Para Carta Abierta, el país necesita otra Constitución

Los intelectuales que integran el espacio Carta Abierta ratificaron ayer su identificación con la Casa Rosada, con un extenso y enérgico pronunciamiento en el que expresan que "la Argentina necesita una nueva Constitución".

Sin embargo, por falta de consenso, en el texto -que reúne 6140 palabras- no se pudo incluir una línea referida a la re-reelección presidencial, objetivo que ya aparece como prioritario en sectores del oficialismo.

"La diferencia" es el título de la carta abierta número 12 -la primera de este año- del espacio que hace profesión de fe kirchnerista.

Allí se propicia una reforma constitucional, llevada adelante "por un sujeto constituyente popular" para "establecer una barrera antineoliberal". Se impulsa, así, un "proceso envolvente, popular y participativo", que "no se reduce a la mera emisión de un voto para elegir" a los constituyentes.

Ante unas 500 personas, el filósofo Ricardo Forster y el sociólogo Horacio González abrieron la asamblea, coordinada por Jorge Testero en la Biblioteca Nacional. La carta fue leída por seis asambleístas -Elida Malamud, Beatriz Diez, Susana Del Bo, Lido Iacomini, Mario Brodsky y Bruno Capra- y, al reflexionar sobre los 40 años de la Masacre de Trelew, Eduardo Jozami llamó a unir "los espacios populares y combativos del peronismo con los sectores de izquierda que acompañan el proyecto kirchnerista".

El modelo sindical

El texto argumenta en favor de la reforma constitucional, la estatización de YPF y el esclarecimiento del crimen de Mariano Ferreyra. Castiga a los medios independientes con la expresión peyorativa "bonapartismo mediático", y descarga munición gruesa sobre "el viejo modelo sindical".

Las críticas apuntaron tanto a Hugo Moyano como a "aquellos que claman por sucederlo" en la CGT -"los Gordos"- por sus "lógicas empresariales" y su "atmósfera propicia para el conservadurismo y la reacción". Entre los socios sindicales del Gobierno, los intelectuales kirchneristas no disimularon su sintonía con la CTA oficialista, que conduce Hugo Yasky, y reclamaron en la carta la autonomía sindical y la plena libertad de agremiación.

En medio de la disputa por el control de la CGT, los sectores del Gobierno que impulsan la alianza con "los Gordos" fueron destinatarios internos de la nueva carta abierta. "En el mundo sindical, las viejas conducciones no pueden admitir que la incorporación de cuatro millones de jóvenes al circuito productivo acentúe la urgencia de un modelo sindical distinto, con democracia interna y mayores libertades de actuación y representación", se escribió en la nueva carta abierta.

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