Multitudinario desafío a Putin

MOSCU.- La oposición volvió a salir ayer a las calles de Moscú con más de 100.000 manifestantes que marcharon pacíficamente por el centro de la ciudad en protesta contra el régimen del presidente ruso, Vladimir Putin, y en desafío a una flamante ley que restringe este tipo de movilizaciones.

La marcha, efectuada durante el feriado por el Día Nacional de Rusia, fue precedida, el lunes, por una redada contra los domicilios de algunos jefes de la oposición, en la que la policía secuestró computadoras, teléfonos celulares y otros objetos personales.

Los líderes fueron citados además por el Comité de Instrucción penal (CI) para un interrogatorio que tuvo lugar precisamente en el horario de la marcha de ayer.

Sin embargo, Sergei Udaltsov, del Frente de Izquierda, desoyó la citación y se ubicó a la cabeza de la convocatoria. Su abogado defensor, Nikolai Polozov, defendió esa actitud.

"Es organizador de esta marcha y, como tal, debe garantizar la seguridad, por lo que su presencia en este multitudinario evento es, en mi opinión, una justificación [para no acudir ante el CI], algo que debe tener en cuenta la investigación", indicó Polozov.

Esta es la segunda movilización de la llamada Marcha de los Millones. La anterior tuvo lugar el 6 de mayo, la víspera de la nueva asunción de Putin, y en ella hubo violentos incidentes con varios heridos entre los participantes y la policía.

La policía estimó ayer en unas 20.000 personas la cantidad de asistentes, mientras que los organizadores afirmaron que el número superó los 100.000.

La marcha se realizó por la céntrica avenida Sajarov y debió superar estrictos controles de seguridad. Había detectores de metales, blindados antidisturbios y hasta estaciones militares que interferían la telefonía móvil en la zona. Además fueron bloqueadas las calles adyacentes.

Los manifestantes se dividieron en dos columnas según sus preferencias políticas. Udaltsov encabezó la columna de la izquierda, que avanzó con el eslogan: "Paz a las cabañas, guerra a los palacios", y reunió a activistas de su agrupación, científicos y estudiantes.

En la columna de los de derecha, encabezada por Solidaridad, estaban también el Movimiento Civil Unido, Defensa Ecológica y los ultranacionalistas, que portaban banderas imperiales rusas y sus propias pancartas.

Ilia Yashin, Kseniya Sobchak y Alexei Navalni, también destacados líderes de la oposición, no pudieron asistir, ya que debieron acudir a prestar declaración ante el CI.

Los opositores salieron a las calles sin temer a una polémica ley, hecha a medida de la protesta y vigente desde el domingo, que endurece las sanciones para los que incumplan las normas sobre actos públicos.

El gobierno buscar limitar la repetición de protestas como la de mayo pasado o la de diciembre, en la que unas 100.000 personas salieron a las calles para denunciar fraude en los comicios parlamentarios.

Entre otras limitaciones, el mitin de ayer debía concluir a las 18 a más tardar, y el número de personas que podían participar en el acto no debía superar las 50.000 personas, bajo pena de cuantiosas multas. Sin embargo, Putin mostró ayer una actitud más conciliatoria y por primera vez dejó entrever su disposición a buscar compromisos. "Es importante oírnos y respetarnos, aspirar al entendimiento mutuo y hallar compromisos", dijo Putin al intervenir en una recepción con motivo de la fiesta del Día Nacional de Rusia, que se realizó simultáneamente con la marcha.

Agencias EFE y AP

Cargando...

YAHOO NOTICIAS EN FACEBOOK