Millonaria multa al banco HSBC: deberá pagar $64 millones por no informar operaciones sospechosas

El HSBC Bank Argentina deberá pagar $64 millones por incumplimiento del deber de informar sobre operaciones sospechosas de lavado de dinero. 

La sanción fue impuesta por la Unidad de Información Financiera (UIF), quien está investigando a la entidad desde hace más de dos años.

El HSBC no alertó sobre transacciones realizadas por la firma Zerllafot Campos Salto entre septiembre y diciembre de 2007 por algo más de 31 millones de pesos. La UIF advirtió el incumplimiento y le inició al banco un sumario. Zerllafot fue constituida a fines de 2006 y al momento de pedir apertura de cuenta en el HSBC declaraba no tener empleados ni instalaciones propias y una facturación en cero. Esta empresa fue usada como pantalla en el camino del lavado del dinero de los casos Pallaveccino Intelisano y Efedrina, según un matutino. La multa se cursó al banco por $32 millones y de igual monto al funcionario responsable y oficial de cumplimiento de la entidad, Rubén José Silvarredonda.Las complicaciones para la entidad no son únicamente a nivel local, ya que en la industria financiera británica también se afrontan momentos difíciles.Tanto el HSBC como el Standard Chartered están acusados de aplicar prácticas ilegales de blanqueo de dinero, mientras que Barclays habría manipulado el libor, el índice interbancario.El hasta ahora "inmaculado" Standard Chartered, un banco que hasta esta semana no era siquiera masivamente conocido por el británico medio, fue el último en sumarse.

Pese a contar con su base en Londres, el foco de negocios se dirige a Asia en donde, en el siglo XIX, se había plantado la semilla de un banco capaz de aglutinar 6.800 millones de dólares en beneficios anuales, mientras parte de sus rivales sufren todavía el color rojo en sus cuentas, tal como informa El Economista. Todo cambió, sin embargo, cuando un regulador norteamericano, el Departamento de Servicios Financieros (DFS) del Estado de Nueva York, mandó a la compañía al mismo rincón de la vergüenza al que fueron gigantes como HSBC o Barclays, y al que parece encaminarse RBS.

La acusación de "maquinaciones" con Irán para esquivar la normativa de sanciones norteamericanas ha noqueado al hasta ahora indemne Standard Chartered y amenaza con nuevas bajas, puesto que existirían pruebas de prácticas similares con otros regímenes como Libia, Birmania o Sudán. Si la banca no era ya el sector de máxima popularidad en los años del boom, su papel como catalizador de la crisis convirtió a la industria financiera en persona non grata.

Únicamente el peso sobre una economía británica a la que aporta un 10% del PIB le evitó el martillo regulatorio, ya que maniató a los sucesivos Ejecutivos, tanto laboristas como conservadores, que actuaron como padres permisivos ante los excesos alocados de la City, señala el medio español.

 

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