El chiste "subido de tono" de la Presidente

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La presidente Cristina Kirchner inauguró este lunes la nueva planta de lavarropas automáticos de la empresa Mabe en la localidad bonaerense de Haedo.

Antes de pronunciar su discurso, la jefa de Estado mantuvo diferentes comunicaciones a traves del sistema de videoconferencia y sorprendió a sus interlocutores (y a los que la escuchaban) con inesperados comentarios.

El chiste presidencial

Cristina Kirchner hablaba con gente de la localidad de Berazategui, en la inauguración de una fábrica de cosméticos. Y allí pidió charlar con dos empleados.

Primero habló con una chica llamada Yanina, que le contó que trabajaba en la "máquina de pomos". "Van cayendo y yo los pongo en los estuches", relató la joven. 

Instantes después solicitó hablar con el chico que estaba al lado de la joven. "Hola, Gustavo, ¿vos qué hacés? Contame", consultó la mandataria. "Soy operario de la máquina llenadora de pomos", respondió el chico. Entonces la jefa de Estado salió con un remate inesperado: "O sea, llenas el pomo a Yanina… está bueno, ja ja ja".

Los jóvenes escucharon azorados la frase de la jefa de Estado y apenas atinaron a esbozar una sonrisa nerviosa, que provocó una nueva intervención de la mandataria: "No se dieron cuenta del chiste, un poquito subido de tono para la Presidenta pero no importa. Dale, dale, sigamos que nadie se dio cuenta, ja ja ja. No se pongan nerviosos, chicos". 

Acotaciones más inocentes

Durante la previa al discurso, Cristina Kirchner también realizó comentarios sorprendentes que provocaron las risas del auditorio, aunque con un tono más inocente.  

Al intendente de Berazategui, Juan Patricio Mussi, lo escuchó durante varios minutos hasta que lo interrumpió para decirle: “Parecés Tinelli”. La respuesta del funcionario, que se equiparó al conductor al señalar que ambos son "hinchas de San Lorenzo”, la hizo estallar de risa. 

Minutos después habló con la gente de Luján de Cuyo y, antes de darle paso al gobernador Francisco Pérez para que hablara de la inauguración de la luminaria de un parque industrial, se quejó porque la dejan sin hablar: "Quiero contar, antes, porque si no, no me dan la palabra y cuentan todo ustedes".

Luego la Presidente quiso saber si en la planta de la empresa alemana Knauf fabricaban también el yeso que se emplea en medicina en casos de fracturas. Pero allí se produjo un diálogo de sordos, porque los bombos de los militantes no dejaban oír las palabras de Cristina Kirchner; tras unos segundos, y luego de que la mandataria ordenara que se silenciaran los bombos, los representantes de la firma le repondieron que no fabricaban yeso para la salud.

El último episodio simpático fue el que la Presidente protagonizó con la ministra de Industria Debora Giorgi, quien estaba en San Luis, en una fábrica de electrodomésticos.

Primero la jefa de Estado le pidió a Giorgi que hablara porque tenía el micrónfono en la mano. "Mirá si se lo van a sacar", apuntó Cristina. Y luego se quejó reiteradamente por la falta de audio. Fue sobre el cierre de una serie de videoconferencias agitada y con mucho humor.

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