Las perlas de la movilización y el acto en Plaza de Mayo

Hugo Moyano ya había hablado durante más de 50 minutos. Comenzaba a despedirse de la gente que lo acompañó en el acto de la Plaza de Mayo citando una frase de Juan Domingo Perón. Los bombos sonaron, también las bombas de estruendo y las banderas, con el predominante color verde que identifica al Sindicato de Camioneros, volvieron a agitarse.

El locutor del acto había pedido, minutos antes de empezar, que "los compañeros bajen los trapos para que Moyano los pueda ver a todos". Obediente, los trabajadores de los gremios que apoyaron la movilización, enrollaron las banderas. "Esto lo hacemos desde los trabajadores para toda la sociedad. Quienes quieren oír que oiga, quienes quieran seguir que sigan, nuestra empresa es amplia", bramó Moyano citando a Perón. Y la concentración se replegó por entre las diagonales, en busca de los micros y combis con los que llegaron hasta el microcentro.

Vinieron de muchas ciudades del interior del país y también hubo representación de Capital Federal. "Voté a Cristina", admite sin titubeos Santiago Gugliota, entre el ruido de los redoblantes, el humo de los choripanes y el olor a quemado de los petardos. "Voté al modelo, no a ella, que ahora cambió", aclara al instante.

La situación de este recolector de residuos es similar a la de muchos de los trabajadores que estuvieron frente al escenario donde habló Moyano para exigirle al gobierno de Cristina Kirchner la disminución del impuesto a la Ganancias y la universalización de la asignación por hijo.

"Me sacan 1500 pesos de ganancias", se queja ante LA NACION Cristian Figuera, empleado camionero que viajó desde Santa Cruz el lunes pasado para estar hoy en el acto del líder de la CGT. "Yo la voté a la Presidenta en octubre, pero ahora quiero que se vaya, que no se postule más", asegura.

Desde la mañana se apostaron en la zona de la Plaza de Mayo que estaba destinada al acto. Del otro lado, separado por vallas metálicas y con la custodia de decenas de efectivos de la Policía Federal, la Casa Rosada fue testigo lejano de los acontecimientos. Desde otros edificios públicos, como el Indec, algunas personas se asomaban a las ventanas para aplaudir y tirar papelitos .

"¿Querés una papi ? Vale 15 pesos y le pongo cebollas y morrón. La cerveza también, 15 pesos", ofrece el puestero mientras cocina las hamburguesas y los choripanes, típico en estas concentraciones. Pero también se ofrecía pizza estilo gourmet , despachada desde una parrilla en un tambor cortado a la mitad. No faltaron garrapiñadas, pan casero y hasta lustrador de zapatos.

"Ojalá que a los hombres les guste lo dulce", bromea Claudia, que ofrece frente a la sede del gobierno porteño algo distinto, lo que podría ser el postre en esta tarde de huelga camionera: pastelitos caseros a cuatro pesos.

Mucha gente se fue preparada con provisiones. Predominaba el sándwich de milanesa y para tomar, vino en cartón, botellas de cerveza, Fernet con Coca y gaseosas que se agitaban ante alguna declaración picante del líder. "Cristina no se va a ir hasta que no cumpla su mandato y yo me voy a quedar porque el 12 de julio voy a renovar", loa alentó Moyano, refiriéndose a las próximas elecciones en la CGT.

Cerca de Los bohemios de Lugano, la murga que acompañó a los taxistas de Capital Federal interpretando la Marcha Peronista, había representantes del interior del país. Mendoza, Córdoba, Santa Cruz, La Pampa. Más atrás, cerca de la Catedral, agrupaciones de izquierda y socialistas intentaban llegar a la Plaza.

"Llegamos a las 7 de Córdoba, y apenas termine nos volvemos", dice Julio Villegas, que también admite haber votado a la Presidenta. "A mi me sacan mil pesos por mes de Ganancias. Esas son algunas de las cosas malas que hizo este Gobierno", sentencia él, chofer de una empresa de transporte de pasajeros.

Tal como ordenó ayer la jefa de Estado, ningún efectivo de la Policía Federal ni de la Gendarmería se observó cerca de los manifestantes. Los pocos policías de servicio están detrás de la valla que divide la plaza a la mitad, custodiando la Casa Rosada. Aunque efectivos de civil habría custodiado la zona de la manifestación.

Luego de viajar unos 1000 kilómetros desde Misiones, Esteban Mercado viste su chaleco verde de Camioneros en el centro de la plaza. "Cristina venía haciendo las cosas bien, pero Ganancias nos pega de lleno a todos", subraya este empleado administrativo de una empresa de transporte en Posadas, que es un ejemplo particular de la exigencia de Moyano esta tarde: "Cobro $5500, tengo 4 hijos y sólo me dan $300 en asignación".

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