La maldición del clima en la campaña electoral demócrata

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Charlotte, Carolina del Norte.- Dos baldazos de agua acaban de caer sobre la convención demócrata: por "mal tiempo" cambian el esperado discurso de Barack Obama a un escenario cerrado y mucho más chico. Por el otro, los datos de la deuda pública, que superó el techo de los 16 billones de dólares, uno de los reproches con los que castigan los republicanos.

Al igual que ocurrió a los republicanos hace una semana, cuando el huracán "Isaac" los obligó a alterar su programa de convención, ahora son los demócratas los que tienen que cambiar sobre la marcha para evitar que la posibilidad de "tormentas severas" arruinen el discurso central de Obama.

El presidente tenía pensado hablar mañana en estadio abierto con capacidad para 70.000 personas. Ahora, pasará a uno cerrado, con la tercera parte de capacidad. "Mucha gente está decepcionada", dicen en el comité de campaña, donde buscaban la manera de encauzar las cosas.

Obama hablará ahora en el mismo estadio donde ayer, su mujer, Michelle, hizo una apasionada defensa de la gestión de su marido y pidió paciencia a lo votantes. "El cambio tarda, pero llega", dijo.

El comité demócrata insiste en que el cambio de escenario se debe al mal tiempo y no a temores de que no se llenara. "Hemos estado monitoreando los pronósticos meteorológicos y coinciden en predecir tormentas con relámpagos", dijo el vocero del comité de la convención, Steve Kerrigan.

"La prioridad es la seguridad de la convención y de nuestros invitados", dijeron otras fuentes. La otra mala noticia es el dato de la deuda. Acaba de traspasar el techo de los 16 billones de dólares, un record absoluto y uno de los caballos de batalla con el que castigan los republicanos. El orador del día hoy será el ex presidente Bill Clinton. Obma es esperado aquí pasado el mediodía.

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