Cristina apuesta a la división de sus opositores

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El gobierno de Cristina Kirchner profundizó su ofensiva por la reforma de la Constitución y por la re-reelección presidencial cuando entrevió que la fragmentación de la oposición podría confirmarse en las elecciones legislativas de 2013, lo cual le serviría para exhibirse triunfante y con la suma del poder si sólo logra el 40% de los votos.

Según confiaron a LA NACION altas fuentes oficiales, un eje central de su estrategia es instalar en la opinión pública que "del otro lado no hay nada". La única alternativa debe ser la continuidad de la Presidenta y la oposición es sólo la "prensa hegemónica", que no se presenta a elecciones.

Los líderes opositores colaboran para ese propósito. Pero, además, en Olivos procuran incentivar las discrepancias entre aquellos.

El diputado Edgardo Depetri, del Frente Transversal, lo dijo ayer a LA NACION con todas las letras: "La oposición no está; sólo es el grupo Clarín". Y aseguró que "Cristina brilla muy por arriba y es la única que garantiza el modelo y el rumbo".

Los proyectos de ley que el Gobierno envió al Congreso exacerbaron las divisiones: la estatización de la ex Ciccone, el traspaso del subterráneo, o la quita de depósitos judiciales al Banco Ciudad.

El mismo efecto esperan en Balcarce 50 de otras iniciativas: el voto de jóvenes de 16 años y de extranjeros; la reforma del Código Civil y la necesidad de reforma de la Constitución que aún en Olivos no se decidió si se remitirá antes o después de 2013 al Parlamento.

La nueva ley fundamental con la que sueñan algunos kirchneristas contendría reivindicaciones de derechos que siempre enarboló la izquierda. Buscan ese apoyo.

Para los estrategos del Gobierno, más importante que obtener un 40% de votos en 2013 sería lograr una amplia diferencia sobre el segundo e instalar que esa brecha implicaría un virtual plebiscito en favor de la reelección. Con ese porcentaje, el Frente para la Victoria sumaría diputados a su bloque actual e intentaría presionar con la reforma.

¿Cómo lograr esa diferencia? El nuevo sistema de elecciones primarias abiertas y simultáneas obligatorias (PASO) tiene un virus no detectado por los opositores en las presidenciales de 2011. Si en las PASO de agosto de 2013 la oposición se divide el voto entre cinco o seis alianzas por distrito, que ronden entre 5 y 15%, el Gobierno se conformaría con lograr 35 o 40%, en especial en la provincia de Buenos Aires. En el lapso entre agosto y las elecciones de octubre intentaría convencer a votantes y dirigentes territoriales rivales de que no tendrán destino si no es en el Frente para la Victoria. El voto útil sería el voto por el oficialismo.

Eso podría agigantar la ventaja original, como ocurrió en 2011. Hubo candidatos a diputados opositores que podían entrar en el Congreso con los números de agosto y no lo lograron en octubre.

El escenario perfecto para la Presidenta en la provincia de Buenos Aires sería que Francisco de Narváez, el macrismo y el peronismo disidente se presenten en alianzas separadas. Así, Alicia Kirchner o Sergio Massa se cortarían solos. Salvo si Daniel Scioli o Massa se desprenden del kirchnerismo.

Lo mismo festejaría Olivos si Ricardo Alfonsín (UCR) y Margarita Stolbizer (GEN) confirman su dis- persión en el arco progresista de origen radical.

En la ciudad de Buenos Aires, la Casa Rosada podría alentar la postulación del ex gobernador de San Luis Alberto Rodríguez Saá para restarle votos a la lista de Mauricio Macri. En Mendoza, Cristina apoyará al PJ, pero podría alentar al Partido Demócrata para distraer votos del favorito, Julio Cobos.

En Córdoba quiere lanzar una lista kirchnerista en contra del candidato del gobernador José Manuel de la Sota, enfrentado a la Casa Rosada. En Entre Ríos, ésta apuesta a la división entre los peronistas Jorge Busti y Héctor Maya.

El Gobierno prevé una mejora económica para acrecentar sus chances, pero pelea contra algunos fantasmas: en 2009 perdió pese a que repartió muchos recursos. Las elecciones legislativas suelen liberar los temores de la gente.

AGUER DENUNCIÓ "INFILTRACIÓN"

LA PLATA.- El arzobispo de esta ciudad y titular de la Comisión Episcopal de Educación, monseñor Héctor Aguer, denunció que la agrupación La Cámpora "intenta infiltrarse en las escuelas católicas" para que "los alumnos hagan propaganda dentro de ellas".

El obispo relacionó esta práctica con el proyecto para votar a partir de los 16 años y así "preparar en los colegios electores para un determinado partido político". Fue durante su mensaje semanal a través de un programa de TV.

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