El famoso hotel Ritz cierra sus puertas para una importante renovación

El célebre hotel Ritz de la plaza Vendôme en París cierra sus puertas el miércoles para realizar obras durante más de dos años, una renovación de envergadura necesaria ante una competencia más activa que nunca en la hotelería de lujo y por las exigencias cada vez mayores de los clientes ricos.

El Ritz, propiedad del millonario egipcio Mohammed Al Fayed, que hospedó a monarcas y príncipes, artistas y estrellas, hasta Madonna a mediados de julio, volverá a abrir en el "verano de 2014" tras una renovación que tendrá un costo de 140 millones de euros.

Se trata de la primera restauración de gran importancia desde 1979, y conducirá a la creación de un restaurante de verano bajo un techo de vidrio móvil y la integración de tecnologías ultramodernas.

El lunes, casi todas las habitaciones y suites habían sido vendidas, "especialmente a clientes habituales", según un portavoz, por un precio inicial de 850 euros que puede alcanzar 10.000 euros por la suite Coco Chanel.

Un menu especial a 240 euros está previsto en el restaurante gastronómico l'Espadon, ya completo, con foie gras, bogavante y por supuesto el conocido postre pêche Melba, creado en 1893 por Auguste Escoffier, el primer "chef" del Ritz.

Para los profesionales del sector, "ya era tiempo" de que el Ritz --como el Crillon, que también cerrará en otoño-- se rejuvenecieran, pues esos establecimientos "duraron mucho tiempo sin hacer inversiones". Clasificados como de cinco estrellas, no obtuvieron la nueva marca "Palacio".

"¿El Ritz? Era un desperdicio ver un hotel de tal rango, en un lugar tan destacado de París, con tal historia, en tales condiciones", dijo Vanguelis Panayotis, director del desarrollo del gabinete especializado MKG Group.

"Para buscar los niveles de precios más elevados, hay que justificar con un nivel de calidad equivalente al de los otros", agregó.

Pues, subraya François Delahaye, jefe del Plaza-Athénée, prestigioso palacio de la avenida Montaigne, "si no se sigue invirtiendo de manera continua en tecnología para el producto, los baños o la formación del personal, la sanción es inmediata, los clientes se van a otro lado".

París acoge desde el otoño de 2010 tres establecimientos de lujo asiáticos famosos por la calidad de su hotelería: el Royal Monceau, el Shangri-la y el Mandarin Oriental, en espera del Peninsula en 2013.

El Crillon, en la plaza de la Concordia, cerrará durante dos años. El Bristol y el Meurice fueron renovados dos veces, sin cierre.

El Plaza-Athénée, que compró tres edificios al lado del actual palacio, trabaja todavía en proyectos para ampliarse.

Toda esta agitación "reforzó el atractivo de París, que ocupa un lugar excepcional en el gran lujo incluso con relación a Nueva York o Londres", consideró Panayotis.

La llegada de nuevos hoteles con baja capacidad no tuvo "ninguna incidencia sobre los logros" de los palacios parisinos, añade, pues "las clientelas de alto nivel nunca fueron tan importantes".

La hotelería de prestigio muestra una salud insolente, acrecentada por la clientela de los países emergentes (China, Rusia, Brasil, India) y también por el regrerso a París de los estadounidenses, con la ayuda de la baja del euro.

Contrariamente al Royal Monceau, en el octavo distrito de París, donde una "Demolition party" fue organizada antes de los trabajos en 2008, la dirección del Ritz "sólo hará una pequeña fiesta el martes por la noche para los empleados", declaró a AFP Jean-Pierre Kempf, del sindicato Unsa (mayoritario).

"De los 460 empleados del Ritz, que tienen todos la garantía de recuperar su empleo cuando se vuelva a abrir el hotel, 320 optaron por el retiro voluntario", agregó. Unos 60 ya encontraron trabajo, mientras que unos 20 optaron por una formación.

Entrada al Hotel Ritz en la Plaza Vendome de París el lunes 30 de julio, dos días antes de que el lujoso establecimiento cierra por renovación durante dos años.

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