Un lúcido contra-relato al constructo kirchnerista

Publicado por Sudamericana (89 pesos)Publicado por Sudamericana (89 pesos)

Tomás Abraham presentó su nuevo libro, La Lechuza y el caracol. "En 2002 dije que no iba a escribir más sobre la Argentina y me despedí. Estaba podrido de hablar sobre la Argentina. Pero después volví a hacerlo para pensar sobre el primer período de Kirchner. Y acá estoy, de nuevo, no sé muy bien por qué", sentenció. Lo cierto es que su nueva obra se centra en Cristina Kirchner, en su período 2008-2011.

En la librería Crack-up, rodeado de libros y fieles escuchas, el filósofo que se formó con Foucault y que estudió en la Sorbona abrió explicando la motivación de su nuevo libro: "A pesar de que el intento es que no sea un libro de coyuntura, yo estoy hablando acá de la Argentina. Y lo que hablo de Argentina no es lo del miércoles o el martes, es algo que veo en el país ahí, y que lo veo hace tiempo".

Y eso que Tomás Abraham ve hace tiempo es la construcción de un relato que pide a gritos un cepillo a contrapelo. Un análisis que socave los fundamentos de dicho relato, construido por el kirchnerismo a partir de 2004. Aquí, algunos conceptos fundamentales del contrarrelato.

-¿De qué habla el relato kirchnerista?

-El relato del periodismo, de los intelectuales de Carta Abierta, del mundo de la cultura que se regocija con este alto nivel de emotividad que le han dado Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto, habla de la educación, la juventud, el modelo, las ideologías. Pero no se avanza un centímetro más. Entonces, el relato justifica un sistema político absolutamente demolido como el nuestro, donde hay una sola persona en la cúspide, instalada. Si se cae nos agarramos todos contra todos.

-¿Qué rol cumple?

Abraham, en la presentación (Yahoo! Noticias)Abraham, en la presentación (Yahoo! Noticias)

- Bueno, hay algo que yo considero que hoy en día es lo más importante, en términos de lo que determina nuestra vida. Y no hablo de metafísica, sino de vida en el sentido más concreto posible. Y es la economía. Es la economía lo que cambia nuestra vida, la llamada globalización. Es aquello donde están asentadas nuestras mayores energías. En su momento, cuando escribí La empresa de vivir (libro publicado en  200 y que reflexiona sobre el menemismo), estudié economía porque quería analizar el tema económico. Entonces hoy, si se quiere saber qué pasa en la política argentina, hay que ir a lo económico. Ahí está todo. Dólar verde, dólar blue, reservas, todo. El resto es relato.

-¿Y qué características tiene el relato? ¿Dónde se origina?

- Es moral. Se cierra la discusión. El relato es con moral, como todo cuentito para los nietos. Parte del lugar de la víctima: los desaparecidos. Cuando el ex presidente Néstor Kirchner va a la ESMA en 2004 inaugura la ESMA como museo y dice "acá está la víctima, la víctima nuestra". Son los desaparecidos, las abuelas, las madres y los hijos. Y la juventud que se inmoló es maravillosa y es nuestra. Y ahí empezó lo que yo llamo "estafa ideológica" y "extorsión moral". Entonces acá no se trata de estar discutiendo. Acá se trata de si vos estás del lado de los nazis o de los asesinados. Eso ha sido, hay que admitirlo, un éxito. El que se rebela contra eso le hace el juego al proceso, a los liberales, a los menemistas. Entonces, es cierto que el relato es fundamentalmente moral. Si no fuera moral, no funcionaría. Porque el relato no es lo que se dice, sino lo que se invoca. Ellos han invocado la víctima absoluta y sobre eso se sostienen. Vos le corrés un poco las cosas al relato, por ejemplo, Hebe de Bonafini con Schoklender y tambalea, se cae todo.

-¿Y por qué escribir un libro sobre el relato?

- Porque es importante el relato. Los relatos son importantes. Es como la crema chantilly, dicho con un marxismo un poco berreta, de la economía. Pero la cosa pasa por la economía: cuando hay problemas económicos, el relato se infla para que no aparezcan ciertas cuestiones. Yo creo en la importancia de participar de la discusión, en la medida en que entiendo que lo práctico es importante y que el desafío de la actualidad es insoslayable para alguien que piensa filosofía. Hay que desnaturalizar ciertas cosas. Por ejemplo, una asociación ilícita entre Eskenazi y Kirchner se resuelve con "la soberanía". El petróleo es nuestro, viva la patria, viva la bandera, y era una asociación ilícita creada por Kirchner. ¿Quién era Eskenazi para hacer petróleo? Lo nombró Kirchner. ¿Quién era Clarín para tener el cable y todo lo que tenía? Lo aprobó Kirchner. Y de repente Clarín es el enemigo y todo ese tipo de cosas. ¿Quién es Cirigliano, que repartía dinero a De Vido y al gremio, y ahora está en cana, si no es un ex socio, un amigo?

- ¿Cuáles son, resumidamente, tus críticas al relato kirchnerista?

La presentación duró alrededor de una hora y media (Yahoo! Noticias)La presentación duró alrededor de una hora y media (Yahoo! Noticias)

-Primero aclaro que yo confronto, no tengo una postura de oposición con el Gobierno. Yo no estoy de acuerdo, soy un adversario acérrimo del relato kirchnerista, y aquí está. Del setentismo, de la juventud maravillosa, de los derechos humanos como es implementada y justificada. Y que todas las medidas que han tomado respecto de las minorías forman parte de una tradición de lucha de la que ellos se apropiaron, pero no la crearon. Tanto de la asignación universal por hijo, por la que lucharon Elisa Carrió y Pino Solanas durante años, como de las minorías transexuales. Son luchas de esas minorías. Bienvenido sea que la hayan legislado, pero no del modo en que se la captura para ocultar los tremendos negocios que hacen día a día y que todo el mundo saben que lo hacen.

- Sin embargo, en el libro también le pasas el cepillo a contrapelo a otros actores sociales como por ejemplo, el campo, Clarín y demás "enemigos del kirchnerismo". ¿Por qué presentás al libro como un contrarrelato del kirchnerismo y no de estos otros actores?

- Porque el kirchnerismo me oprime, el campo y Clarín, no. Clarín no me oprimió nunca.

-¿Y de qué modo te oprime el relato kirchnerista?

- Me oprime porque considero que es un Gobierno dictatorial. Tiene un revestimiento democrático porque no puede hacer otra cosa. Tiene esa mentalidad que siempre me provocó rechazo y rebeldía: no me gusta que me mandoneen. Pero ocurre. Entonces quizás cargue las tintas sobre eso. Y las cargo sobre eso porque a este Clarín monopólico lo creó Néstor Kirchner, entonces yo no puedo soportar esto. Nosotros tenemos que, como decía Kant, llegar a la mayoría de edad. No podemos tragarnos cada día el verso de Eskenazi, de YPF.

-¿Y cómo te relacionás con respecto de esos otros grupos económicos?

- Tengo una actitud de distancia, no compromiso y en general trato de no participar de esos ambientes. Escribo en Perfil porque es un carnaval, escribe todo el mundo. Escribe Bielsa, Artemio López, Eliseo Verón, escribo yo y me parece el único diario democrático. No por los titulares, es amarillo y todo lo que vos quieras. Pero el relato dominante, como decía, está en el Gobierno, no en otro lado.

"La lechuza y el caracol" recopila escritos de su blog "Pan Rallado", columnas del diario Perfil y su página web, por lo que, explicó, es "inevitable que hable del país". "Mi intención es hablar de otra cosa, de algo que pasa en la Argentina, que no tiene que ver con la agitación permanente, sino con un movimiento muy lento que se va dando para entender qué pasa con el kirchnerismo y la Argentina", explica.

Pero Abraham sabe de las limitaciones de este tipo de escritura. No por la flaqueza de su consistencia, sino por la "voracidad" de sus lectores: "Y sin embargo los libros desaparecen, no sólo por las políticas editoriales, sino por los lectores de este tipo de libros, que son voraces, buscan permanentemente qué es lo nuevo, y después lo dejan: en un tiempo ya no se hablará de este libro".

Siguiendo a Abraham, entonces, el libro quedará olvidado en uno o dos meses. Pero  el contrarrelato que construyó allí quedará, listo para ser leído a la luz de una comprensión de este momento de la Argentina y, principalmente, una indagación en los puntos flacos del discurso erigido por el kirchnerismo en período cristinista.

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