Comedores escolares con más necesidades

LA PLATA.- "¡Darles a los chicos queso mantecoso es casi un acto revolucionario!", dijo, con ironía, un empleado auxiliar de una institución primaria de esta ciudad. No es chiste. Desde hace dos meses, muchos comedores escolares se vieron en la obligación de bajar la calidad y cantidad de los alimentos que ofrecen a los alumnos porque el gobierno provincial tiene un retraso de cinco meses con los proveedores.

"Es difícil mantener el servicio como corresponde, y más aún cuando los chicos son los que están en el medio", dijo a LA NACION Héctor Acevedo, titular de la Asociación Bonaerense de Prestadores de Servicios a Comedores Escolares, entidad que abastece a 10.000 colegios.

Para los trabajadores educativos y los proveedores es primordial que, pese a las dificultades económicas, no les falta la comida diaria a 2.400.000 chicos, en muchos casos, el único plato al que accederán durante toda la jornada.

Así, nació la idea del "menú de emergencia", que ya se implementa en algunos comedores de la provincia. El plan reemplaza la leche -recomendada por el Ministerio de Salud para el normal desarrollo de los chicos- por mate cocido. Ya no hay facturas ni alfajores, y los chicos sólo ingieren pan como colación (antes, era utilizado para acompañar la comida principal).

La variedad de frutas no es la misma que había dos meses atrás. En la escuela de Villa Argüello de La Plata, donde Leonardo trabaja como auxiliar, sólo se está en condiciones de ofrecer mandarinas. "Tenemos suerte si podemos cocinar carne un día en la semana, y de pescado, mejor no hablar", dijo el joven a LA NACION. Y resaltó: "La calidad de la comida ha disminuido y no se llega a fin de mes con el presupuesto".

La deuda que arrastra el gobierno bonaerense con los proveedores desde hace cinco meses, que alcanza los $ 400 millones, no se trata del único problema que indujo a los ajustes obligados en los comedores. Por cada estudiante, el Ministerio de Desarrollo provincial abona $ 4 diarios para el almuerzo y $ 1,6 para las colaciones. Ese valor data de 2011, por lo que los docentes y auxiliares se quejan de que no hubo una actualización de los importes, de acuerdo con la inflación, y tampoco se reajustó la matrícula correspondiente a cada escuela. "¡Estamos haciendo magia! Con la misma plata tenemos que darles de comer a más chicos", destacó Marcela, auxiliar en una institución de la periferia de La Plata.

Daniel Ferrovía es director de una escuela rural de la localidad de Manzanares, en Pilar. Allí, según sus propias palabras, "pilotea" la comida de acuerdo con los insumos a los que puede acceder. En principio, y para ahorrar algunos pesos, decidió reducir la entrega de frutas, así no les falta la comida caliente a los 250 alumnos, sobre todo en estos días tan fríos de invierno. Peor es la realidad que se vive en la otra institución donde trabaja. "A los chicos de la secundaria sólo les podemos dar, por día, medio sándwich y una fruta", contó a LA NACION.

En 2011 concurrían 172 jóvenes y adultos al Centro de Formación Laboral N °1 de Ramos Mejía, en el populoso distrito de La Matanza. Este año la matrícula aumentó, ahora son 214 los alumnos que aprenden oficios, pero el presupuesto para la institución sigue manteniendo los cupos viejos. La vicedirectora Marcela Sánchez explicó: "Tuvimos que prescindir de la carne para que la comida alcance para todos". Así, los fideos y el arroz se convirtieron en el menú habitual.

Los problemas financieros no sólo ponen en riesgo la alimentación de los alumnos bonaerenses. Los retrasos en el pago de las becas correspondientes a las personas alojadas en hogares y centros de atención a las adicciones, dependientes del gobierno bonaerense, también son preocupantes.

Gustavo García dirige el Hogar Don Bosco de La Plata, una de las 70 instituciones que subsidia la provincia. Desde marzo pasado, no recibe los $ 1300 mensuales que le debieran abonar por chico para que los jóvenes puedan mantener una calidad de vida apropiada.

Cargando...

YAHOO NOTICIAS EN FACEBOOK