Una creciente fuerza de reserva que hoy se vuelca a la seguridad

Con un crecimiento de 13.000 efectivos en los últimos doce años, la Gendarmería quedó establecida con 30.000 agentes como la principal fuerza intermedia, con la dualidad de funciones de seguridad y antidisturbios.

Pese a ese incremento numérico, la cantidad de funciones asignadas en los últimos años forzaron a los gendarmes a repensar su despliegue para sostener alguna pequeña reserva de hombres de emergencia.

Más allá de las tareas habituales en frontera o lucha contra el tráfico de drogas, el Gobierno implicó a la Gendarmería en cuestiones propias de la seguridad metropolitana. Y por primera vez los uniformes verdes fueron colocados en masa en la ciudad de Buenos Aires.

Esa presencia en el corazón político del país fue durante décadas motivo de una lucha interna entre gendarmes y policías federales. Desde el año pasado, la Gendarmería tomó posición en la zona sur de la ciudad, con el retiro de la policía de esos barrios.

El Gobierno dio órdenes en los últimos meses para desplegar 6000 gendarmes en el conurbano y otros 1250 en la ciudad de Buenos Aires. Continuó desde entonces el reparto de nuevas tareas para la fuerza intermedia. Llegó, así, la misión de proteger a los pasajeros en la terminal de ómnibus de Retiro e, incluso, fue creada la Unidad Especial de Seguridad Tecnópolis del Bicentenario.

El aumento de efectivos, que comenzó durante el gobierno de Fernando de la Rúa, no siempre alcanza para cumplir con todos los requisitos de la seguridad nacional. Es que la Gendarmería ya dejó de ser la reserva estratégica que interviene frente a eventos inesperados para convertirse en posiciones fijas de control. En consecuencia, cada vez cuenta con menos capacidad de movimiento.

La misión trágica

La tragedia vial ocurrida el 26 del mes pasado en Chubut es un ejemplo de esa situación.

Los integrantes del móvil 2 de Rosario habían llegado a esa provincia para sofocar disturbios dentro de una planta del yacimiento petrolero Cerro Dragón.

Cumplido ese trabajo habían sido redirigidos a Mendoza para dar seguridad a la cumbre de presidentes del Mercosur y de la Unasur. El ómnibus que transportaba a una fracción de ese destacamento chocó contra un camión y murieron nueve gendarmes, además de tres choferes.

Ese destacamento móvil es uno de los seis disponibles por la Gendarmería, ubicados, además de en Rosario, en Campo de Mayo, Esteban Echeverría, Córdoba, La Pampa y Santiago del Estero.

Cada grupo está compuesto por unos mil efectivos y la mayoría de las secciones de esos destacamentos están comprometidas en las operaciones en curso. En el caso de la emergencia policial en Santa Cruz, operaría el móvil 4 de La Pampa.

Para las misiones de seguridad pública en el conurbano fueron desplegadas también unidades de trabajo diario, que llegaron desde sus bases, en las zonas del Litoral y del sur del país. Pero, frente a situaciones más problemáticas, son derivados al lugar los destacamentos móviles para evitar conflictos sociales a los gendarmes que están asignados en las unidades más cercanas a la zona en crisis.

Con poca disponibilidad en reserva, en esta ocasión se apelaría a las fuerzas ya instaladas en Santa Cruz. En estos momentos, y por el despliegue general de los gendarmes, poco podría hacer el Estado ante varios focos de conflictos simultáneos.

Y menos aún si las operaciones en que se ve involucrada la Gendarmería incluye la ruptura de huelgas, como ocurrió en el caso del paro de transportistas de combustible.

Ser obligados a convertirse en choferes provocó enojo en la fuerza. Sensación de malestar que aumentó frente a la muerte de los gendarmes en un accidente en la ruta por no disponer de aviones de transporte.

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