Inquietud por el plan de droga uruguayo

Preocupación y asombro causó entre especialistas argentinos en adicciones la propuesta del gobierno uruguayo de poner la comercialización de la marihuana en manos del Estado. En principio, todos los expertos locales -incluidos funcionarios- fueron sorprendidos por el anuncio realizado anteayer en Montevideo. La posición de Uruguay no había sido antes expuesta por sus representantes en reuniones internacionales ni en simposios sobre drogas. Enterados de la novedad, las dudas sobre la oportunidad de la medida y el potencial efecto en nuestro país dominaron las opiniones.

"Que un Estado se haga cargo de la venta de una droga es insostenible desde el punto de vista sanitario y del resguardo de la calidad del espacio público. Legalizar la demanda no desactiva el narcotráfico, y legalizar la oferta, menos. Un gobierno de izquierda va a querer que el Estado controle la venta y uno de derecha buscará que sea regulada por las leyes del mercado. Son, en lo mínimo, posiciones ingenuas", comentó Claudio Mate, ex ministro de Salud bonaerense.

Para Mate, de aprobarse esa iniciativa del gobierno uruguayo, "pasará como en Holanda, y Montevideo recibirá desde la Argentina un turismo de consumidores de drogas".

La propuesta elevada al Parlamento uruguayo por el presidente José Mujica tiene como eje la legalización del comercio de marihuana, aunque sólo en manos del Estado. Las autoridades venderían entonces cantidades pequeñas de esa droga a los consumidores y en caso de detectarse alguna adicción se derivaría el caso a tratamiento. Para el gobierno de Uruguay, ese permiso sobre la marihuana permitiría combatir otras drogas, como el paco.

La mirada de especialistas en adicciones es diferente. "Imaginan que los adictos a la pasta base la sustituirían con marihuana, sin darse cuenta de que es como intentar darle a un alcohólico una aspirina. La pasta base es estimulante y la marihuana es ansiolítica con componentes psicoactivos. Es decir, no se puede sustituir -indicó Pablo Rossi, presidente de la Fundación Manantiales-. Les pregunté a los adictos de pasta base qué les parecía la idea de cambiar la pasta base por marihuana y su respuesta fue que era lo más ingenuo que habían escuchado."

Rossi expuso a comienzos de este mes ante las comisiones de Diputados que trataron en la Argentina los proyectos de despenalización de drogas. Trabaja en recuperación de adictos en la Argentina y en Uruguay y fue contundente en su rechazo: "Es apagar un incendio con nafta".

Sin aviso internacional

La Sedronar optó por no hacer comentarios sobre el proyecto uruguayo. En las oficinas antidrogas argentinas no lo conocían antes de ser público. Mujica no expuso el tema en la reunión de presidentes de Cartagena, en abril último, cuando los mandatarios acordaron un documento para consensuar la lucha contra las drogas. El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, buscó sin éxito apoyos para su plan de legalizar el comercio de estupefacientes, pero Uruguay no anticipó allí su propuesta similar.

La semana próxima habrá en Lima otro encuentro a nivel de cancilleres de la OEA en el que se debatirá sobre drogas. Y por lo pronto, el proyecto uruguayo ya recibió críticas. "No sirven medidas unilaterales", dijo ayer el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, mientras que el ministro del Interior venezolano, Tareck el Aissami, opinó que el planteo uruguayo, que calificó de "trampa", parecía "más defensivo que preventivo".

El proyecto no encontraría eco en la Argentina. Para el diputado nacional Fabián Peralta (GEN), "habrá que seguir con atención y analizar lo que suceda en Uruguay, por la cercanía de nuestros países. Quizás el debate allá sirva para acelerar el tratamiento de los proyectos nuestros, pero no hay intenciones de avanzar más allá de la despenalización". Peralta es autor de uno de los proyectos para despenalizar la tenencia de drogas.

También quedó impactado con la noticia el presidente de la Federación de ONG de la Argentina para la Prevención y Tratamiento de Adicciones, Fabián Chiosso: "Como moda puede darse que argentinos crucen a Uruguay para consumir, pero en el mediano plazo resulta más importante combatir las causas que llevan al consumo y no la droga en sí misma. Por eso tampoco veo correcta esa separación que quiere hacerse entre marihuana y paco, se baja así un discurso de tolerancia social a algunas drogas".

En tanto, Alberto Lestelle, impulsor de la ley antidrogas argentina y primer titular de la Sedronar, manifestó su rechazo al plan uruguayo, por el potencial rebote de consumo en la Argentina: "Lo que lograrán con esta medida es impulsar desde esferas gubernamentales no sólo el aumento del consumo, sino también garantizar el desarrollo del delito en el Río de la Plata".

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