La película de Néstor Kirchner que no fue

"Menem ha logrado un proceso de estabilidad, detener la inflación, bajar las tasas, dar una política fija al dólar, respeto internacional." El que habla es Néstor Kirchner, por entonces gobernador de Santa Cruz. El elogiado es Menem, Carlos, por entonces presidente. Subidos a un escenario en Puerto Deseado, donde celebraban la provincialización de los yacimientos de petróleo, ambos comparten un tramo de la primera película sobre Néstor Kirchner. La otra versión. La que no fue.

Ayer se conoció una copia del documental sobre el ex presidente que realizó el cineasta uruguayo Adrián Caetano y que fue rechazada por "diferencias de contenido" por el diputado bonaerense Fernando "Chino" Navarro y el publicista Jorge "Topo" Devoto, dueños de la productora ToChiNeKi, quienes luego contrataron a la directora Paula De Luque para la versión definitiva.

Las "diferencias de contenido" son evidentes en la copia de 101 minutos difundida ayer por el sitio web Los trabajos prácticos. No sólo por los elogios de Kirchner a Menem (atemperados luego por críticas al riojano), sino por la inclusión de otros socios del santacruceño que luego se convirtieron en "innombrables" del relato oficialista.

Por caso, aparece el ex presidente Eduardo Duhalde, durante la campaña de 2003, ungiendo a Kirchner como su candidato presidencial. O los santacruceños Eduardo Arnold y Sergio Acevedo, dos ex compañeros políticos de Kirchner que hoy denuncian la ruta del dinero destinado a obras públicas.

También se los puede ver al ex ministro menemista José Luis Manzano -convertido hoy en un aliado mediático subterráneo del oficialismo- y al ex gobernador de Chubut Mario Das Neves, hoy opositor y sciolista al mismo tiempo. O al ex diputado Miguel Bonasso, que terminó denunciando al Gobierno por sus vínculos con las mineras. La lista sigue.

Es que la versión de la película que ayer se conoció con la firma de Caetano no parece esforzarse por esconder las contradicciones de Kirchner como sujeto político. Tampoco sus obsesiones como administrador. "Tengo 600 millones de pesos", dice un Kirchner notablemente aliviado ante una cámara de TV que creía apagada, segundos después de anunciar con tono solemne el pago en bonos de las regalías petroleras a Santa Cruz, en 1993.

Esas contradicciones desaparecieron en el film presentado finalmente por De Luque, que pareció destinado a realzar el costado mítico de la historia del ex presidente, desde un enfoque emotivo.

La pieza de Caetano, en cambio, no se separa un segundo del registro documental. No sólo está contada enteramente a través de imágenes de archivo, sino que no incluye relatores ni entrevistas con la familia presidencial, uno de los logros de De Luque -o del "Chino" Navarro-, que permitió conocer la voz de Máximo Kirchner y de sus abuelas, entre otras.

En enero de 2012, tras alejarse del proyecto, Caetano dijo que su documental no tenía un tinte propagandístico y que apelaba a un espectador crítico. Ayer quedó en evidencia que mostraba demasiadas contradicciones con el relato.

La película que no fue

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