Interna bonaerense amenaza con una división nacional a la UCR

No tiene paz la Unión Cívica Radical. Desde la baja performance en las elecciones presidenciales de octubre pasado, que ubicó a Ricardo Alfonsín en el tercer lugar con poco más del 10% de los votos, el centenario partido vive una permanente crisis que amenaza con desembocar en un cisma que esmerilaría el poder político que aún conserva.

Y en ese escenario convulsionado, la dura interna en la provincia de Buenos Aires no es más que una chispa que puede terminar por avivar un fuego incipiente. El domingo hay elecciones internas, y la guerra desatada puede extenderse al territorio nacional.

De un lado, Ricardo Alfonsín, que busca sostener a Miguel Bazze al frente del partido, y que sumó al intendente de San Isidro, Gustavo Posse, a su sector. Del otro, los históricos Leopoldo Moreau y Federico Storani, que en alianza con ex cobistas, buscan desbancar al alfonsinismo con Juan Gobbi como candidato.

El sector alfonsinista salió a denunciar en las últimas horas que la alianza Moreau-Storani-Posse busca un acercamiento con el kirchnerismo. No es un secreto que tanto Moreau y Storani coinciden más con las ideas de la Casa Rosada que con las que puede impulsar la propia conducción partidaria, y mucho menos con aquellas de dirigentes como Ernesto Sanz u Oscar Aguad.

Como respuesta, la oposición presentará hoy ante la Justicia Federal Electoral una denuncia "por la inclusión de cien mil afiliados al padrón electoral de manera indebida". "Hubo una falsificación de instrumento público", sostuvo el propio Gobbi en las últimas horas.

En el medio, el titular del Comité Nacional, Mario Barletta, hace equilibrio y busca evitar que la guerra bonaerense termine por dinamitar el partido a nivel nacional. Y pese a sus esfuerzos por "modernizar" la estructura de la UCR, por ahora no ha conseguido demasiado efecto político.

Por lo pronto, la idea "más fuerte" es abrir un bar temático en la planta baja del edificio partidario en la ciudad de Buenos Aires. La sede tiene demasiado espacio libre, y le cuesta demasiado a la UCR poder financiarlo.

Claro que la idea de Barletta está lejos de ser original. En la puerta de la sede del Comité Provincia, en la avenida Paseo Colón de la Capital, se abrió un quiosco para aprovechar parte de un salón divisible.

Mientras tanto, la crisis política no frena en el radicalismo, y en medio de emprendimientos comerciales y gastronómicos, el partido corre el riesgo de perder poder de cara a las elecciones legislativas del año que viene, en las que deberá renovar un importante número de bancas en la cámara de Diputados.

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