Habrá más fondos para Chávez que para vivienda

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, puede sentirse un privilegiado: en 2013, su país se llevará de la Argentina más dinero de lo que el Gobierno tiene previsto destinar a construir viviendas sociales. Según los números del presupuesto del año que viene, que tiene sanción de la Cámara de Diputados, el gobierno venezolano se podrá llevar de la Argentina un cheque de US$ 2000 millones por la venta de combustibles líquidos. La cifra, que se descuenta que se pagará al precio del dólar oficial, representa un 61% más de lo que se gastará en viviendas sociales, uno de los principales déficit del país.

El proyecto de ley de presupuesto, que se estima que se aprobará a libro cerrado, reservó para el gasto en vivienda 5873 millones de pesos, mientras que para pagar a Venezuela se irán 9490 millones de pesos. Ahora bien, si quien tenga que hacer frente al pago corre la misma suerte que Chaco (que no pudo conseguir dólares para pagar un bono provincial) y tiene que recurrir al mercado paralelo, habrá que aprontar 12.420 millones de pesos, más del doble de lo que se llevarán los ladrillos.

Más allá de la retórica kirchnerista sobre la prioridad de la vivienda, el dinero que en los últimos años se destina a ese rubro pierde relevancia año tras año. Según datos de la Fundación Konrad Adenauer, elaborados sobre la base de la cuenta de inversión y de los registros de ejecución presupuestaria que publica el Ministerio de Economía, el dinero que se destina para dar solución habitacional a los argentinos crecerá en 2013 un magro 7,7% frente a 2012 (el presupuestado fue de $ 5453 millones). Es decir, cae en términos reales una vez que se descuenta la inflación. Tan escasa es la suba interanual que ni siquiera se sitúa por encima de las previsiones inflacionarias del Gobierno, que se estiman en la mitad de la que relevan las consultoras privadas.

Según datos del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, que realiza la Universidad Católica Argentina (UCA) y que se publicó en agosto pasado, a nivel urbano, se estima que en 2011 aproximadamente el 18,5% de la niñez y adolescencia residía en una casa de tipo "inconveniente". ¿Qué significa? Que dos de cada 100 niños habitan en una pieza, inquilinato, conventillo, casilla o rancho, habitación en hotel, vivienda en lugar de trabajo o en casas de adobe con revoque de maderas, chapa o cartón o sin ellos. La tendencia entre 2007 y 2011 es levemente positiva, aunque con variaciones interanuales no significativas en términos estadísticos.

Según el extenso informe, "en 2011 se registró un descenso de la tenencia irregular de las viviendas, por ejemplo, no mejoró la infraestructura urbana". El documento da cuenta de que se pavimentaron menos calles y se redujo el acceso al desagüe pluvial, con grandes brechas entre la población más vulnerable y la clase media alta.

Mientras estos números estaban prácticamente estancados y las mejoras no alcanzaban ni siquiera para modificar la estadística, el dinero para solventar las viviendas sociales empezó a mermar. Sólo para poner en perspectiva la cifra de 2013, desde que el kirchnerismo llegó al poder, en 2003, jamás el gasto en vivienda y urbanismo resultó tan bajo como lo será el año que viene. Cuando Néstor Kirchner asumió, la partida representaba 1,3% del total del gasto de la administración pública nacional. El ex presidente llevó ese porcentaje hasta 3,9% en 2006, cuando el gasto en vivienda y organismos llegó a representar el 6,3% del total de las partidas sociales. De aquel 3,9% se llegó actualmente al 0,9% y de ese 6,3% al actual 1,5 por ciento. Los números se depreciaron tanto que en términos nominales el dinero de 2013 (5873 millones de pesos) estará por debajo de lo que se gastó en 2011 (5964 millones de pesos).

La deficiente gestión del gasto en vivienda y urbanismo no sólo se deja ver en las prioridades presupuestarias de 2013. Si se mira la ejecución de este año, hay una notable subejecución frente al resto de la administración pública.

Según el Sitio de Consulta al Ciudadano del presupuesto a fines de septiembre, los encargados de ejecutar los programas de vivienda y urbanismo gastaron el 46,7%, mientras que sus colegas del resto del Gobierno ya ejecutaron 64,4% del total que tienen autorizado. Más aún, el gasto en seguridad social ya utilizó el 71,2% del crédito vigente.

Hay una situación distinta el año que viene: el Programa de Crédito Argentino (Procrear). El Gobierno podría esgrimir que allí se aportarán fondos para viviendas. Pero hay que aclarar que el fondeo de esos créditos nada tiene que ver con el presupuesto, sino con la decisión política de utilizar los fondos jubilatorios y prestarlos a una tasa negativa. No son fondos del Estado, sino de la caja jubilatoria. Así están planteadas las prioridades presupuestarias para 2013.

Cargando...