Veto del estadio Nou Camp de León

Por: Daniela García


La Liga de Ascenso vivió uno de los episodios que quedó grabado en el futbol mexicano durante el 2011. La aparición de la violencia en las inmediaciones el estadio Nou Camp de la ciudad de León, mientras se disputaba el juego de vuelta de las semifinales del torneo de Plata entre el club Tijuana y les Esmeraldas, el 7 de mayo, del año que está a punto de terminar, fue un punto relevante en los múltiples conflictos que ha vivido la Federación Mexicana de Futbol (FMF).

Con el marcador en contra de los esmeraldas, los aficionados perdieron la calma y arrojaron todo tipo de objetos a la cancha, además de protagonizar enfrentamientos en las gradas entre miembros de la misma afición.

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Después del espectáculo violento, la Comisión Disciplinaria de la FMF tomó cartas en el asunto y aplicó una sanción al inmueble que consistió en el veto de un partido y una multa de aproximadamente 90,000 pesos, de acuerdo a lo establecido en el Reglamento de Sanciones en el art. 61 inciso G; “Los clubes que actúen como locales serán los responsables directos de incidentes que ocurran en tribunas, pasillos, túneles y vestidores ocasionados por parte del público en general y/u oficiales. El club que no cumpla con la seguridad necesaria para evitar estos incidentes se hará acreedor a una primera amonestación para Veto de estadio o el Veto completo, de acuerdo con la gravedad de los hechos, más una multa equivalente a 1,500 veces el salario mínimo”.

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Lo más lamentable de los hechos fue que dentro de la cancha también se perdió la calma y como consecuencia de ello tres jugadores del conjunto esmeralda fueron suspendidos: Blas Pérez, Ignacio González y Pablo Bonells. Ante tal situación las quejas de la directiva no se hicieron esperar sobretodo relacionadas con el silbante del encuentro, Israel Perea Vázquez, que a decir de Andrés Fassi, vicepresidente de Pachuca, grupo que comanda al club León de la Liga de Ascenso, tuvo un desempeño que dejó mucho que desear:

“En el aspecto deportivo hay que aceptar la superioridad de Tijuana, no hay que restarle méritos. Lo lamentable es que este árbitro no tenía la capacidad para dirigir este partido, no olvidemos que la gente lleva nueve años esperando la posibilidad de un ascenso. En el momento en el que el equipo busca hacer lo mejor posible, se acalambra (el nazareno) diez minutos y ahí es donde la gente explota”, dijo el directivo del cuadro del Bajío.

El Nou Camp no sólo vivió la derrota por 3–0 de los Esmeraldas ante los Xolos, sino que también se quedó con la esperanza de alcanzar la Primera División y con una sanción que lo señala como uno de los escenarios más violentos en el balompié nacional.

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