Negocios oscuros y poder, en el origen de la pelea sangrienta en Humahuaca

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SAN SALVADOR DE JUJUY.- La venta de terrenos en Humahuaca , que dio origen a una brutal pelea entre habitantes de ese pueblo contra militantes de la agrupación Tití Guerra, el miércoles pasado pasaban exclusivamente por la inmobiliaria Bienestar Tierras, de Vicente Acosta.

Acosta tiene su oficina en pleno centro jujeño y su especialidad es la comercialización de propiedades en Humahuaca, según se desprende de la página web de la inmobiliaria. Hace un mes estuvo en el lugar en disputa intentando tomar posesión de unos terrenos pertenecientes a la finca Veira y Colorado, de propiedad de la familia Urbina.

El pueblo, como la semana pasada, impidió la toma . En ese momento, la expulsión fue pacífica. Acosta se fue del predio amenazando volver con más fuerza. Acosta no volvió, pero a Humahuaca llegaron dos colectivos de la cooperativa 8 de Marzo, con dirigentes de la agrupación Tití Guerra, liderada por Marcos Guerra. También llegaron dos EcoSport, una Toyota 4x4, un Mercedes-Benz Clase A, un Gol y un Ka. Todos esos vehículos, salvo el Mercedes, fueron incendiados por la gente del pueblo tras la pelea. La policía custodiaba a los seguidores de Guerra, cosa que molestó a los lugareños. "Era para evitar una masacre", dijo Hugo Sosa, subjefe de policía.

Guerra y su hijo están detenidos junto con Moisés Lavallén, imputados por el crimen de Luis Darío Condorí, de 29 años. Uno de los detenidos tenía 27.000 pesos en efectivo cuando fue detenido, según reprodujo el diario local El Pregón.

Guerra y los militantes de su organización llevaban todo para instalarse en esas tierras. Debajo de las cenizas del colectivo quedaron restos de comida, ollas y platos.

Los dirigentes de la organización se metieron en una de las pocas casas que hay en ese predio, a la vera de la ruta 9, rodeada de cerros. Sacaron de los pelos a una de las herederas Urbina de su casa, le revolvieron todas sus pertenencias, le mataron un cabrito y la desalojaron. Los humahuaqueños, comunicados por las FM del lugar, no dudaron en apoyar a la heredera Urbina, que no quiso dar su nombre a LA NACION. Seguía con miedo. Cada recuerdo la hacía llorar. "Nos dijeron que van a volver y nos van a matar a todos."

"Somos gente humilde, no nos pueden venir a quitar la tierra", dijo la hija de Felipe Primero Urbina, quien ya falleció. Ella se dedica a la venta de ropa en la feria del pueblo.

Según contó Urbina a LA NACION, Martina Silisque habría vendido a Acosta una parte de ese predio. Silisque fue pareja de Felipe Primero Urbina. "No pudo haber vendido nada porque la tierra sigue en juicio sucesorio. No tenía escrituras a su nombre", dijo la hija de Urbina.

Felipe Primero y Felipe Segundo (aún vive) son los dos herederos de ese predio que en un momento alcanzaba las 5400 hectáreas, pero que el Estado expropió en parte para construir viviendas. El trámite sucesorio es para repartir esas tierras entre los siete hijos de Felipe Primero y los ocho de Felipe Segundo.

La metodología de Acosta consistía en dar en comodato gratuito, por cinco años, un lote en Humahuaca. El beneficiario se tenía que instalar en esos lotes para habitarlos. Si no lo hacía, el comodato perdía vigencia, según surge de un contrato entre Acosta y Mirta Elida Cruz, al que tuvo acceso LA NACION.

Cruz tenía cinco años para ocupar el terreno. Según el contrato, no podía permanecer en ese lugar más de ese tiempo. En ese lapso, Acosta conseguiría los papeles definitivos para poder comercializar esas tierras.

Así, Acosta se quedó con varios terrenos en ese lugar turístico. Es la primera vez que la gente impide que tome posesión de un terreno. Alejandro Copa, abogado de Acosta, reconoció a LA NACION que esos predios estaban en juicio sucesorio. Pero se excusó de seguir respondiendo preguntas. "Estoy estudiando el caso, hace pocos días me hice cargo del asunto", se justificó.

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