Los dos extremos del universo macrista

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En un bar de la calle Barrientos, donde el té se sirve en tazas de porcelana con letras chinas, Facundo Carrillo, presidente de la Comuna 2, de Recoleta, escucha el reclamo de una señora que le pide colocar rejas altas en la plazoleta de enfrente para evitar que un grupo de indigentes siga pasando allí las noches. "Es gente fea, fea", le advierte. Él toma nota en su iPad y sugiere instalar una reja de mediana estatura, porque las más altas, explica, arruinarían la visual.

En el otro extremo de la ciudad, Eva Ferraro, presidenta de la Comuna 8, que reúne a Villa Soldati, Villa Lugano y Villa Riachuelo, recibe, durante un festejo del Día del Niño con chicos de un complejo de viviendas sociales, el pedido de un vecino para conseguir un trabajo en el polo farmacéutico que se desarrolla en la zona. "Vamos a hacer lo posible. El no ya lo tenemos; vamos por el sí", le responde.

Son dos caras de una misma experiencia política: el gobierno del macrismo en las comunas de la ciudad de Buenos Aires, administraciones barriales del distrito donde nació y gobierna Pro. Inauguradas en diciembre, las comunas son también una muestra en miniatura para entender cómo hace política la fuerza de Mauricio Macri.

Aunque se impuso en todas las comunas, la 2 y la 8 son especiales. En Recoleta, la de mayor ingreso promedio familiar, el macrismo obtuvo su mejor resultado electoral y colocó cinco de los siete comuneros. En la Comuna 8, la más pobre, tuvo su peor desempeño y quedó en minoría en la junta comunal, con sólo tres comuneros.

Carrillo, de 30 años, se licenció en Relaciones Públicas y en Ciencia Política en la Universidad Argentina de la Empresa. Ferraro, de 63, fue empleada de la ciudad y enfermera de la Unión Obrera Metalúrgica. Nieto del ex ministro de Salud de Perón Ramón Carrillo, Facundo no es peronista, entró a la política por Macri, se define como "moderado" y tiene como referente al jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta. "Peronista hasta la médula", Ferraro nunca se afilió a Pro, acompañó a Carlos Menem desde la agrupación de Kelly Olmos y responde al vicepresidente primero de la Legislatura, Cristian Ritondo, jefe de la pata peronista del macrismo porteño.

Las similitudes también son notorias y permiten delinear un perfil de comunero macrista. A tono con el discurso del jefe de gobierno, Carrillo y Ferraro rehúyen a las definiciones ideológicas, relegan las actividades partidarias en pos de "concentrarse en la gestión" y sostienen que su misión consiste en "resolver los problemas de los vecinos". El resultado: una actividad partidaria atomizada, sin canales estables y permanentes para que los vecinos puedan militar en el proyecto macrista. En el caso de Ferraro, la actividad partidaria no se canaliza a través de Pro, sino de Propuesta Peronista, la agrupación de Ritondo.

"Algunos nos dicen: «Hay que hacer más política y dejar de tapar baches»; pero, para nosotros, hacer política es hacer gestión", sostiene Carrillo, secretario general de Pro en la Comuna 2 desde 2005. Cuenta, sin embargo, que tiene un "grupo político" de unas 50 personas, que procura reunir una vez al mes, pero que no se juntó, al menos, en los últimos dos meses.

Muy cercano a Rodríguez Larreta, con quien consulta las decisiones importantes, en su despacho de la sede comunal, Carrillo no tiene una sola foto de Macri ni de ningún otro dirigente. Sí una bicicleta plegable, con la que va todos los días a su oficina. Allí, responde mails de vecinos o los recibe para escuchar todo tipo de quejas: veredas en mal estado, inseguridad o problemas con las bicisendas.

"Yo tengo una filosofía: no importa cómo entren a mi oficina; el tema es que salgan más tranquilos, esperanzados o contentos", dice. Y explica que por las características de la comuna, la más poblada de edificios, se dificulta el contacto cara a cara con los vecinos. "Los encargados son una especie de nexo con la gente", comenta.

"Recoleta es la comuna que más reclamos hace a Defensa del Consumidor. Si podemos hablar de militancia de Pro, se reduce a la contención de reclamos de los vecinos", sostiene Luciano Umérez, comunero por Proyecto Sur. Otro comunero macrista reconoce que casi no existe militancia en Recoleta. "Pro se activa como partido tres meses antes de las elecciones; el resto del tiempo se dedica a la gestión", explica, y sostiene que no tiene sentido abrir locales partidarios, porque "es mejor llegar a la gente por Internet". Una muestra de esa preferencia es el estado del local partidario de Pro en la comuna, el Centro de Acción y Participación (CAP), según el dialecto macrista. Ubicado en el fondo de una galería oscura de Santa Fe al 2700, un cartel en la puerta advierte: "Queridos vecinos, el local está siendo utilizado como depósito".

La actividad más estable de la que participan algunos vecinos del barrio es el Consejo Consultivo Comunal (CCC), foro institucional que reúne cada dos semanas a un centenar de personas que discuten temas de la comuna. "Como en la Revolución Francesa", según bromeó un dirigente de Pro que asiste a las reuniones, el ala derecha de esos encuentros es ocupada por votantes del jefe de gobierno, en su mayoría señoras mayores que actúan de manera inorgánica y que expresan su rechazo absoluto al gobierno nacional. Ese grupo suele exigirle a Pro más dureza para rechazar las propuestas que llegan desde el ala izquierda; la última, una iniciativa para que el reglamento del CCC permitiera la participación en los foros de los trabajadores de los hospitales y de las facultades de la zona que no tienen residencia en la comuna.

La discusión del reglamento del CCC también generó polémica en la Comuna 8. Ferraro dejó el tema en manos de la subsecretaria de Gestión Administrativa de la Legislatura, Ester "Niti" Iglesias, su jefa política y nexo con Ritondo. "Niti" lo resolvió en una reunión con Alejando "Pitu" Salvatierra, dirigente kirchnerista que preside la villa de Ciudad Oculta. Referente territorial de Ritondo en la zona sur, "Niti" es la líder indiscutida de Ferraro y de Silvia Isella, otra comunera de la 8. Inseparables, las dos cuentan que no hablan con Ritondo sin el permiso de "Niti". "Pertenecemos a una estructura orgánica, verticalista y piramidal", dice Ferraro, que deja las actividades partidarias en manos de "Niti" y de su ONG, Con Sentido Común.

Con un largo camino en el peronismo, Iglesias fue funcionaria del intendente menemista Jorge Domínguez; de Ritondo en la Subsecretaría de Interior durante el gobierno de Eduardo Duhalde, y directora de la Corporación Buenos Aires Sur, con Macri. Desde hace años maneja una estructura que mezcla inserción territorial y cargos en la Ciudad. En Lugano maneja un centro de jubilados, en Fonrouge al 2700. Sin ninguna foto de Macri ni referencias a Pro, allí se ofrece peluquería, depilación, manicura, pedicura, clases de gimnasia, tejido y computación.

El tercer delegado de Pro en la junta es Juan Domingo Cristiano, de pésima relación con Ferraro e Isella. "Tienen los vicios del peronismo tradicional con otras formas. Prefieren apoyar a uno de afuera para que no crezca alguien de otra línea interna", las critica Cristiano, alineado con Gabriela Michetti.

En el despacho de Ferraro, en Roca al 5200, tampoco hay retratos del jefe de gobierno, con quien suele marcar diferencias pero reconoce que la deja "trabajar bien". En cambio, hay varias fotos de Perón y de Eva Perón. Cuando recibió a Macri, ella le dijo: «Si te pica, te rascás, porque no las pienso sacar»". ß

RADIOGRAFÍA

Estructura. Gobierna Vicente López. En el Congreso, tiene 13 diputados. Cuenta con 25 legisladores provinciales y 90 concejales.

Cómo comunica. La estrategia la controla Durán Barba, el consultor ecuatoriano en el que Macri deposita decisiones de imagen centrales.

Plan 2015. Las actividades de Pro a nivel nacional están destinadas a sostener el plan para que Macri sea presidente.

Historia. Pro nació en 2005 y comenzó a crecer en 2007, cuando Macri asumió como jefe de gobierno de la ciudad.

Ejes centrales . Suele escaparle a la definición ideológica en términos de derecha/izquierda y plantea que el objetivo es "la gestión".

Poder real. Gobierna la ciudad desde 2007. Tiene 26 de los 60 legisladores porteños y 60 de los 105 integrantes de las juntas comunales.

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