Fátima Florez: "Si a Cristina no le gustase la imitación, me lo habrían hecho saber"

Faltan cinco horas para que Periodismo para todos , el ciclo de Jorge Lanata, salga al aire, pero en los pasillos de El Trece ya se escucha vocalizar a Fátima Florez. Minutos después y agotada por una gira de shows con los que recorre el país, la actriz que imita a Cristina Fernández de Kirchner en ese programa se entrega a una larga jornada de tres horas exhaustivas de maquillaje, peinado y vestuario.

Imitar a la Presidenta en el ciclo de Lanata no fue una decisión fácil para la actriz. Si bien comenzó a observarla en 2007 cuando era senadora y compone ese personaje desde hace cuatro años, dudó sobre cuáles serían las repercusiones al formar parte de un ciclo político.

"Cuando me lo propusieron, dije que lo iba a pensar, por una cuestión de respeto hacia Cristina y porque no sabía cómo iba a ser tomado mi trabajo. Nunca me metí en política y estar en un programa de este estilo te hace pensar. ¿Digo esto o digo lo otro? Uno se vuelve muy cauteloso", contó a LA NACION la actriz, que en un principio se había sumado a Periodismo para todos únicamente para participar como enfermera del sketch en el que Lanata es llevado a hacerse diálisis.

Después de haberlo meditado, la humorista del momento intuyó la masividad que alcanzaría y aceptó la oferta: "Finalmente, dije que sí porque es un personaje que tenía muy preparado, que fui perfeccionando con el tiempo. Hubiera sido una lástima no hacerlo en un programa de tanto rating."

Conforme con su desempeño, Fátima cree que su actuación no perjudica la imagen de la CFK. "Todos los presidentes han sido imitados. Mi trabajo no la debe ofender. Nadie se comunicó conmigo ni para felicitarme ni para decirme que está mal. Si a Cristina no le hubiese gustado, de alguna manera me lo hubieran hecho saber. Se deben dar cuenta que lo hago con respeto y que he dedicado muchas horas para poder conseguir este resultado", opina.

Cuando se le pregunta por su inclinación política, rápidamente pone distancia: "Soy actriz y hago mi trabajo, con la política no tengo nada que ver. Si los artistas se muestran de un lado o del otro se embarran, se ensucian. Tenemos que mostrar diversión, show y entretener a la gente. Para hablar de esos temas están los especialistas, los periodistas."

Prefiere no hablar del tema, pero aclara que trabajaría en cualquier espacio que le brinde comodidad, incluso en la televisión pública: "Podría estar en todos los canales, porque no tengo una bandera puesta. No soy oficialista ni opositora, soy actriz."

Su intuición no falló: el debut de Florez en la pantalla chica fue el tema más comentado en las redes sociales y provocó que numerosos medios de comunicación se interesaran en su trabajo.

Si bien Fátima asegura que pone en este trabajo la misma dedicación y compromiso que con otras de sus imitaciones (Susana Giménez, Moria Casán, Shakira), piensa que "el personaje de la Presidenta merece mayor respeto por la investidura".

Ese cuidado se percibe en su obsesión por los detalles, en la cantidad de veces que le pide a su pareja- apoyo fiel- que la ayude a repasar la letra de los libretos que tres guionistas le escriben especialmente para cada domingo. Guiadas por la actriz, otras tres personas trabajan sobre el pegado de la máscara, el tono del rouge, el delineado de los labios, el largo de las cejas, el color del esmalte, el brillo del cabello e incluso la forma de la cola. Ningún aspecto queda librado al azar.

La cómica aclara que no hay "bajada de línea", que ningún productor la obliga a decir cosas que no quiere. "Si no me siento muy cómoda, tengo la libertad de cambiar una palabra por otra, la producción me da esa posibilidad. Nunca me dijeron queremos que lo hagas de esta manera o de esta otra, confían plenamente en mí, en mi criterio como artista", afirma.

Es precisamente en los textos donde radica la diferencia entre la imitación de Cristina que Florez realiza en sus espectáculos teatrales y la que muestra en la pantalla chica. "Sobre la tablas, lo encaro más desde el humor, destaco su parte femenina, su faceta coqueta. Trato de separarme de la cuestión ideológica y busco lo gracioso. Es más neutral. En la televisión, hay más contenido político, porque de eso se trata el programa", reconoce.

La caracterización de Fátima fue mutando con los años, junto con los cambios que manifestaba CFK. Las modificaciones sobre las que se centra Florez tienen que ver con la manera de hablar de Cristina y su forma de pararse en sus discursos. "Ahora está mucho más suelta, manifiesta mayor confianza en el trato con sus allegados en público, tiene una forma muy particular de mover las manos y acomodarse el pelo. Es un personaje muy rico, lleno de matices para jugar", apunta.

Y agrega: "El gesto más característico es la repetición de una misma palabra, que comenzó cuando la gente la aplaudía mucho durante los actos. Yo exagero ese latiguillo para que resulte gracioso. Lo mismo hago con su costado femenino."

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