo para los agentes de la fuerza es elevado a 7.000 pesos, "a los cinco minutos" volverán a sus puestos de trabajo.

Los alcances de la protesta

El reclamo salarial de las fuerzas de seguridad trascendió las fronteras de la ciudad de Buenos Aires y se sumaron protestas en otros puntos del país como Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero, Chaco, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Debido al tenor de los comentarios esta nota fue cerrada a la participación

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