La expropiación de Ciccone avanza, con Boudou como eje

Apenas nueve días después de enviado el proyecto por el Poder Ejecutivo y sin que mediara explicación oficial sobre los dueños de la empresa, el kirchnerismo aprobó ayer en el Senado la expropiación de la Compañía de Valores Sudamericana (ex Ciccone Calcográfica). La iniciativa pasó a la Cámara de Diputados, en donde el oficialismo prevé sancionarla el miércoles en sesión especial.

La votación concluyó con un contundente 44 a 20 a favor de la iniciativa oficialista, mayoría incrementada por el aporte del cordobés Luis Juez y de los peronistas disidentes Juan Carlos Romero y Sonia Escudero (Salta) y Carlos Verna y María Higonet (La Pampa).

Fueron más de seis horas de debate en las que Amado Boudou, obligado a presidir la sesión sin poder intervenir, debió soportar directas acusaciones por su participación en el trámite que permitió el resurgimiento de la firma impresora a manos de un misterioso fondo inversor, The Old Fund, manejado por el ex monotributista Alejandro Vandenbroele.

Fueron dos mujeres las que más incomodaron a Boudou. La catamarqueña Blanca Monllau (Frente Cívico) lo interpeló de manera directa. "Usted puede ayudar proveyendo los nombres de las personas que quiso beneficiar", le recomendó, sin medias tintas. La radical Laura Montero (Mendoza) también se dirigió al vicepresidente. "Se sospecha que Vandenbroele es su amigo; usted lo niega pero en la investigación aparecen cercanías", deslizó.

La peronista disidente Graciela Di Perna (Chubut) le preguntó a Boudou si la expropiación solicitada por el Gobierno "era un proyecto de ley o un indulto".

En medio de la constante incomodidad de los legisladores kirchneristas, la defensa de Boudou quedó reducida a un puñado de senadores. Dos de ellos, Walter Barrionuevo (Jujuy) y Marcelo Fuentes (Neuquén), apelaron a la teoría de la conspiración mediática para explicar la situación.

"Hay una campaña miserable contra el vicepresidente", afirmó el neuquino. "No le perdonan que haya estatizado las AFJP", agregó el norteño.

En el cierre del debate, el jefe de la bancada oficialista, Miguel Pichetto (Río Negro), calificó de "parrafadas sin sustento y con mucho contenido de mendacidad" las acusaciones contra Boudou.

"Usted no tiene ninguna vinculación con la causa Ciccone", le dedicó el oficialista, que, paradójicamente, basó su discurso en ventilar detalles del proceso judicial. Además, le agradeció "el temple de haber estado acá, dando la cara toda la tarde".

El proyecto aprobado ayer declara de utilidad pública y sujeta a expropiación la Compañía de Valores Sudamericana, sucesora de la quebrada Ciccone Calcográfica, empresa contratada por la Casa de Moneda para imprimir billetes de 100 pesos.

La firma ya se encuentra intervenida por decreto de necesidad y urgencia de la presidenta Cristina Kirchner. El valor de la operación será fijado por el Tribunal de Tasación de la Nación. Aunque nadie sabe a ciencia cierta a quién se le debería pagar una eventual indemnización.

En defensa de la operación, el miembro informante de la bancada oficialista, Aníbal Fernández (Buenos Aires), se limitó a repetir los fundamentos del proyecto, argumentando que la expropiación se justificaba en la necesidad de recuperar la "soberanía monetaria" y de terminar con un "plan sistemático para desguazar las condiciones operativas de la Casa de Moneda".

En el marco de este plan, el ex jefe de Gabinete denunció supuestas maniobras para favorecer a la empresa Boldt, competidora directa de la ex Ciccone en negocios de impresión de seguridad.

Sin embargo, la oposición centró sus quejas en la falta de información sobre la propiedad de la empresa, una duda que ningún oficialista pudo develar.

"Esta es la ley de salvataje a Vandenbroele y sus socios ocultos", denunció el radical Gerardo Morales (Jujuy), quien dijo que el de Ciccone es "el caso emblemático de mayor corrupción de este gobierno, porque involucra al vicepresidente de la Nación".

El socialista Rubén Giustiniani (Santa Fe) también denunció el bloqueo oficialista a brindar explicaciones sobre la propiedad de CVS. "Se va a votar la expropiación de una empresa cuyo dueño es un fantasma", afirmó. Menos sutil aún fue la porteña María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica): "Esta expropiación es para tapar un gran curro", dijo.

Apoyo y denuncias

También se escucharon denuncias de aquellos senadores de la oposición que votaron el proyecto. Así, la salteña Escudero se preguntó por qué ningún funcionario u organismo oficial había intervenido en el transcurso de la quiebra de la ex Ciccone Calcográfica cuando, dijo, se trató de "un caso de libro" de operación sospechada por lavado de dinero.

Por su parte, el tucumano José Cano (UCR) les enrostró a los kirchneristas las vinculaciones de la ex Ciccone con la dictadura militar ("imprimió las entradas del Mundial 78", recordó), mientras que Giustiniani destacó que la firma tuvo su "segundo resurgimiento en la década del 90, con el menemismo" y que fue motivo de una denuncia de Domingo Cavallo, cuando era ministro de Economía, cuando acusó a los hermanos Ciccone de ser testaferros del empresario Alfredo Yabrán.

Protagonistas de un debate caliente

Aníbal Fernández

El senador que se olvidó de su pasado

Como miembro informante del proyecto de expropiación de Ciccone, Aníbal Fernández decidió atacar a gobiernos anteriores para explicar la necesidad de la ley. Tras hojear una carpeta titulada "causa Ciccone", Fernández dijo que la Casa de Moneda había sido "desmantelada", primero con la gestión De la Rúa y luego en el mandato de Duhalde. Curiosamente, él fue secretario de la Presidencia y ministro de la Producción durante el año y cinco meses en que gobernó Duhalde.

Laura Montero

El fantasma de la 125

El momento más tenso de la sesión se produjo cuando la radical Laura Montero se preguntó cómo hubiese reaccionado Amado Boudou si la expropiación de la ex Ciccone quedaba empatada. Mientras el vicepresidente la miraba con una sonrisa congelada en el rostro y sin poder contestar, el jefe del bloque kirchnerista, Miguel Pichetto, salió a su rescate: "Seguramente Cobos hubiese sabido cómo votar", sentenció fuera de micrófono.

Luis JuezBoldt, el imprentero veloz

Con su habitual humor cordobés, Luis Juez (FAP) ridiculizó el argumento oficialista de la conspiración que beneficia a la empresa Boldt y perjudica a la Casa de Moneda. "¿Ahora descubrimos que Boldt llegaba siempre primero? ¡¡¿¿Muchachos, saben cómo corre ese negro??!!", interpeló el senador a los kirchneristas, haciendo un juego de palabras entre la principal competidora de la ex Ciccone y el atleta jamaiquino Usain Bolt, múltiple medallista olímpico.

Ernesto SanzEl banquillo de los acusados

Sin dejar de mirar al bloque kirchnerista y, cada tanto, a Boudou, el radical Ernesto Sanz reivindicó que "un afiliado de la UCR, que fue presidente de la Nación", como describió a Fernando de la Rúa, se encuentre "en el banquillo de los acusados" en la causa por los sobornos en el Senado. Rápido de reflejos, Sanz contrastó esa situación con la "actitud pobre, cobarde e indigna" de la Justicia para avanzar en el caso Ciccone.

Walter BarrionuevoSanado por el PJ

Muy pocos senadores oficialistas hicieron una defensa directa del vicepresidente Boudou durante el debate. Uno de ellos fue el jujeño Walter Barrionuevo, quien cerró su exposición afirmando que a Boudou "el Partido Justicialista lo ganó para la causa nacional y popular", como si durante su pasado en la Ucedé hubiese sido una oveja descarriada. Boudou sonrió, pero no se sabe si hubiera preferido que para eso ni lo nombraran.

Samuel CabanchikEl Minotauro

En una sesión en la que abundaron las duras acusaciones, el porteño Samuel Cabanchik prefirió comparar el escándalo Ciccone con el mito del Minotauro, el laberinto diseñado por Dédalo y Teseo, quien puso fin a la vida de la bestia. Al lado de la versión senatorial, muchos extrañaron a Jorge Luis Borges y su hermoso cuento "La Casa de Asterión" y su noble visión final del Minotauro.

Liliana Negre de AlonsoDiáspora del PJ disidente

Mientras los salteños votaron a favor del proyecto, la puntana Liliana Negre de Alonso reivindicó su rechazo a la iniciativa. "Estoy indignada por este caso", argumentó a favor de su voto disidente. El resto del interbloque del PJ crítico (Carlos Reutemann, Adolfo Rodríguez Saá y Roberto Basualdo), se ausentó. Lo mismo hizo Carlos Menem (La Rioja), aliado del Gobierno; en este caso su voto no era necesario.

MENEM, OTRA VEZ AUSENTE

Pese a su renovada cercanía al kirchnerismo, el ex presidente Carlos Menem faltó nuevamente ayer a una sesión del Senado en la que se discute una estatización. Lo había hecho meses atrás, cuando el Gobierno impulsó la expropiación de YPF (que él había privatizado) y también cuando se votó la nacionalización de Aerolíneas Argentinas. Tampoco había participado de la sesión en la que se eliminaron las AFJP y los fondos previsionales volvieron a quedar bajo el control del Estado.

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