"Pensábamos que las Malvinas estaban cerca de Escocia", afirma un ex combatiente inglés

Antes de 1982, no sabían con claridad dónde quedaban esas lejanas islas bajo su dominio. Aunque rechazan tajantemente el reclamo argentino por la soberanía del archipiélago, los veteranos británicos de la guerra de Malvinas reconocen que "los isleños habían sido olvidados y su economía estaba en declive" antes del conflicto y, que fue tras la guerra, que resurgió el interés en su país.

"En 1982 la mayoría de nosotros no sabía mucho de las Falklands, incluso muchos pensábamos que estaban cerca de Escocia", admite Anthony Davis. Este ex combatiente asegura que el 2 de abril último se vivió con "dolor" en Londres por las secuelas que la guerra dejó en "ambos bandos". "Esa guerra nunca debería haber ocurrido, no había necesidad", señala este oficial retirado, en diálogo con LA NACION.

El año del 30 aniversario de la guerra encuentra a Davis y a sus colegas en medio de duros cruces bilaterales. En los últimos días, a la cuestión de la soberanía se le sumó la polémica por el spot de un deportista que entrena en el archipiélago, de cara a los Juegos Olímpicos que se jugarán en Londres. "Creo que el aviso era una tontería, sobre todo en el momento previo a los Juegos. Sin duda, no ayudará a las relaciones entre la Argentina y Gran Bretaña. Me pareció muy deliberado y con la intención de ofendernos", opina este ex militar que en los próximos días viajará por una semana a Malvinas.

Charly Carter, otro oficial retirado que actualmente coordina encuentros con los veteranos de su país, afirma que no cree que los deportistas argentinos sean repudiados en su ciudad. "Está mal mezclar la política con el deporte", opina. Sobre el spot, resalta: "Es doloroso que el protagonista corra encima de un memorial de soldados británicos. Nosotros nunca dejaríamos de venerar la memoria de sus caídos. Uno siempre tiene respeto por su enemigo, pero además, en este caso, los soldados no estaban ahí por su decisión. Ellos estaban ahí y nosotros estábamos ahí porque nuestros gobiernos nos enviaron a combatir", agrega.

Otro colega, el ex oficial naval Joe Erskine, es más tajante al referirse a las responsabilidades del conflicto. "No había manera de ser diplomático en 1982 si la Junta Militar argentina no escuchaba a nadie. Los isleños son británicos y habían sido invadidos por un poder foráneo. Gran Bretaña no podía dejarlo pasar", señala.

Coincide, no obstante, en que fue a partir de la guerra que cambió el interés británico por las islas: "Gran parte de la población inglesa, la mayoría podría decir, no sabía dónde estaban ni tenían relación con ellas. Diría que ahora el noventa por ciento de los británicos sabe exactamente dónde está el archipiélago y de qué se trató la guerra".

"Valientes" y "sin experiencia"

Para estos veteranos, la guerra de Malvinas implicó un largo viaje a un territorio desconocido y remoto. "Dado que todo ocurrió tan rápido y fue tan sorpresivo la única preparación que pudimos hacer fue arriba de los barcos. Cuando subimos, no sabíamos cuántos eran los soldados argentinos ni sus posiciones. El traslado tomó tres semanas, y allí hicimos toda la preparación médica, el entrenamiento de las armas y el estudio del terreno", recuerda Davis.

Al arribar a las islas, supieron que los argentinos estaban, a pesar de la cercanía geográfica, mucho más desprotegidos. "Entendimos que gran parte no tenía nada de experiencia. Y creo que muchos no entendían por qué estaban involucrados en un enfrentamiento como ese", reflexiona hoy Davis.

Erskine describe: "Su entrenamiento era muy pobre. Y no sólo eso: no estaban bien cuidados, no tenían buen soporte, no tenían buena comida. Fueron dejados a su suerte o incluso amenazados por sus propios oficiales". Davis agrega: "En todo lo que me tocó participar en las islas los argentinos fueron extremadamente valientes y actuaron de manera muy profesional. Ellos deberían estar muy orgullosos de lo que hicieron".

El regreso a casa

El retorno de estos soldados y su victoria fue motivo de gran celebración para la Gran Bretaña comandada por Margaret Tatcher. Estos veteranos tampoco desconocen que los argentinos no tuvieron el mismo trato al regresar.

Carter recuerda que tras la rendición argentina, debió trasladar a cinco mil prisioneros de guerra a tierra continental. "Cuando llegamos a su país fue muy triste: no había nadie, solo algunos oficiales argentinos para recibir al barco. Recuerdo que había una línea de camiones y los pusieron en la parte de atrás. No estaban sus familias, ni hubo bienvenida", rememora.

Por su parte, Davis contrasta esa escena con el recibimiento que tuvieron en Gran Bretaña: "Fuimos extremadamente bien recibidos, hicieron un fondo económico para las familias de los chicos que habían muerto y el gobierno fue atento en especial con los heridos", describe. Este soldado llegó a ser jefe ejecutivo del Union Jack Club , el lujoso círculo que reúne a quienes sirvieron a su Majestad en las múltiples guerras que protagonizó Gran Bretaña.

Quienes combatieron en Malvinas actualmente mantienen contacto mediante la fundación de SAMA82 (South Atlantic Medal Association 1982) creada en 1997 para mantener "un sentido de orgullo y camaradería entre todos los veteranos de la campaña del Atlántico Sur". En su blog se puede acceder a las reuniones periódicas que organizan, las donaciones que recaudan y los contactos que aún mantienen con los isleños.

Ahora que el gobierno argentino renovó su reclamo por la soberanía, los veteranos británicos tienen una mirada muy dura sobre el pedido. "No entiendo por qué no pueden aceptar cual es la verdadera historia", enfatiza Erskine. Para él "la mejor solución sería que la Argentina acepte que los isleños desean ser británicos y son británicos, y negociar con ellos con tratados para trabajar juntos por un beneficio mutuo".

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