Del camion, a la arena politica

Buenos Aires, 27 de junio (Télam, por Alberto Dearriba). El secretario general de CGT, Hugo Moyano, confirmó hoy durante el masivo acto que encabezó en la Plaza de Mayo, que disputará la reelección en la central obrera e insistió en reivindicaciones sindicales que apuntan a mejorar el ingreso de los trabajadores, pero simultáneamente enfiló el camión hacia caminos netamente políticos.

El dirigente camionero volvió a reclamar la elevación del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias sobre los salarios, pero se adentró en consideraciones políticas y sacó una vez más el peronómetro para medir el grado de adhesión del Gobierno a la doctrina de Juan Domingo Perón.

En la disputa intraperonista, Moyano rechazó las denuncias que lo sindican como denunciante de compañeros de izquierda en los 70, porque "no tengo vocación de buchón", dijo. Pero su nuevo marco de alianzas incluye a dirigentes que no tuvieron actuaciones del todo transparentes durante la dictadura ni en los 90.

En esa porfía por la identidad peronista que ahora le niega al gobierno, Moyano se ubicó como un simple trabajador, pero omitió decir que en realidad se está jugando su permanencia al frente la central obrera.

Si consiguiera torcerle el brazo al Gobierno, sus acciones en el mundo sindical aumentarían. Pero como semejante objetivo parece inalcanzable, resiste al menos que no lo saquen de la cancha. De todos modos, no repitió su promesa de que si el Gobierno acepta su reclamo, renuncia a la CGT.

El titular de la central obrera sabe a ciencia cierta que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner adoptará algunas medidas para reducir la presión fiscal sobre los salarios, cuando consiga capear la estrechez que produce la crisis internacional y los abultados pagos de una deuda externa que no contrajo el kirchnerismo. Admitió incluso tener señales de que ello podría ocurrir el mes próximo.

Sin embargo, Moyano no da tregua con su reclamo por elevar el mínimo no imponible de la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias y extender el pago del salario familiar a más trabajadores, porque sabe que son banderas que pueden aglutinar a una buena porción de los sectores de ingresos fijos.

Para el titular de la CGT, Cristina no accede a este reclamo por "capricho", pese a que la Presidenta explicó ayer que el problema sólo abarca al 19 por ciento de los trabajadores en blanco y que se aplica en muchos países del mundo.

El acto de hoy en la Plaza de Mayo mostró a Moyano rodeado de dirigentes gremiales que no eran de su costal, como el duhaldista Gerónimo "Momo" Venegas, mientras en la multitud había militantes de fuerzas de izquierda, junto a otros de la CGT Azul y Blanca que conduce el dirigente gastronómico Luis Barrionuevo.

El heterogéneo marco de alianzas que construye Moyano para enfrentar políticamente al kirchnerismo no descarta acuerdos con dirigentes sindicales que están presos -y no por defender trabajadores-, con el gobernador Daniel Scioli o con el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, con quién -según el diario Perfil- tuvo una charla reservada días atrás.

Moyano mezcló en su discurso frases conciliadoras con el Gobierno -como cuando reconoció que la situación económica no es grave- con otras que fueron realmente ofensivas, no sólo para Cristina sino también para Néstor Kirchner, a quienes acusó sin nombrarlos de enriquecerse con la circular 1050 durante la dictadura en su refugio patagónico. Por momentos clamó por diálogo y por momentos acusó a la Presidenta de "soberbia".

Pero más allá de sus idas y vueltas, el resultado final del día en que los camioneros enfrentaron en la calle al gobierno kirchnerista, es que el dirigente cegetista está metido en una porfía que supera con creces el límite de una demanda sindical.

El tiempo dirá si esta nueva etapa que eligió es capaz de ofrecerles mejores momentos, que los que disfrutó mientras acompañaba la fundación de un modelo que los trabajadores -sus propias bases- defienden como propio. (Télam)

ada-ahe-rl 27/06/2012 19:27

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