Brutal bombardeo de la fuerza aérea siria a una panadería

DAMASCO.- La guerra civil en Siria cayó en un punto muerto, pero el horror no le da respiro a su población. En uno de los ataques aéreos más letales desde que comenzó el conflicto, aviones del régimen bombardearon ayer una panadería en la localidad de Halfaya, en la provincia de Hama, tomada por los rebeldes, y dejaron por lo menos 90 muertos.

Fuentes rebeldes dijeron que más de 1000 civiles, entre ellos mujeres y chicos, estaban haciendo cola en el lugar en el momento del bombardeo para conseguir raciones de pan, un recurso cada vez más escaso.

"Cuando llegué allí, pude ver cuerpos por todas partes", dijo Samer al Hamawi, un activista de Halfaya.

Residentes de esta localidad de 30.000 habitantes dijeron que el ataque podría haber dejado un saldo de más de 90 muertos. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), un grupo activista con sede en Londres, había sostenido más temprano que la cifra de muertos rondaría los 60. La cadena Al-Arabiya, en tanto, dijo que podían llegar a 300.

La ONU había advertido, en informes sobre las necesidades urgentes de la población, sobre la falta de pan en muchas zonas del país golpeadas por ataques y combates que impactan en grandes sectores civiles .

La red de militantes disidentes de los Comités Locales de Coordinación (LCC) denunció "una masacre cometida por las fuerzas del régimen", y difundió imágenes en las cuales se ven numerosos cadáveres ensangrentados bajo los escombros.

El video subido en Internet muestra espantosas imágenes de numerosos cadáveres, al pie de un edificio destruido, y un inmenso cráter que se formó en la calle adyacente.

En otro tramo del video, un hombre lleva cargada a una mujer ensangrentada, mientras que el camarógrafo exclama: "Bombardeos de Mig. Mira mundo, mira, la masacre de Halfaya".

Esa localidad, que tiene unos 30.000 habitantes, fue tomada la semana pasada por los rebeldes en un nuevo intento por ganar terreno tras 21 meses de revuelta contra el régimen de Bashar al-Assad.

Es una de las ciudades del país que sufre una crisis humanitaria, ante la escasez de pan provocada por el cerco de las tropas del régimen, que resiste con plomo y fuego un levantamiento rebelde que había emergido con protestas pacíficas para transformarse luego en varios grupos armados que jaquean el poder del dictador.

La fuerza aérea siria también bombardeó las localidades cercanas de Karnaz, Kadr Zeita y Kafr Nabuda, y causó numerosos heridos, según el OSDH.

Según un militante en el lugar, que se presentó bajo el nombre de Abu Ghazi, los bombardeos buscan aterrorizar a la población, sobre todo, tras los recientes ataques rebeldes en la región de Hama, patrullada por las fuerzas de seguridad desde las multitudinarias manifestaciones contra el régimen a mediados de 2011.

Hace unos meses, la organización de derechos humanos Human Rights Watch había criticado al gobierno por focalizar sus ataques en panaderías, a los que calificó de "crímenes de guerra", mientras cientos de civiles esperaban en la fila.

La nueva masacre de civiles se produjo pocas horas antes de la llegada al país del enviado especial de las Naciones Unidas y la Liga Árabe para Siria, Lakhdar Brahimi, que arribó ayer a Damasco para reunirse con el presidente sirio.

Brahimi había llegado a Beirut desde El Cairo y se dirigió desde allí a Damasco en auto. El aeropuerto de Damasco permanece cerrado por los enfrentamientos entre tropas de Al-Assad y fuerzas rebeldes.

Los alrededores de Damasco viven desde hace semanas fuertes enfrentamientos entre rebeldes y tropas leales al régimen. Estas últimas sufrieron fuertes pérdidas en la zona. Ambos bandos se están enfrentando también ahora en las zonas de Deraya y Arabeen.

Punto muerto

La guerra civil de Siria llegó a un punto muerto en el que se intensifican las matanzas de civiles y los atentados en la capital y en el que tanto los rebeldes como el régimen no logran una clara superioridad militar sobre su oponente.

Se suma al deterioro del conflicto la ineficacia de los esfuerzos internacionales ante el complejo entramado político y sectario que representa Siria y que resulta clave para la estabilidad de una región convertida en un verdadero polvorín en los últimos meses.

Los grupos rebeldes, en su mayoría sunnitas, están combatiendo en las afueras de Damasco y avanzan hacia el Sur, a la provincia de Hama, desde sus bastiones de Aleppo e Idlib, en el norte del país.

Pero Al-Assad, de la minoría alauita considerada una secta chiita, responde con artillería, ataques aéreos y misiles de tipo Scud, según denunció la OTAN, que ya desplegó defensas antimisiles en Turquía.

Un diplomático del Kremlin afirmó días atrás que los rebeldes podrían derrotar a las fuerzas de Al-Assad. Pero el canciller ruso, Sergei Lavrov, aclaró anteayer que el presidente sirio no va a ceder a la presión de sus opositores ni de líderes aliados en Moscú y Pekín.

"Escuchen, nadie va a ganar esta guerra. Al-Assad no se irá a ninguna parte, sin importar lo que diga cualquiera, ya sea China o Rusia", agregó Lavrov, que instruye a sus subordinados en las Naciones Unidas para que bloqueen cualquier iniciativa de condena al régimen.

Hasta el momento, y según datos del OSDH, más de 44.000 sirios murieron en esta abierta guerra civil.

La última de varias matanzas

Los civiles fueron blanco de varios ataques

Hama (31-7-2011)

Un centenar de activistas murió en una operación en la que los tanques entran en la ciudad para aplastar la revuelta

Homs (14-4-2012)

Más de 300 personas mueren durante el sitio del régimen a esta localidad, que duró casi dos meses

Hula (25-5-2012)

Fue una de las peores masacres del conflicto, con 108 fallecidos confirmados por la ONU, entre ellos 49 chicos

Deraya (26-8-2012)

Los rebeldes anuncian el hallazgo de por lo menos 320 cuerpos

Agencias ANSA, AFP, DPA y Reuters

Del editor: qué significa.

Ni el régimen ni los rebeldes tienen la fuerza suficiente para inclinar la balanza. En ese bloqueo, son los civiles los que se llevan la peor parte.

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