Moyano, nuevo arquitecto de la oposición

Ya comió un asado con la cúpula del radicalismo e intercambió opiniones sobre la situación económica con el ex ministro Roberto Lavagna. Hiperactivo, Moyano avanzó ayer un paso más en su proyecto político: compartió un almuerzo con el ex presidente Eduardo Duhalde y con el dirigente macrista Miguel Del Sel durante el festejo por los 71 años de Gerónimo Venegas, uno de sus laderos en la CGT .

Enfrentado como nunca antes con el kirchnerismo, Moyano sólo le puso un límite a su armado: Hugo Biolcati. "En la misma mesa no me siento ni en pedo", aclaró contundentemente el jefe camionero a sus interlocutores. Esto sucedió la semana pasada, cuando coincidió con el presidente de la Sociedad Rural en los festejos del centenario de la Federación Agraria. En aquella jornada, en cambio, conversó muy a gusto con Ricardo Alfonsín y con el ex vicepresidente Julio Cobos, y hasta cerró filas con sus flamantes aliados sindicales, Pablo Micheli y Eduardo Buzzi.

"Se piensa en 2013, en armar un frente político para las elecciones y fortalecerlo para 2015. Esto va más allá de las ideologías porque el Gobierno tiene tomado el PJ", dijo a LA NACION Venegas, el anfitrión del encuentro con Duhalde, en la sede de la Escuela Político-Sindical Lorenzo Miguel.

La reaparición de Duhalde tras un prolongado paréntesis causó sorpresa en el ágape sindical. Después de unas vacaciones en Punta del Este y de intentar activar un ciclo de conferencias con personalidades de América latina, el ex presidente se reunió durante casi dos horas con la mesa directiva de la CGT moyanista.

"Vamos a seguir trabajando juntos por la Argentina, por los trabajadores y por la doctrina", les dijo Duhalde a los gremialistas. Fue breve. Luego se limitó a escuchar las demandas de los dirigentes y se asombró cuando le contaron detalles de la disputa entre Moyano y el Gobierno.

"Si uno tiene una disidencia pasa a ser enemigo, y si no se tiene, pasa a ser esclavo. Creo que ese rol no le gusta cumplirlo a nadie, por eso es tan difícil conseguir un candidato", chicaneó Moyano a sus rivales de la CGT aliada del Gobierno.

En su plan electoral, antes de tender un puente con el duhaldismo, Moyano ya había activado contactos con otros sectores políticos. Durante los últimos meses visitaron su despacho de la CGT Fernando "Pino" Solanas y la cúpula de Proyecto Sur; los referentes del radicalismo en el Congreso, y Buzzi, de la Federación Agraria. El año pasado, durante la campaña presidencial, ya lo había hecho el santafecino Hermes Binner, del Frente Amplio Progresista.

Hace un tiempo que Moyano hace cuentas y cruza números. A veces, siente que es como ver su proyecto político reducido a un papel con cifras. El camionero avanza en su armado electoral rumbo a 2013, aunque jura que él no será "candidato a nada". Los cargos legislativos no lo entusiasman.

Detrás de la amenaza de "repensar el voto", lanzada el 12 de julio tras ser reelegido al frente de la CGT , Moyano esconde una estrategia política y electoral.

Apuesta al quiebre definitivo de la relación de los gobernadores Daniel Scioli y José Manuel de la Sota con la Casa Rosada para activar un polo peronista que se oponga al kirchnerismo. Pero también estudia un plan alternativo: formar un frente nacional propio para competir en las elecciones legislativas nacionales del año que viene.

El apoyo al gobernador de Buenos Aires ya había sido contundente. "Moyano es peronista. Estuvo con Néstor, estuvo con Cristina. Y ya Scioli dijo que puede ser candidato. Si en 2015 el compañero Scioli es candidato, seguramente estaremos apoyando y trabajando para él", reconoció Pablo Moyano, hijo del líder de la CGT.

En caso de avanzar el armado electoral propio, en el moyanismo se entusiasman con bautizarlo Frente Laborista o Frente de los Trabajadores, como se llamó al partido que fundaron los sindicatos que apoyaban a Juan Domingo Perón en 1946. La idea es del diputado bonaerense Jorge Mancini.

Pero a esta posibilidad le falta tiempo de maduración. Tanto como la posibilidad de hacerse cargo de un sello partidario en cinco provincias y así estar habilitados por la ley electoral para conformar un frente nacional, con candidatos propios.

El desafío inmediato será fortalecer su bloque de legisladores nacionales provenientes del sindicalismo. En 2013 anhela que Omar Plaini pueda renovar su banca en la Cámara baja y conseguir dos o tres lugares más.

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