La llamativa operación para contratar un jet de lujo para la Presidenta

Caprichos, millones y falta de transparencia son algunas de las palabras con las que se puede describir la licitación mediante la cual la presidenta Cristina Kirchner autorizó el alquiler de un lujoso jet privado para que la traslade tres meses a cambio de casi $ 10 millones.

Según la reconstrucción que pudo hacer LA NACION, la licitación 36.005/12, que terminó con la contratación de un avión Dassault Falcon 900 matrícula LV-CR I, fue una suerte de pantalla administrativa para satisfacer el pedido de la Presidenta. ¿Qué sucedió? Todo empezó el 1° de septiembre cuando un desperfecto en la turbina izquierda del Tango 01 impidió el despegue de la aeronave de Aeroparque y retrasó el traslado de la Presidenta a El Calafate. Fuentes de la Casa Rosada informaron que el resto de la flota presidencial estaba en reparaciones por lo que hubo que contratar al Falcon, propiedad de la empresa de taxi aéreo más grande de la Argentina, Royal Class -la sociedad que explota la marca se llama Royal Air-, cuyo dueño es Pablo Yabrán, hijo de Alfredo Yabrán.

Unos meses antes que la Presidenta, este cronista había recorrido en el hangar que la empresa tiene en Aeroparque el interior del avión que perteneció al gobierno de Abu Dhabi. El brillo de la caoba y los detalles de lujo resaltan al ingresar. Con capacidad para 14 pasajeros que pueden caminar de pie, el jet se caracteriza por tener una suite privada en la parte posterior, donde el ocupante puede disfrutar de una mesa de trabajo con dos sillones al costado, o en su caso, convertirla en una amplia y confortable cama de dos plazas. La aeronave VIP tiene, además, servicio de Internet y telefonía satelital y una autonomía de vuelo de nueve horas, que le permitiría llegar a Europa con una escala.

La Presidenta disfrutó del lujo estilo Medio Oriente en septiembre. Un mes después, el Tango 01 debió ser retirado para un chequeo programado. Como sucede en las aeronaves de gran porte, hay servicios de mantenimiento obligatorios. Siempre se conoce con anterioridad la fecha en la que se debe hacer. Éste es el caso de esta salida de servicio, tal como reconoce la decisión administrativa firmada el 19 de octubre, en la que se consigna que le objeto del llamado a concurso es "contratar el servicio de fletamento de un medio de transporte aéreo para ser utilizado durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2012", por ausencia del T-01 a raíz de "su inspección periódica reglamentaria".

Sin embargo, la Presidencia efectuó un llamado a contratación de urgencia (120/12) para cubrir la faltante. Se presentaron tres empresas, dos de las cuales tendrían un mismo dueño; la tercera es una empresa inglesa -Chapman Freeborn-, que propuso un Gulfstream 550. Las otras dos, tal como confirmaron seis fuentes consultadas, están vinculadas con el grupo de Pablo Yabrán. En Presidencia no estaban muy de acuerdo con adjudicar la licitación a Royal Class, real dueña del avión. Le pidieron, entonces, que concursara con otra sociedad. La empresa, que Pablo Yabrán reconoce como propia, quedó en el ojo de la tormenta aquella fatídica noche de agosto de 2007, cuando Guido Antonini Wilson llegó al país con una valija llena de dólares. Entonces, el avión que los trasladó era rentado a Royal Class.

Casi cinco años después, el pedido fue que el avión que ganara fuera el de Royal Class, pero que la adjudicataria fuese otra. Apareció en escena Milenium, una empresa que era del piloto Jorge Polanco y que fue vendida el año pasado, según consta en los registros oficiales. LA NACION se comunicó con Jorge Polanco, pero no contestó las llamadas ni los mensajes. El presidente de Royal Class dijo que estaba fuera del país y prometió ponerse en contacto más adelante.

Hacé clic para abrir el contenido en una ventana nueva.El atractivo de Milenium para el grupo de Yabrán radicaba en una cuestión administrativa. En 2005, cuando fue la última audiencia pública para entregar licencias de vuelo, la compañía de Polanco logró que se le otorgase un permiso para volar como línea aérea no regular facultada para usar aviones de gran porte. Polanco jamás incluyó en su flota este tipo de aeronaves. Royal Class se interesó por la empresa y la habría comprado.

A principios de este año, Milenium incorporó un Boeing 727 que inició sus operaciones volando a Río Grande para realizar carga a las empresas de electrónica basadas en Tierra del Fuego. Pero la historia no quedó ahí. La dirigencia de Aerolíneas, que responde a La Cámpora y que maneja las riendas de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), ordenó impedir que ese avión siguiera volando. La ANAC desprogramó el servicio. Días después, Aerolíneas destinó una de las aeronaves más grandes que tiene a Ushuaia para transportar esa carga.

La operatoria de Milenium quedó desarticulada hasta esta licitación. Royal -dueña real del avión, al punto que lo ofrecen en su sitio web- se presentó al concurso con otro jet que no calificaba (un Challenger 900). En cambio, Milenium, que no es la dueña formal del avión, ganó con un avión ajeno y se llevó el cheque por casi $ 10 millones para trasladar a la Presidenta.

El avión de los $ 10 millones

Es lo que pagará el Estado por tres meses de servicio

El Falcon 900 que usará la Presidenta hasta fin de año tiene nueve horas de autonomía, puede trasladar a 14 pasajeros. La empresa Royal Class lo ofrece en su sitio web.

Comodidades. Tiene una suite, dos baños y teléfono

Velocidad. Desarrolla hasta 820 km/2

Autonomía. Puede volar hasta 7500 kilómetros sin hacer escalas

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