Lejos de Scioli, Mariotto extiende su presencia territorial en Buenos Aires

La mesa está servida en la casa de Ramón Alarcón, de 52 años y empleado en una empresa de seguridad privada. Galletitas, facturas, mate y agua fresca se reparten sobre la estructura de cuatro patas, adornada en su centro por una estatuilla del rostro de Juan Domingo Perón. Las paredes blancas pintadas el fin de semana pasado lucen brillantes, y de ellas cuelgan carteles y banderas de Proyecto Nacional, la agrupación que conduce el vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto .

Un gran cartel con Néstor y Cristina Kirchner da la bienvenida a la casa de Coronel Linch, casi esquina Belgrano, en el límite entre los partidos de Avellaneda y Quilmes.

En la vivienda de Ramón se festeja de manera especial la fecha peronista que marca el calendario: el 17 de octubre. Con el acompañamiento del secretario de Relaciones Institucionales del Senado bonaerense, Marcelo Torres, y el titular del Consejo de Medios y Comunicación de Avellaneda, Carlos Gaspari, Ramón inaugura formalmente su domicilio como una nueva Casa Compañera, la red de unidades básicas territoriales que tiene Proyecto Nacional y que integran el tejido de agrupaciones kirchneristas Unidos y Organizados. El hecho no es aislado. A tono con su disputa con el gobernador Daniel Scioli, Mariotto reactivó la formación de Casas Compañeras en toda la provincia a principios de este año, a poco de asumir sus mandatos en diciembre pasado y mientras el ex motonauta explicitaba sus intenciones de ser presidente en 2015. Ya hay casi 300 unidades y hace pocos días se inauguró el primer "Campo Compañero" en el partido de Tornquist.

"Este instrumento político lo relanzamos con todo a principio de año", lanza Torres como primer comentario, y mostrándose ya como vocero de la charla con LA NACION. En los hechos, el funcionario bonaerense es el coordinador de todas las Casas Compañeras. Más tarde, sin titubear, explicitará la ideología de las unidades básicas: "Nosotros somos soldados de Cristina y nos conduce Gabriel Mariotto. Esta es una construcción pura y clara que lleva adelante la Presidenta. Y lo que ella diga, hacemos".

"Manzaneras kirchneristas"

En sus estructuras similares a las Manzaneras que existieron en épocas de la gobernación de Eduardo Duhalde, las Casas Compañeras le permiten a Mariotto mostrarse en el territorio casi sin costo económico, según aseguraron los funcionarios, ya que las viviendas particulares no reciben fondos públicos.

También le sirven para hacer campaña a favor del Gobierno y -según afirmará Gaspari- "acercarle al vecino programas del Estado que pueden solucionar sus problemas".

"Vamos a juntarnos todos los días, para ver la parte social y política del barrio. Acá pide todo el mundo un semáforo", ejemplifica Ramón, cual político en campaña, antes de recordar que los cónclaves en su domicilio se hacen desde el año pasado. "También hay problemas con los cimientos porque están mal las cloacas", asegura, mientras los funcionarios lo miran con atención.

Torres aclara: "No somos un brazo del Estado. Somos un brazo que bajamos para tratar de organizar a la gente políticamente. No hacemos una separación ilógica pero tratamos de ver cómo llevamos los programas del Estado a la gente. Y para eso hay que organizarse".

"¿A cualquier vecino se acercan o solamente a quienes militan en el oficialismo", pregunta este diario. "Si hay un sujeto de derecho, vamos a colaborar", responde Torres, antes de remarcar: "Si tenemos que vincular un programa con el vecino, lo hacemos sin preguntar de dónde viene. Y si un compañero lo pregunta, estamos dispuestos a cambiar la forma de pensar o a cambiar el compañero. Porque eso es contraproducente".

Mientras el mapa de las Casas Compañeras en la provincia está dividido en ocho zonas, cada una con su líder, en Avellaneda las unidades establecidas rondan las 20. El número parece que va a incrementarse dentro de poco, ya que sus organizadores aseguran que existen reuniones informales en otras 10 viviendas particulares.

Las batallas de las Casas Compañeras

Como en un juego de ajedrez, las Casas Compañeras, junto con las demás organizaciones oficialistas, son los peones de Cristina Kirchner de cara al "Día D" que la propia Presidenta se impuso en los últimos días: el próximo 7 de diciembre, fecha en la vence una medida cautelar presentada por el Grupo Clarín contra el artículo 161 de la ley de medios , que obliga al desprendimiento de señales y licencias.

"Estamos haciendo una volanteada todos los fines de semana con Unidos y Organizados", comenta Torres luego de tomar en sus manos el folleto que se reparte entre los vecinos y que, textual, ordena: "Clarín, adecuate a la ley, adecuate a la democracia".

"Nos estamos preparando", dice el funcionario bonaerense a modo de amenaza, aunque al instante reconocerá dificultades para aglutinar militantes para que se sumen a la campaña: "Si vos no salís a buscar más, siempre será la misma gente. Nos está costando salir casa por casa para repartir el volante".

Pero el folleto contra Clarín no es la única publicación que ahora está en la mesa decorada con la estatuilla de Perón. También se apilan varios ejemplares del periódico mensual "Casas Compañeras", donde la palabra "Scioli" no aparece ni una sola vez, como se publicó ayer. "¿Qué papel juega el gobernador en estas unidades básicas?", interroga LA NACION. "No hemos coincidido en esta etapa de la construcción con el gobernador Scioli", responde Torres.

"¿Pero consideran que Mariotto está en el proyecto y Scioli no?", repregunta este diario, que recibe una contestación encriptada del funcionario provincial: "Hoy Mariotto está enamorado y abrazado al proyecto. No es expulsivo este concepto. Nosotros no somos quién para expulsar. No somos los únicos".

Así, reflejando las distancias que existen entre el gobernador y el vice de la provincia más poblada de la Argentina, las Casas Compañeras de Mariotto se levantan con la única premisa de ser obedientes, sin discusión, de la Presidenta.

La revista de Mariotto: 16 páginas, 18 fotos de Mariotto y nada de Scioli

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