Jujuy: la muerte no logró frenar a la corrupción

LIBERTADOR GENERAL SAN MARTÍN, Jujuy.- Ya no se distingue dónde empiezan o terminan los callos en sus manos. Brillan, secos como la madera de la pala que hunde una y otra vez en la tierra. Si quiere alguna vez poder empezar a construir su casa, Nélida González necesita elevar su terreno. Rápido, antes que la próxima lluvia lo vuelva a inundar. Sólo ella y su pala. "El que me ayudaba ya no está", explica, como quien pide disculpas.

El que ayudaba a Nélida era su hijo de 17 años, Ariel Farfán, muerto a tiros por la policía el 28 de julio de 2011, durante un intento de desalojo de los terrenos conocidos como El Triángulo, un páramo perdido en los bordes de Libertador General San Martín, la ciudad que también se conoce como Ledesma porque el centro, los bordes y casi todo lo demás pertenecen al ingenio azucarero de la familia Blaquier.

Hace un año, la policía arrasó con todo en este campo de 15 hectáreas de caña de azúcar que había sido tomado por 700 familias. Se usaron balas de plomo y gases, para los ocupantes. Para los ranchos, topadoras y fuego.

En el incidente murieron Ariel Farfán, Félix Reyes (21), Juan José Velázquez (37) y el policía Alejandro Farfán (22).

De lo que quedó en pie se encargó la política: a un año de las muertes que convulsionaron a Jujuy, y se repitieron hace una semana en Humahuaca, el Estado sólo acercó recursos para construir 35 viviendas (con un cuarto y un baño cada una) en los 1200 lotes de El Triángulo. El resto son ranchos de nylon, madera y chapa. También hay terrenos pelados, como el de Nélida. Quizá, porque son administrados por la Corriente Clasista y Combativa (CCC), una de las pocas organizaciones no kirchneristas que desarrollan su tarea en el territorio de Jujuy.

Pero mientras los recursos para viviendas llegaron con cuentagotas, las denuncias por corrupción se cuentan por decenas en el municipio local, donde el actual intendente peronista, Jorge Ale, denuncia y es denunciado por su antecesor, el diputado peronista Marcelo Llanos.

Llanos presentó denuncias contra Ale por malversación, administración fraudulenta y violación de los deberes de funcionario público por el destino de $ 32 millones que el gobierno nacional envió a Libertador General San Martín para construir viviendas que no fueron hechas.

Ale sostiene que, ante la falta de tierras fiscales, derivó esos fondos a la organización Tupac Amaru, que creó y lidera Milagro Sala, para que construyera viviendas en la vecina localidad de Calilegua.

Inicialmente, Sala negó haber recibido esos fondos, aunque un dirigente de su organización indicó a la nacion que los recursos sí fueron utilizados para construir 232 viviendas en Calilegua.

"Parte de ese dinero había sido depositado un año y medio antes de que ocurrieran las tomas de terrenos", sostuvo Llanos, que denuncia a Ale por el desvío de esos fondos. El acusado dice que fue autorizado por la Nación y la Provincia a redireccionar esos fondos.

Llanos también denunció que la esposa de Ale, Elsa Figueroa, cobró un cheque municipal de $ 49.000. Ale acepta que su mujer lo cobró, pero dice que sólo fueron $ 500.

Ale también presentó varias denuncias contra Llanos. La más significativa, por un enriquecimiento ilícito que calculó en $ 35 millones en inmuebles que hoy figuran, según el expediente judicial, a nombre de la mujer de Llanos, sus hijos y hermanos.

Según el relato que consta en la denuncia cuando Llanos llegó a Libertador General San Martín, en 1988, alquilaba una modesta pieza junto con su mujer. Que, en 1992, fue secretario del bloque de concejales de la UCR hasta convertirse en edil, en 1993, pero por el PJ. Que llegó a la intendencia en 1995, con un sueldo de 1275 pesos, pero que ya en 1998 fue desaforado por una primera causa por enriquecimiento ilícito, que prescribió. Volvió a ser intendente entre 2003 y 2009, cuando partió hacia el Congreso y fue reemplazado por Ale, titular del Concejo Deliberante y, por entonces, su amigo.

Las denuncias

En su denuncia, Ale enumera más de 60 registros de propiedades a nombre de la familia de Llanos, todas adquiridas durante sus años como intendente.

La más valiosa está ubicada en Salta y fue tasada por un perito judicial en unos 20 millones de pesos. El resto, en Libertador, por unos 15 millones de pesos. En diálogo con LA NACION, Llanos dijo no contar con más de cuatro propiedades.

En la disputa entre Llanos y Ale, el papel más curioso lo cumple Miguel Ángel Navamuel, un misterioso contratista que denuncia a Ale por deudas impagas y es denunciado por Ale como testaferro de Llanos, quien también lo denuncia, ¡por estafar a Ale!

Ante la Justicia, Navamuel aceptó que hasta 2006 fue empleado de la empresa Sonall (Llanos, al revés), que pertenece a la mujer del diputado.

Según Ale, no era otra cosa que el chofer de Llanos. Pero, en 2007, Navamuel se convirtió en un próspero proveedor de maquinaria pesada para el municipio.

Ale lo denunció también por pretender cobrar contratos mellizos y créditos duplicados al municipio. Pero el propio Ale no sólo firmó esos contratos, los ratificó un año después.

En su propia denuncia, Ale argumenta que avaló los documentos porque confiaba en Llanos y en Navamuel, y que fueron ellos los que "abusaron" de su confianza.

Aunque resulte paradójico, sus propias denuncias lo terminan incriminando. "Estoy dispuesto a hacerme cargo de lo que me toque cuando me llame el juez", dijo a Ale a LA NACION.

"No es que Ale sea ingenuo o no sepa administrar. Está haciendo otra cosa con los recursos", sostiene Llanos. "Él pensaba que yo iba a ser su títere, para mantener sus negocios: pero me puse a trabajar", se defiende Ale.

-¿Si no se hubieran peleado con Llanos, Navamuel seguiría siendo contratista del Municipio?, le preguntó LA NACION.

-"Seguramente que sí", respondió el actual intendente, sin dudarlo.

Hoy dicen que nunca fueron amigos, pero lo que terminó quebrando la relación entre ambos fue el escándalo que, hace un año, desataron las muertes en Libertador General San Martín, un lugar donde, supuestamente, no hay terrenos fiscales ni fondos para construir.

Las denuncias de corrupción millonaria que intercambian los dos dirigentes parecen probar lo contrario.

En tanto, Nélida González sigue peleando con la porción de tierra que le quedó en El Triángulo. También lucha por los dos hijos que tiene por criar, más una nieta recién llegada. "Ariel era el que me ayudaba, el que me acompañó en la toma para tener un ranchito. Hicimos todo para tener esto y ahora no lo tengo a él", dice, mirándose las palmas de las manos, pensando que sueltan un minuto la pala. Todavía reclama justicia, pero ya no llora casi. El rostro también se le fue llenando de callos.

Dos dirigentes enfrentados

Jorge ale

Intendente de Libertador San martín

El jefe comunal denunció a Llanos por un enriquecimiento ilícito que calculó en $ 35 millones.

marcelo llanos

Diputado del PJ

Antecesor de Ale en la intendencia, denunció al jefe comunal por malversación de fondos destinados a la construcción de viviendas.

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