La inflación, la gran ausente del debate

MÁS DESTACADO EN ARGENTINA

Pese a las diferencias que antes parecían no existir entre ellos, y que ahora presuntamente son insalvables, la presidenta Cristina Kirchner y el jefe de la CGT, Hugo Moyano, cometieron el mismo "pecado" al referirse al Impuesto a las Ganancias: ni siquiera mencionaron la existencia de la inflación.

Ambos apelaron a datos puntuales para justificar sus posiciones antagónicas, sin reparar en este argumento clave para justificar el reclamo del aumento del piso para pagar el Impuesto a las Ganancias.

El año pasado, el Gobierno aumentó el mínimo no imponible un 20%, por encima del 9,8% de inflación reportada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), pero por debajo del 25% registrado por las mediciones de una decena de provincias -incluidas varias gobernadas por el PJ-, centros de estudios ligados al oficialismo y las consultoras privadas. El costo fiscal de la medida fue de $ 3245 millones y 405.917 trabajadores dejaron de aportar, según los datos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Sin embargo, casi todos ellos volvieron a abonar este año este gravamen por el aumento artificial de sus ganancias y forman parte del 19% de los trabajadores que, según Cristina Kirchner, pagan lo que ella denominó "el impuesto a los altos ingresos". Tal vez esta denominación sería apropiada si se tomara como válida la canasta básica del Indec, que en mayo pasado llegó a $ 1491,45 para una familia tipo, pero no para los $ 7200 calculados por la CTA crítica de Pablo Micheli.

Para el relato oficial tampoco resultan favorables las comparaciones internacionales, ya que el mínimo se ubica por debajo de los pisos abonados en Perú, Ecuador, Francia, Inglaterra y Francia, entre otros países, según cálculos del Instituto de Estudios Tributarios del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas, que dirige César Litvin.

Por estas razones, así como Moyano viene reclamando por la suba de las asignaciones familiares y el mínimo no imponible, también el centro de estudios de la CTA de Hugo Yasky expresó que ambos conceptos deberían ajustarse de acuerdo a la suba de los precios y no precisamente la del Indec.

Este think tank heterodoxo liderado por el economista Eduardo Basualdo, director por el Estado en YPF, indicó que para alcanzar el valor que tenía el mínimo no imponible en 2008, el piso para pagar Ganancias debería ser de $ 7064 para una persona casada con dos hijos, frente a los $ 5782 actuales.

Si el monto se actualizara según la evolución nominal de los salarios de los trabajadores registrados, tendría que superar los $ 10.900, según la CTA oficialista.

Mientras el ajuste del mínimo se decreta de acuerdo con el criterio del Poder Ejecutivo -y como las escalas de las alícuotas de ganancias siguen congeladas desde fines de 2001- el Estado se queda con casi 4 puntos porcentuales del aumento anual de los salarios de los trabajadores, según un informe del estudio Bein.

La mayoría de los proyectos legislativos referidos a la reforma de Ganancias no modifican la cuestión de las escalas, salvo el de los diputados ligados a Moyano, que también plantea aumentar el mínimo en un 40% para este año. Más conservador, el Poder Ejecutivo analiza subirlo un 20% después de que finalice la elección en la CGT, por lo que quedaría en $ 7000 para los solteros y $ 9600 para los casados con dos hijos.

Mientras que el proyecto de la CGT no plantea una fuente de recursos concreta para compensar el costo fiscal que traería este cambio, la iniciativa presentada por los diputados del PJ Federal y la Coalición Cívica propone gravar la renta financiera que se mantiene exenta, para captar unos $ 7000 millones.

La propia AFIP planteó en un proyecto de ley la posibilidad de gravar la transferencia de acciones de empresas que no cotizan en la Bolsa, pero la idea quedó trunca, al parecer, por la oposición de varios empresarios amigos del poder.

Cargando...

YAHOO NOTICIAS EN FACEBOOK