La oposición, entre el no al kirchnerismo y el alto protagonismo de Macri

No fue una semana más en el agitado escenario político argentino. Pese a que no hay elecciones en el corto plazo, el clima parece indicar lo contrario. Mientras el Gobierno impone su agenda en el Congreso (y en la discusión coyuntural), la oposición no encuentra el rumbo, y deambula entre denuncias, rechazos y "coqueteos" electorales.

La excepción a este momento es (o intenta ser) Mauricio Macri. Alejado virtualmente de la jefatura de Gobierno porteño (cada vez más en manos de la creciente María Eugenia Vidal), el líder del PRO es el único candidato presidencial para el 2015. Y actúa en consecuencia.

La semana que pasó mantuvo un alto perfil político, mezclado con una fuerte carga espiritual "enganchado" al enigmático Sri Sri Ravi Shankar. Reunió a su tropa en Córdoba, donde llamó a "recorrer el país", y volvió a criticar a la presidente Cristina Kirchner por enésima vez.

Claro, tampoco dejó pasar la oportunidad para sacarse otra foto con el gobernador José Manuel de la Sota, con la Selección argentina como excusa.

"Cada uno tiene que recorrer sus lugares, sus distritos mostrando que no nos van a meter miedo. No le tenemos miedo a la Presidente, queremos un país donde se pueda vivir con amor", dijo Macri desde la localidad de Huerta Grande, donde estuvo acompañado por los principales referentes del PRO, como Gabriela Michetti y Miguel del Sel.

Paradójico lo que sucede en el macrismo. Mientras tiene resuelta la "cuestión 2015", con Macri como candidato, aún no puede definir quienes serán los principales aspirantes al Congreso el año que viene.

Acuciado por la necesidad de reforzar la presencia legislativa de su fuerza,  el jefe de Gobierno porteño todavía no consigue el sí de dos de sus principales apuestas. Ni Michetti en Buenos Aires, ni Del Sel en Santa Fe terminan por definir si se subirán a "la carrera 2013" al Congreso.

 

Binner a prueba y error

La creciente figura de Macri también empieza a resonar en otros sectores de la oposición. Y no para bien, precisamente. Si no, que lo diga Hermes Binner. En menos de 48 horas tuvo que desdecirse sobre la posibilidad de establecer un acuerdo o alianza electoral con el macrismo, habida cuenta de la ebullición que había provocado su "diplomacia" a la hora de declarar  puertas adentro del Frente Amplio Progresista.

"No querría poner la bolilla negra sobre ningún partido", había dicho el santafesino el lunes, consultado sobre si descartaba a Macri para un posible diálogo futuro. Pero las fuertes reacciones internas lo obligaron a pegar un peligroso volantazo discursivo.

"El límite es el programa de gobierno y no las personas. Nosotros no tenemos que ponerle límites a nadie, lo que tenemos es un programa, y es absolutamente diferente al del PRO", sostuvo el miércoles, y lo reforzó con la afirmación de que sólo podría unirse con el macrismo "en caso de una dictadura o de guerra, por la invasión de un país sobre otro".

Difícil posición la de Hermes Binner. Está al frente de una fuerza muy heterogénea, con distintos grupos con voz propia. Sabe que el techo electoral por ahora es bajo, y que si el 2015 lo quiere afrontar con aspiraciones verdaderas, no puede prescindir de alianzas. Claro que de esa necesidad a unirse con el macrismo hay casi un océano de distancia. Al menos eso es lo que piensan dentro del FAP.

 

La UCR en su laberinto

Mientras tanto, el radicalismo sigue inmerso casi en un limbo político, en el que solo le cabe la reacción ante propuestas del Gobierno. Pero tampoco ahí puede mostrar una posición homogénea.

De hecho, el proyecto para que puedan votar los jóvenes de 16 y 17 años generó una fuerte polémica interna, con posiciones contradictorias que no hacen más que sacar a la luz la falta de cohesión en el partido.

Primero, el Comité Nacional anunció que se iba a tomar 15 días para definir, en una reunión multisectorial, la posición de la UCR en la discusión. Enseguida apareció el sector encabezado por el bonaerense Leopoldo Moreau, quien públicamente pidió "una rápida discusión" del proyecto impulsado por el kirchnerismo.

Y para sumar más confusión, el presidente del Comité Nacional, Mario Barletta, anunció dos cosas distintas con pocas horas de diferencia. El jueves, dijo que la iniciativa hay que discutirla, y que el partido presentaría su propio proyecto en el Congreso. Pero el sábado se desdijo, y aseguró que la UCR votará en contra de la iniciativa.

Escenario poco propicio para la UCR, en el que sólo la figura de Julio Cobos en Mendoza parece generar algo de optimismo. Poco si se tiene en cuenta que el año próximo deberá mejorar rotundamente su performance electoral del año pasado para poder mantener cierta fuerza en el Congreso. 

Toda esa trama de idas y vueltas que vive gran parte de la oposición le sienta de maravillas al kirchnerismo. Con el Congreso bajo control, la agenda política la impone la mismísima Cristina Kirchner, con su cada vez más agitada "agenda mediática".

Claro que hay un "pequeño detalle" a resolver: por ahora, la Presidente no puede legalmente acceder a un tercer mandato consecutivo. Un tema que genera dolores de cabeza en el partido de gobierno. Aunque, claro, la oposición no hace demasiado como para que ese detalle se convierta en un verdadero problema. 

Cargando...