Pese al cepo, creció 22% la fuga de capitales

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La fuga de capitales creció un 22,4% en el segundo trimestre del año respecto del primero pese a que, entre abril y junio, el saldo de operaciones en el mercado cambiario legal local arrojó un superávit casi récord de 4481 millones de dólares (sólo inferior al de US$ 5745 millones de igual lapso de 2007) que -gracias a la "súper soja"- triplicó el registrado un año antes.

En ese lapso dejaron el circuito económico local (ya sea porque se fueron del país o pasaron a ser atesorados e inmovilizados por sus propietarios) otros 1966 millones de dólares, cifra tres veces menor a la registrada un año antes (cuando no estaba prohibido atesorar divisas) pero superior en 360 millones de dólares a la del trimestre previo.

El dato llama la atención dado que el propio Banco Central (BCRA) reconoce en su informe que el mercado de cambios no sólo "reflejó la venta externa de la mayor parte de la cosecha gruesa" -que en esta parte del año tiene su "pico estacional"-, sino que además convivió con otra vuelta al torniquete que se aplicó a la demanda local de divisas tras las elecciones de octubre de 2011.

Incluso el BCRA detalla que dichas medidas cambiarias "en el 2° trimestre fueron complementadas con otra serie de modificaciones normativas" como la reducción a 15 días del plazo máximo para el ingreso de divisas provenientes de las exportaciones de bienes (luego levemente flexibilizado para algunas empresas) "que implicó una oferta adicional en el mercado del orden de los US$ 1000 millones" y la aplicación de mayores restricciones a la demanda de divisas "sin destino específico". Es decir, pese a que la batería de medidas se concentró en acelerar el ingreso de divisas comerciales y bloquear su posible egreso, el país volvió a expulsar más capitales. Los egresos suman así más de US$ 81.000 millones al cabo de los últimos 5 años y medio (1,8 veces más que las reservas del Central).

En la comparación anualizada, la salida de capitales en el 2° trimestre se redujo un 68% respecto de igual período de 2011, al totalizar ahora US$ 1966 millones frente a los US$ 6125 millones de entonces. Pero ese cotejo pierde representatividad por la estrategia represiva a que apeló el Gobierno para combatir la sed dolarizadora de los argentinos, en un contexto de incipiente retraso cambiario y en el que el poder adquisitivo del peso se ve esmerilado por la sostenida y elevada inflación.

El aumento obedecería al fuerte salto que la salida de capitales mostró en abril, lo que llevó a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) a bloquear casi totalmente, desde principios de mayo, la demanda privada de divisas (pese a no contar con una norma que lo avale). Lo hizo en un contexto en el que la Secretaría de Comercio Exterior mantenía un férreo control sobre las importaciones y se bloqueó a bancos y empresas el giro de dividendos. Esa irregular situación quedó saldada el 5 de julio, cuando el BCRA oficializó que la compra de dólares con destino al ahorro quedó "suspendida" y sin fecha de reanudación.

Como contrapartida, el ingreso de capitales privados al país no vinculados al pago de exportaciones cayó a su mínimo en 10 años. Por temor a no poder volver a salir apenas se animaron a venir US$ 696 millones, 3 veces menos que en el trimestre previo y 5 veces menos que un año antes.

ADMITEN QUE HAY DESEQUILIBRIO

La presidente del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, reconoció ayer que las cuentas públicas tendrán este año un "desequilibrio", al que calificó de "razonable" debido a la implementación de "políticas anticíclicas" y anticipó que el auxilio al Tesoro será de un 10% del total de la recaudación fiscal, según informó la agencia DyN.

"Este año va a haber un de-sequilibrio del sector público, pero razonable y entendible en función del manejo de políticas fiscales anticíclicas", dijo Marcó del Pont en el IV Congreso Anual de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA).

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