"No se puede operar con 25% de inflación"

Juan Dabusti no tiene tiempo para aburrirse en la Argentina. Es CEO en el país y en toda la región Austral Andina de Atos, la empresa que forma parte del consorcio instrumentador del SUBE y que, además, trabaja en un modelo de trazabilidad de medicamentos, en la administración digital de expedientes en el Poder Judicial y en un sistema de cobro de impuestos. A nivel mundial su empresa brinda servicios tecnológicos en los Juegos Olímpicos de Londres.

Dabusti también dedica su tiempo a analizar la economía, algo que en este país tampoco le deja resquicio al tedio. Dice que el sector del software está bien, pero advierte sobre el avance de la sindicalización y sobre la dificultad de manejarse con aumentos de precios de 25% anual. "Es importante que tengamos pautas más claras de lo que es la inflación proyectada", opina.

-¿Por qué mientras otras industrias caen la suya crece?

-Eso tiene que ver con el talento argentino, que es reconocido en la región y el resto del mundo. Además había inversiones pendientes, tanto en infraestructura como en desarrollos, lo que hace que las empresas que necesitan optimizar costos y mejorar sus procesos demanden de las firmas de tecnología nuevas soluciones y servicios. Lo que sí es importante es que tengamos pautas más claras de lo que es la inflación proyectada.

-¿Cómo le impacta a Atos?

-Nos pega en que muchas veces los incrementos de precios no se pueden trasladar a los costos y eso juega fuerte sobre la rentabilidad. Además, con contextos inflacionarios de entre 20 y 25%, las ventajas impositivas que tiene el sector [un ahorro significativo en las cargas sociales] se diluyen.

-¿Cuánto influyó en su negocio el control sobre el dólar?

-Lo que influye hoy es que desde la Secretaría de Comercio exigen que los aportes de capital más las exportaciones superen o sean iguales que las importaciones. En principio, no está afectando la dinámica del negocio porque la Argentina es un exportador neto de servicios informáticos, pero después está cada situación microeconómica en particular. En nuestro caso no hay problema porque tenemos saldo a favor, pero hay otros que tienen dificultades.

-Pero, ¿cuánto lo afecta la traba para adquirir dólares?

-Lo que está más complicado es el pago de dividendos a la casa matriz. Pero la clave es tener el intercambio compensado. Esperemos que en 2013 se empiecen a levantar las trabas, porque la Argentina ya no va a tener vencimientos de la deuda...

-Pero igual va a necesitar dólares para importar energía...

-Ahí hay un problema de precios relativos y el nivel de subsidios se va a tener que cortar. En la medida que se marque una ecuación económica más clara en energía, va a haber más llegada de capital en ese sector, que ha tenido inversiones en los últimos años.

-¿Le preocupa el atraso cambiario que hay actualmente?

-Contra el dólar hay atraso, pero contra una canasta de monedas, en la que estén el real y el euro, no tanto. Perdimos competitividad, pero no se necesita una gran devaluación, sino devaluaciones periódicas más aceleradas, establecer un control de gasto público y poner target de inflación, porque no se puede operar con índices de entre 20 y 25 por ciento.

-¿Qué hizo que este país pueda aguantar durante cinco años este nivel de inflación?

-Los salarios, que aumentaron en línea con la inflación. Ahora, en sectores de competencia perfecta como el nuestro no se pueden acompañar esos aumentos de precios, porque los clientes no los pagan, pero el sector público que hoy es un empleador importante tuvo incrementos significativos. Se ha producido un atraso de tipo de cambio básicamente porque los índices de inflación de 25% superaron a la devaluación, que ha sido de 8% anual.

-¿Se invierte en su sector?

-Hoy, algunos países que tienen mejor trato a la inversión extranjera están recibiendo inversiones más significativas que la Argentina. México está recibiendo inversiones importantes para montar un centro de offshoring en áreas promocionadas. La Argentina debería tener una política un poco más consistente en términos de zona franca para la exportación de servicios informáticos con ventajas. Los tiene México en la zona de Querétaro; Colombia, en Bocaramanga, y Perú, en Piura.

-¿Cómo vivió la casa matriz la expropiación de YPF?

-Hay preocupación. Hay que tener en cuenta que en los últimos 10 años hubo inversores franceses que se fueron de la Argentina, sobre todo los que estaban vinculados al sector de los servicios públicos, y eso se debió al congelamiento de las tarifas. En nuestro caso, que trabajamos con una visión de mediano plazo..., no voy a decir que no hay preocupación, pero es menor.

-¿Qué es lo que más lo preocupa de este país?

-La preocupación viene por los litigios laborales, el incremento de precios y los posibles atrasos en el pago de los organismos públicos, de los que depende nuestra caja, ya que trabajamos para el Estado. Hay algunos atrasos ya, pero lo que tratamos de hacer es desarrollar negocios donde la gestión de cobranza esté en nuestras manos. Así se maneja el fondo de transporte en las diferentes provincias. Con el SUBE no se puede hacer eso, porque el que administra los fondos es Nación Servicios, junto con la Secretaría de Transporte. Además creo que se tienen que recrear las condiciones para que crezca el empleo en el sector privado, porque en los últimos años lo que aumentó fue el empleo público. Para eso hay que atraer inversiones y, en el caso de las empresas de servicios públicos, hay que liberar tarifas para que les sea rentable el negocio.

perfil

Juan Dabusti

Cargo : CEO de Atos para la región Austral Andina. Edad : 50 años. Estudios : es licenciado en Economía (UCA) y tiene un MBA en IAE (Austral). Empresa: compañía francesa que ofrece servicios basados en tecnologías de la información. Tiene 75.000 empleados y facturó 4300 millones de euros en 2011. En la Argentina tiene 1500 empleados, factura $ 500 millones e invirtió aquí 10 millones de euros. Ofrece soluciones para los Juegos Olímpicos desde Barcelona 1992.

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