"Háblame", le dijo una máquina a la otra

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BERLIN.- Ocado, un almacén online de Inglaterra, se enorgullece de su delivery de alimentos congelados: cuando la compañía dice que los productos llegarán con cierta temperatura es así. La promesa es más que una fanfarronada de marketing. Con la ayuda de transmisores en microchip, sensores de calor y una forma de comunicación inalámbrica en rápida expansión, esto es un hecho comprobable.

Dentro de cada camioneta de reparto de Ocado hay un módulo de tarjeta SIM del tamaño de una estampilla de correo que detecta la temperatura del aire. El sensor envía datos a una computadora controlada por quienes manejan la flota de camionetas desde la sede cerca de Londres cada pocos minutos.

Ocado dice que se han reducido los incidentes de deterioro de productos desde que se instalaron los transmisores el año pasado. "Nos ha ahorrado tiempo y dado más confianza en nuestro control en tiempo real, además de ser una verificación de seguridad para el chofer" dijo Paul Clarke, director de tecnología de Ocado, que supervisa un departamento de 300 personas que desarrolla software y hardware para el minorista.

El zumbido de la conversación de baja densidad entre los camiones de Ocado y la sede en Hatfield es un ejemplo de comunicación entre máquinas, una corriente de consciencia basada en semiconductores que está en condiciones de revigorizar la industria móvil.

Berg Insight, una firma de investigaciones en Goteborg, Suecia, dice que la cantidad de dispositivos de comunicación entre máquinas que se usan en las redes inalámbricas del mundo llegó a los 108 millones en 2011 y que como mínimo se triplicará hasta 2017. Ericsson, el líder en la fabricación de equipo de redes inalámbricas, cree que habrá hasta 50.000 millones de máquinas conectadas para 2020. De ellas solo 10.000 millones serían celulares y tabletas. El resto serán máquinas que no hablarán con nosotros sino entre sí.

El nivel combinado de cháchara robótica en las redes inalámbricas del mundo -medido por la carga de datos digitales que las máquinas lanzan a las redes- probablemente exceda pronto la que genera la suma de todas las conversaciones de voz humana que se realizan en las grillas inalámbricas.

La cantidad de dispositivos de comunicación entre máquinas que se usan en las redes inalámbricas del mundo llegó a los 108 millones en 2011 y, al menos, se triplicará hasta 2017

"Diría que es decididamente posible que eso se dé en un plazo de 10 años" dijo Miguel Blockstrand, director de la división de conexión entre máquinas de Ericsson en Estocolmo. "La gente empieza a pensar en el potencial y las posibilidades son ilimitadas".

La comunicación entre máquinas ha estado presente por más de dos décadas, funcionando inicialmente en conexiones con líneas terrestres y utilizadas para controlar procesos industriales de forma remota. Con los avances en las velocidades de banda ancha móvil y la computación a través de teléfonos inteligentes, las mismas conversaciones robóticas ahora rápidamente se desplazan a las redes inalámbricas. Cuando el monto total de tráfico de datos generado por máquinas supere al creado por conversaciones de voz humana -o posiblemente antes- los operadores celulares tendrán que decidir quien espera en la fila para hacer una llamada o recibir un correo electrónico, la máquina o el humano.

"Realmente plantea algunos dilemas para las operadoras" dijo Tobías Ryberg, analista de Berg Insight. "La mayoría de las redes celulares están montadas para la comunicación humana, no para máquinas. Por lo que tendrá que haber una reforma general del sistema para hacer posible esto".

Actualmente alrededor de un tercio de la comunicación entre máquinas involucra los llamados medidores de servicios inteligentes, que cumplen funciones tales como enviar datos sobre consumo eléctrico y de gas hogareño a las empresas de servicios; las empresas usan la información para adecuar la producción a la demanda efectiva. En Europa, todos los hogares en Suecia e Italia están equipados con medidores inteligentes, muchos de ellos con conexiones inalámbricas. En Austria, una ley requerirá que cinco millones de hogares sean equipados con medidores eléctricos inteligentes para 2019.

Otro tercio de la comunicación entre máquinas se da en la industria automotriz , a través de sistemas de manejo de flotas de autos y camiones, que permiten a las compañías de transporte o quienes manejan flotas de autos corporativos seguir sus vehículos en tiempo real, o las usadas por servicios de emergencias por accidentes, reparaciones y de rastreo, como el sistema OnStar de General Motors, ahora instalado en un cuarto de los vehículos nuevos de GM.

En Europa una tecnología similar está comenzando a aparecer en preparación para 2015, cuando la iniciativa eCall , una ley de la UE que requiere que todos los autos nuevos estén equipados con transmisores inalámbricos, entrará en vigor. Los transmisores reportarán datos de accidentes automáticamente, además del accionamiento de airbags y la localización, a controladores de emergencias.

Pero son las variaciones de aplicaciones para consumidores como las de Ocado las que se prevé que generen el mayor crecimiento en la siguiente década, según Yiru Zhong, una analista de Frost & Sullivan, una firma de estudios en Londres que sigue el sector.

En Japón, el gobierno está considerando instalar un sistema más grande de sensores sísmicos para detectar terremotos, dijo Zhong. En Calitri, un pueblo del sur de Italia, sensores inalámbricos están ayudando a producir caciocavallo , un tipo de queso Pecorino fabricado por Caseificio di Cecca e di Roma. El queso se estaciona en sótanos protegidos del calor abrumador, y sensores regularmente envían datos sobre la humedad ambiente a una oficina de control en un centro de extensión agrícola local.

Operadores celulares europeos han comenzado a explotar el potencial financiero de la comunicación entre máquinas, y han creado unidades independientes para desarrollar el negocio. Telefónica, Deutsche Telekom, Vodafone y France Télécom, han creado entidades de negocios por separado o centros internos para desarrollar nuevos productos dedicados a las máquinas.

La comunicación entre máquinas se da en la industria automotriz, a través de sistemas de manejo de flotas de autos y camiones o en los servicios de emergencias por accidentes, reparaciones y de rastreo de vehículos

"En este momento, este es un buen aporte a las ganancias de la compañía" dijo Bernd Liebscher, director ejecutivo de la división de conexión máquina-máquina de Telekom Austria, que fue creada en septiembre pasado. El operador no tiene estadísticas de ventas para este rubro por separado. "Pero con el tiempo, si es que nos hacemos cargo de servicios para una industria vertical completa, como la de los medidores inteligentes para servicios, estaremos hablando de un negocio significativo", dijo.

Las redes móviles de Telekom Austria conectaron de modo inalámbrico 500.000 máquinas en ocho países a finales de 2011, cifra que LIebscher dijo crecería 50 por ciento este año, a 750.000. Los diminutos módulos de transmisión dan actualizaciones sobre tráfico y clima a 1,3 millones de usuarios de los sistemas de navegación TomTom, conectan ascensores Otis en Eslovenia con centros de emergencia y 900 cajeros automáticos del Priorbank en Bielorrusia, entre otros usos. Las dos mayores aplicaciones son terminales de pago electrónicas y manejo de flotas.

Zhong, la analista de Frost & Sullivan, estimó que las conversaciones entre máquinas representan en promedio menos del 10 por ciento de los ingresos totales de los operadores, pero se considera grande el potencial de crecimiento.

Para que la comunicación inalámbrica entre máquinas se vuelva ubicua -imagínese que todas las ventanas de casas u oficinas se abran automáticamente para controlar la temperatura y humedad- los fabricantes de los módulos, las tarjetas SIM y el equipo de redes asociado tendrán que ponerse de acuerdo en una amplia serie de estándares técnicos para permitir la comunicación sin cortes entre distintos dispositivos.

Esas mega-normas no existen ahora. Los mayores fabricantes de dispositivos, grupos industriales y operadores móviles se han dividido entre distintas normas, creando grupos, lo que probablemente demore la adopción de comunicaciones uniformes entre industrias, redes y fabricantes de módulos.

Un trabajo de investigación de 2011 producido por científicos en Intel, el fabricante líder de chips, concluyó que se necesitará de normas y tecnologías amplias y generalizadas que permitan a las redes móviles mantenerse al ritmo de la explosión en comunicaciones robóticas, para concretar una internet "incrustada" en la vida diaria.

"Creo que habrá un esfuerzo para trabajar hacia la convergencia, pero eso no es una realidad aún" dijo Zhong.

Jim Morrish, analista de Machina Research, una firma en Londres que se centra en el sector, dijo que no tenía dudas de que los ingenieros producirán los avances requeridos para crear ese futuro. "Creo que para cuando lleguemos a los 50000 millones de dispositivos conectados, estaremos en una fase tecnológica tan diferente que esos ya no serán problemas", dijo.

© NYT Traducción de Gabriel Zadunaisky

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