“Guardapolvos”: médicos, consultorios y mucho sexo

Planeta | 256 páginas | 85 pesosPlaneta | 256 páginas | 85 pesos

"Cuanto más sexo tenemos, más humanos somos", dice el autor. La premisa es simple: "Guardapolvos" cuenta historias de encuentros sexuales en hospitales. Médicos, instrumentistas, enfermeras y consultorios son protagonistas de los relatos que Martín De Ambrosio construyó en su último libro.

El escritor se dedica, principalmente, a libros de divulgación científica. Pero con este libro se animó a romper los moldes y para hacer un conglomerado de historias y personajes realmente únicos.

De fácil lectura y atrapante, cada relato se construye en base a una historia real, siempre con identidad reservada. Y son de esas en las que, si se leen una o dos páginas, es imposible no seguir hasta el final. Acá, el autor cuenta cómo se le animó al tema, algunas historias increíbles y quiénes son los que más éxito tienen entre consultorios.

- Para arrancar… ¿cuál fue la situación más rara que viviste mientras estabas escribiendo el libro?

- En uno de los casos, me senté con el entrevistado, a quién no conocía, y lo primero que me dicen es "tengo todo filmado, ¿querés venir a mi casa a verlo?". Aun sabiendo que estaba ante una oportunidad quizás única, decliné la amable invitación.

- ¿Cómo surgió la idea de recopilar historias sobre sexo en hospitales?

- Confluyeron dos cosas. Una que yo venía con ganas de hacer algo más narrativo que mis libros anteriores (que si bien tenían narración pertenecen antes que nada al género divulgación). Y otra, que después de mucho hablar con médicos para notas sobre ciencia en los medios, empecé a ver que se repetía un lugar común de que en las guardias pasa de todo, sexualmente hablando. Y busqué médicos para corroborar o refutar eso.

- ¿Qué tipo de prejuicios te tuviste que sacar de encima para encarar las entrevistas?

- Por suerte no muchos. Traté de ir lo más limpio posible para oír lo que quisieran decirme. De hecho, en las primeras entrevistas no tenía mucha idea de en qué iba a terminar el libro, de modo que se fue construyendo a medida que oía lo que oía. Y me sorprendía... como apuesto a que se sorprendan también los lectores al leer las historias, algunas de las cuales pueden hacerles decir "ah, caramba, la especie humana". Eso me pasó a mí.

- ¿Empezaste a dudar de algún amigo o pariente médico después de escribir el libro? A más de uno le ha pasado, te cuento…

El autor cambió divulgación por "Guardapolvos"El autor cambió divulgación por "Guardapolvos"

- Si eso sucede es una gran noticia porque funciona el efecto de empatía que el escritor desea que el lector tenga. De todos modos, hay que recalcar que, si los libros tienen alguna función, en este caso no se buscó moralizar sobre ninguna de las actividades narradas y practicadas. Ni mucho menos juzgarlas. Sino describir qué pasa en ese ecosistema tan particular que es el hospital, una comunidad cerrada quizás a la manera de las de Foucault.

- En la introducción contás que buscás una cierta neutralidad. ¿En qué extremos podía caer el libro? ¿Cómo los evitaste?

- Con este tipo de temas que durante mucho tiempo fueron tabú y aún hoy están estigmatizados por ciertos grupos, o religiones que debido a su particular organización buscan que la gente reduzca su actividad sexual, hay que ser cuidadosos. Una de las modestas hipótesis que el libro cita es que cuando más sexo tenemos más humanos somos (porque los animales son los que se limitan a tener sexo para reproducirse). De modo que es una de las características de la cultura. Si disco es cultura, también sexo es cultura, con perdón de Sadaic. Y claro que no me corresponde dictaminar qué es patológico y qué no. Tiendo a pensar que nada, pero yo soy apenas escritor de temas médicos no médico.

- ¿Cuál es la particularidad del hospital como lugar en donde lo sexual se da?

- Básicamente para el sexo en el hospital, o similares, confluye el hecho del estrés al que los médicos y el personal están sometidos, a las larguísimas guardias (24, 36 horas y después a seguir laburando) y a contar con los lugares tradicionales para hacerlo como camas, baños y demás. Claro que también se usan ascensores, terrazas, quirófanos y hasta trailers puestos de emergencia por la epidemia de gripe A.

- Hay un par de historias increíbles. Amantes ocasionales, vidas paralelas de más de 20 años… ¿cuál fue la historia que más te llamó la atención? ¿Por qué?

- No recuerdo en su momento pero ahora, luego de mencionar mucho quizás las historias más bizarras o trash, creo que me emocionan más las historias en las que están en juego la sensibilidad y los sentimientos. Como aquella de los médicos que eran compañeros y sólo amigos durante tres largos años y que luego de una madrugada terrible de muerte de una madre joven decidió volver a vivir a través del amor (o el sexo, si es que no son sinónimos).

- Hay algunos casos de arrepentimiento, en los cuales si bien cuentan cómo disfrutan de sus dobles vidas, dicen que harían las cosas de otra manera. ¿Cuál fue tu impresión general de los entrevistados? ¿Hacían una especie de catarsis con vos?

- Sí, supongo que sí. Muchas veces se menciona al periodista en su rol de entrevistador como un sucedáneo de otros personajes que han funcionado como confesores a lo largo de la historia, curas, psicoanalistas y policías, cada uno con sus particularidades. Si uno no se excede, es muy lindo ese papel de oír esas vidas, esas autobiografías sexuales y buscar con pocas palabras que las personas se explayen.

- A partir de las entrevistas que hiciste, ¿podrías hacer una tipología por especialidad?

- Fue una de las sorpresas del libro para mí saber lo mal que opinan los colegas de otras especialidades respecto de los cirujanos. Que son como dioses, que se creen que los pasillos se abren antes sus pasos, que son vagos, dictadores y estrellas. Pero a la vez también son los más divertidos y los que más actividad sexual tienen de promedio. Luego vienen los traumatólogos, que en ocasiones también operan. Por último, al menos a simple vista, los ginecólogos, con la libido por el piso por la rutina de ver órganos sexuales.

Cargando...