Crisis energética: Edesur incumple el pago de una deuda de $31 millones

Nuevamente los problemas de caja corroen al sector eléctrico. Con el argumento de no haber cobrado un monto que le adeuda el gobierno de la ciudad de Buenos Aires desde enero, Edesur incumplió ayer un pago de $31 millones de provisión de energía con Cammesa, la empresa que administra el mercado argentino de la electricidad.

Es la primera distribuidora grande que lo padece. Pero al 15 de este mes, según planillas de Cammesa, otras distribuidoras de todo el país adeudaban $205,1 millones. Encabeza la lista la mendocina Edemsa, controlada por el grupo Andes Energía, de los empresarios Daniel Vila y José Luis Manzano, con $52,3 millones. La sigue Depec, la de Corrientes, con $38 millones, señala La Nación en su edición de este miércoles.

Un monto idéntico está ya en manos de la Justicia: $205 millones que deben las compañías estatales de Córdoba (EPEC) y Santa Fe (EPE), cuyas administraciones provinciales han recurrido a la Justicia y obtenido un amparo para no pagar los aumentos en la electricidad tras la quita de los subsidios. Es en rigor lo que intenta hacer el gobierno de Mauricio Macri, que presentó hace un mes y medio una medida cautelar por la que no tuvo todavía novedades.

Tres cuartas partes del consumo público de la Capital Federal (oficinas, colegios, hospitales) pertenecen a Edesur. La administración porteña no paga desde enero el adicional por los incrementos dispuestos en la "sintonía fina" anunciada por la presidenta de la Nación. Debe desde entonces, por lo tanto, $7 millones a Edenor y $31 millones a Edesur.

Las dificultades de caja afectan a todos. La semana pasada, por una gestión del secretario general de Luz y Fuerza, Oscar Lescano, las distribuidoras del área metropolitana pagaron aumentos salariales con fondos que les debía el Estado. El gobierno de Macri ya tomó una decisión por si la Justicia demorara la medida cautelar: envió a la Legislatura, el viernes pasado a última hora, un pedido de ampliación presupuestaria para pagar la diferencia por la quita de subsidios.

Esa decisión de Cristina Kirchner, que hasta ahora quedó trunca y no se extendió a todas las áreas previstas, le significó a Macri aumentos en la electricidad (267%), el gas (161%) y el agua (268%). Serán este año, según dijeron a La Nación en el Ministerio de Hacienda porteño, $384 millones adicionales. La Legislatura tratará el tema el mes próximo.

Edesur explicó ayer su situación en una carta enviada a Cammesa. De todos modos, para ser considerada "morosa" según la normativa interna, la empresa deberá tener dos meses enteros impagos. El incumplimiento de ayer fue sólo una parte de todo el giro mensual, lo que en el sector se conoce como "cuota espejo". Un sistema que permite desdoblar la obligación en tres veces, diez días antes y diez días después del vencimiento.

En esa explicación, la distribuidora atribuyó el problema directamente a la administración Macri, a la que no tiene la facultad de cortarle la luz si no les permite a las cuadrillas ingresar en los edificios. "No somos la policía", dijeron ayer en Edesur. "Nos dirigimos a Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A. para informar nuevamente a esa sociedad sobre la situación de rechazo por parte del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de la vigencia de las resoluciones SSCCyG N° 229/2011 y SSP N° 810/2011 y de las sumas que, como consecuencia del quite de subsidios, debería haber abonado por el servicio eléctrico y las medidas que adoptamos", empieza el texto enviado a Cammesa.

El sector eléctrico atraviesa dificultades que no vivía desde hacía muchos años. La prueba más fehaciente es que el gobierno nacional haya aceptado, sin objeciones, ocuparse del pago de la parte de alzas salariales: realmente les cree a las empresas cuando dicen no estar en condiciones de pagar. "Sin tarifa, sin nuevos ingresos, no podemos pagar ningún incremento", fue lo que escucharon en la paritaria Lescano y la viceministra de Trabajo, Noemí Rial.

La negociación, que involucra por primera vez a todas las ramas de la industria -distribución, generación y transporte de energía-, sigue estancada. Para auxiliarlos, el Gobierno ha recurrido a deudas que tenía con el sector por el suministro a las villas y la cobertura del déficit con las usinas. De allí salieron los montos con que se pagaron sueldos. Pero hay que conversarlo y obtener esa voluntad de despachos oficiales, cada vez que se acerca fin de mes. Lescano viene negociando, todavía sin éxito, por un acuerdo para todo el año. No será fácil con arcas oficiales tan necesitadas, concluye La Nación.

 

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